Páginas

2 de octubre de 2014

Ángeles Custodios


Fiesta patronal de los cuerpos de la Policía.

En este día recordamos a los Ángeles que custodian a cada uno de los hijos de Dios. Hoy queremos pedir también por ellos y la labor que Dios les ha encomendado en la protección y salvación de cada uno de nosotros.
Desde muy antiguo, la tradición cristiana ha hablado de la existencia de los Ángeles. Fue un Ángel que anunció a la Santísima Virgen su misión de portar al Hijo de Dios. Fue también un ángel que expulsó a Lucifer del Paraíso, y quien sanó a Sara con la hiel de un pescado.
La Sagrada Escritura está llena de referencias a estos seres creados por Dios, y que son utilizados constantemente por Nuestro Señor para asegurar la salvación de los hombres.
Desde antaño, numerosos testimonios nos hablan de Ángeles protectores de los santos y los que buscan a Dios. Ya en el siglo III, Orígenes decía: “los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja.” Sus palabras no se contradicen con la Escritura, pues como recordaba San Gregorio Magno: “La existencia de los ángeles está atestiguada casi por cada una de las páginas de la Sagrada Escritura.” La fiesta de los Ángeles Custodios se instauró desde el inicio de la cristiandad, en la Península Ibérica, estaba ya instaurada en el siglo V.
La existencia de Ángeles Custodios no se limita a la Verdad Revelada ni tampoco a la Tradición más antigua, sino que durante toda la historia, numerosos cristianos han testificado haber recibido la protección especial de un Ángel. Todavía en el siglo XIX, San Juan Bosco contaba como un dos de octubre, día de los Ángeles Custodios, recomendó a los jóvenes que en momentos de peligro se encomendaran a sus Ángeles de la Guarda. Ese mismo día, dos jóvenes obreros cayeron de un andamio en una construcción. Mientras caían, uno de ellos gritó: “¡Ángel de mi guarda!“. Cuando los demás fueron a socorrerlos, encontraron que que uno de ellos estaba muerto, mientras que el que había invocado a su Ángel, se puso de pie y subió las escaleras como si nada hubiera pasado. Al preguntarle qué había pasado respondió: “cuando vi que me venía abajo invoqué a mi Ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por debajo una sábana y me bajaran suavecito. Y después ya no recuerdo más.
San Bernardo también fue un gran devoto de los Ángeles Custodios, afirmando que existían muchos más de los que podríamos imaginar. También decía que el poder de los Ángeles Custodios era mayor al de “los demonios que nos asechan  y a nuestras pasiones que nos traicionan“.
Santo Tomás de Aquino, al ordenar la jerarquía angelical decía: “Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la augusta corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados tienen bajo su amparo a los reinos y naciones; lo Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres.
Como se ve, los Ángeles Custodios son un regalo que Dios nos hace a cada uno por el amor que profesa por nosotros. El Rey Celestial envía a su guardia para proteger a cada uno de sus hijos, y así asegurar su patente regreso a casa.




¡¡ FELICIDADES A L@S QUE HOY CELEBRÁIS VUESTRA ONOMÁSTICA !!


Santa Teresita del Niño Jesús





Santa Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos venerables. Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de las misiones)«Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección»








¡¡ FELICIDADES A TOD@S LO QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA !!