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11 de junio de 2017

FESTIVIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD


La fiesta para honrar la Santísima Trinidad se celebra el primer domingo después de Pentecostés. En la Iglesia primitiva no se asignó un día u Oficio especial para la Santísima Trinidad. Cuando la herejíaarriana se estaba diseminando, los Padres prepararon un Oficio con cánticosresponsorios, un prefacio e himnos para ser recitados los domingos. En el Sacramentario del Papa San Gregorio I (Magno) (P.L., LXXVIII, 116) aparecen las oraciones y el Prefacio de la Trinidad. Las micrologías (P.L., CLI, 1020), escritas durante el pontificado del Papa San Gregorio VII (Nilles, II, 460), llaman al domingo después de Pentecostés un Dominica vacans, sin Oficio especial, pero añaden que en algunos lugares se recitaba el Oficio de la Santísima Trinidad compuesto por el obispo Stephen de Lieja (903-20). Otros decían el Oficio el domingo antes de Adviento.
El Papa Alejandro II (1061-73), no III (Nilles, 1. c.), rehusó una petición para una fiesta especial bajo el alegato que tal fiesta no era costumbre en la Iglesia Romana, la cual honraba diariamente a la Santísima Trinidad con el Gloria, Patri, etc.; pero no prohibió la celebración donde ya existía. El Papa Juan XXII (1316-34) ordenó la fiesta para toda la Iglesia para el primer domingo después de Pentecostés. El franciscano John Peckham, canónigo de Lión, luego arzobispo de Canterbury (m. 1292), había redactado un nuevo Oficio. La fiesta se categorizó como una doble de segunda clase, pero el Papa San Pío X la elevó a la dignidad de primaria de primera clase el 24 de julio de 1911 (Acta Ap. Sedis, III, 351). Los griegos no tienen una fiesta especial. Puesto que fue después del primer gran Pentecostés que la doctrina de la Trinidad se proclamó al mundo, la fiesta convenientemente sigue a la de Pentecostés.






SAN BERNABÉ APÓSTOL


A pesar de que San Bernabé no fue uno de los doce elegidos por Jesucristo, es considerado Apóstol por los primeros padres de la Iglesia, aún por San Lucas, a causa de la misión especial que le confió el Espíritu Santo y de su activa tarea apostólica.
Bernabé era un judío de la tribu de Levi, había nacido en Chipre; su nombre original era el de José, pero los Apóstoles lo cambiaron al de Bernabé que significa ‘hombre esforzado’. Se le menciona en las Sagradas Escrituras, en el cuarto capítulo de los Hechos de los Apóstoles; se menciona la venta de sus propiedades.
El Santo fue elegido para llevar el Evangelio a Antioquía, instruir y guiar a los neófitos. Para esta misión obtuvo la cooperación de San Pablo. Los dos predicadores obtuvieron gran éxito; Antioquía se convirtió en el gran centro de evangelización y fue ahí donde, por primera vez, se dio el nombre de Cristianos, a los fieles seguidores de Cristo. Tiempo más tarde, se les encomendó una nueva misión y partieron a cumplirla, acompañados por Juan Marcos. Primero se trasladaron a Seleucia y después a Salamina, en Chipre. Luego llegaron a Pafos, donde convirtieron al procónsul romano Sergio Paulo, navegaron hasta Perga en Pamfilia, donde Juan Marcos los abandonó. En Iconium, en Licaonia, estuvieron a punto de morir apedrados. En Listra, San Pablo curó milagrosamente a un paralítico y los habitantes paganos los confundieron con dioses. De regreso a Antioquía pasaron por todas las ciudades que habían visitado para confirmar y ordenar presbíteros. Surgieron ciertas diferencias entre San Pablo y San Bernabé, por lo que decidieron separarse. San Bernabé partió entonces hacia Chipre, acompañado de Juan Marcos, para visitar las iglesias que ahí se habían fundado.
Alrededor del año 60 ó 61, San Bernabé ya había muerto. Se dice que fue apedrado hasta morir en Salamina.Otra tradición nos lo presenta como predicador en Alejandría y en Roma y además como primer obispo de Milán.