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16 de diciembre de 2013

Tercer Domingo de Adviento- Ciclo A









La Liturgia de este domingo nos impulsa a la alegría. La alegría cristiana tiene un sólido fundamento: el Señor esta cerca; viene a liberarnos del mal, a darnos animo, a sostener nuestra esperanza.










DOMINGO GAUDETE



1.- Así llamábamos a este domingo de Adviento cuando decíamos las misas en latín. La antífona de entrada de la Eucaristía de la misa de este domingo recoge estas palabras de la carta de San Pablo a los filipenses: “Alegraos (gaudete) siempre en el Señor. Os lo repito: alegraos. El Señor está cerca”. Es, pues, el domingo de la alegría con la que debemos los cristianos esperar la venida del Señor, que ya está cerca. La esperanza cristiana debe ser siempre una esperanza alegre, porque esperamos a Alguien que sabemos que viene a salvarnos y porque estamos seguros que esta esperanza se cumplirá. Muchas veces los cristianos no vivimos como personas alegres; actuamos como personas tristonas, miedosas, pesimistas. Tenemos demasiado miedo a la enfermedad, a la crisis económica, al fracaso social, a las dificultades propias del momento. No se nos ve la alegría cristiana por ningún lado, no damos testimonio de alegría cristiana porque nos falta la esperanza cristiana. Muchas veces nuestra esperanza cristiana en el Dios que nos salva es sólo un barniz litúrgico y ritual, con el que envolvemos nuestras reales y corrosivas desesperanzas. Decimos, de palabra, que esperamos en Dios, que confiamos en él, pero ante una dificultad un poco seria nos asustamos y actuamos como personas sin esperanza, y, consecuentemente, sin alegría. Es evidente que nuestra esperanza cristiana no nos dispensa de la precaución y de la lucha contra las dificultades, más bien nuestra esperanza cristiana debe darnos fuerzas para luchar y trabajar con más seguridad y con alegría. No se trata de una alegría bulliciosa y exterior, sino de una alegría interior y espiritual, una alegría que nos hace más fuertes, más equilibrados, menos insensatos y miedosos. A vivir el Adviento con esta alegría cristiana es a lo que nos invitan las lecturas de este domingo.

2.- Se alegrará con gozo y alegría. El profeta Isaías exhorta al pueblo a mantener firme la esperanza en Dios, que vendrá a salvarles: “mirad a vuestro Dios que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará”. Esta esperanza debe traducirse en gozo y alegría, porque el final “verán la gloria del Señor, los ciegos verán, saltarán los cojos y se abrirán los oídos del sordo”. Pero esta esperanza debe ser una esperanza activa, comprometida: “los cobardes de corazón deben hacerse fuertes, fortalecer las manos débiles, robustecer las rodillas vacilantes”. Este es el mensaje para nosotros en este tiempo de Adviento: animados por la esperanza en el Dios que viene a salvarnos, continuemos con fuerza interior y con alegría espiritual nuestro camino de preparación para la Navidad.

3.- Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo. A la pregunta de los discípulos de Juan sobre si Jesús es o no el Mesías que tenía que venir, el mismo Jesús les responde diciéndoles que miren lo que están viendo y oyendo. Si él está haciendo lo que el profeta Isaías dijo que haría el Mesías, es que él es en realidad el Mesías. Las palabras pueden ser verdaderas o falsas, pero los hechos son siempre lo que son. También a nosotros, a los cristianos de este siglo XXI, la gente no nos va creer por lo que digamos, sino por lo que hagamos. Si nuestra generosidad cura la ceguera de los ciegos, la cojera de los cojos y la sordera de los sordos, seguro que la sociedad creerá en nosotros. Nuestra sociedad necesita más el ejemplo de la generosidad y caridad de la Iglesia, que la defensa teórica de sus dogmas y ritos. En estos tiempos de crisis económica y de valores los cristianos debemos comportarnos de tal manera que la gente vea y oiga que lo que estamos haciendo es atender a los más pobres, ayudar a los más necesitados, defender a los últimos y humillados, predicar la justicia evangélica y amar incondicionalmente a todas las personas. Y que, además, lo estamos haciendo con alegría cristiana. Los que vean esto en nosotros, seguro que empezarán a creer en nosotros.