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1 de noviembre de 2016

FIESTA DE LOS FIELES DIFUNTOS


Luego de la Solemnidad de Todos los Santos, los católicos de todo el mundo celebran la conmemoración de los Fieles Difuntos, día en el que se recuerda a todos aquellos que ya han partido de este mundo.
Entre las muchas tradiciones para honrar a los muertos el día de hoy, muchos acuden a los cementerios para rezar por el alma de sus amigos y familiares.
El Papa Benedicto XVI, sumándose a la oración de los católicos de todo el planeta, reza en las grutas del Vaticano por sus predecesores y todos los difuntos.
La conmemoración de hoy se ofrece, de manera particular, por las almas del purgatorio, en donde están para expiar en él sus culpas veniales o bien para satisfacer la pena temporal debida a sus pecados.
La Enciclopedia Católica (EC) precisa que estas almas, al estar en este tiempo de purificación, ya están "confirmadas en gracia, y algún día entrarán en el cielo".
"En este día, dice el Martirologio romano, la Conmemoración de Todos los Fieles difuntos, en la cual nuestra común y piadosa madre la Iglesia, después de haber tratado de honrar con dignos loores a todos los hijos suyos, que tiene ya gozando en el cielo, se esfuerza por ayudar con poderosos sufragios cerca de Cristo su Esposo y Señor, a todos los que aun gimen en el purgatorio; a fin de que cuanto antes se sumen a la sociedad de los moradores de la Ciudad celestial".
Hoy es un día especial para ofrecer por los difuntos Misas, indulgencias, limosnas y sacrificios. La EC señala al respecto que "la liturgia de los Difuntos es tal vez la más hermosa y más consoladora de todas. A diario, al fin de las Horas del Oficio divino, se encomiendan a la misericordia divina las almas todas de los Fieles Difuntos".
"En la Misa, el sacerdote ofrece el Sacrificio por los vivos y los muertos (Súscipe), y en un Memento especial pide al Señor se acuerde de sus siervos y siervas que, habiendo muerto en Cristo, duermen ahora el sueño de la paz y les haga pasar al lugar de refrigerio, de luz y de paz".
La solemne conmemoración de todos los Fieles Difuntos se debe a San Odilón, cuarto abad del célebre monasterio benedictino de Cluny. Él fue quien la instituyó en 998, y mandó celebrarla en día como hoy.
La influencia de aquella ilustre y poderosa Congregación hizo se adoptara bien pronto este uso en todo el orbe cristiano, y que este día fuese en algunas partes fiesta de guardar.

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