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26 de febrero de 2023

I DOMINGO DE CUARESMA - CICLO A

Domingo 26 de Febrero de 2023

"En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto…"




San Mateo (4,1-11):

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.

El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».

Pero él le contestó: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».

Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».

Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».

De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».

Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».

Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.

Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:

José Antonio Pagola

Mt (4,1-11)

 

NUESTROS ERRORES

Toda persona que no quiera vivir alienada ha de mantenerse lúcida y vigilante ante los posibles errores que puede cometer en la vida.

Una de las aportaciones más válidas de Jesús es poder ofrecer a quien le conoce y sigue la posibilidad de ser cada día más humano. En Jesús podemos escuchar el grito de alerta ante los graves errores en que podemos caer a lo largo de la vida.

El primer error consiste en hacer de la satisfacción de las necesidades materiales el objetivo absoluto de nuestra vida; pensar que la felicidad última del ser humano se encuentra en la posesión y el disfrute de los bienes.

Según Jesús, esa satisfacción de las necesidades materiales, con ser muy importante, no es suficiente. El hombre se va haciendo humano cuando aprende a escuchar la Palabra del Padre, que le llama a vivir como hermano. Entonces descubre que ser humano es compartir, y no poseer; dar, y no acaparar; crear vida, y no explotar al hermano.

El segundo error consiste en buscar el poder, el éxito o el triunfo personal, por encima de todo y a cualquier precio. Incluso siendo infiel a la propia misión y cayendo esclavo de las idolatrías más ridículas.

Según Jesús, la persona acierta no cuando busca su propio prestigio y poder, en la competencia y la rivalidad con los demás, sino cuando es capaz de vivir en el servicio generoso y desinteresado a los hermanos.

El tercer error consiste en tratar de resolver el problema último de la vida, sin riesgos, luchas ni esfuerzos, utilizando interesadamente a Dios de manera mágica y egoísta.

Según Jesús, entender así la religión es destruirla. La verdadera fe no conduce a la pasividad, la evasión y el absentismo ante los problemas. Al contrario, quien ha entendido un poco lo que es ser fiel a un Dios, Padre de todos, se arriesga cada día más en la lucha por lograr un mundo más digno y justo para todos.




  


 

16 de marzo de 2020

III DOMINGO DE CUARESMA 2020 - CICLO A


Lectura del santo evangelio según san Juan (4,5-42):

En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: «Dame de beber.» Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice: «¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?» Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva.»
La mujer le dice: «Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»
Jesús le contestó: «El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»
La mujer le dice: «Señor, dame de esa agua así no tendré más sed ni tendré que venir aquí a sacarla.»
Él le dice: «Anda, llama a tu marido y vuelve.»
La mujer le contesta: «No tengo marido».
Jesús le dice: «Tienes razón que no tienes marido; has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la verdad.»
La mujer le dijo: «Señor, veo que tú eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.»
Jesús le dice: «Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.»
La mujer le dice: «Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.»
Jesús le dice: «Soy yo, el que habla contigo.»
En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: «Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»
Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:José Antonio Pagola
Jn (4,5-42)

ALGO NO VA BIEN EN LA IGLESIA

La escena ha sido recreada por el evangelista Juan, pero nos permite conocer cómo era Jesús. Un profeta que sabe dialogar a solas y amistosamente con una mujer samaritana, perteneciente a un pueblo impuro, odiado por los judíos. Un hombre que sabe escuchar la sed del corazón humano y restaurar la vida de las personas.
Junto al pozo de Sicar, ambos hablan de la vida. La mujer convive con un hombre que no es su marido. Jesús lo sabe, pero no se indigna ni le recrimina. Le habla de Dios y le explica que es un «regalo»: «Si conocieras el don de Dios, todo cambiaría, incluso tu sed insaciable de vida». En el corazón de la mujer se despierta una pregunta: «¿Será este el Mesías?».
Algo no va bien en nuestra Iglesia si las personas más solas y maltratadas no se sienten escuchadas y acogidas por los que decimos seguir a Jesús. ¿Cómo vamos a introducir en el mundo su evangelio sin «sentarnos» a escuchar el sufrimiento, la desesperanza o la soledad de las personas?
Algo no va bien en nuestra Iglesia si la gente nos ve casi siempre como representantes de la ley y la moral, y no como profetas de la misericordia de Dios. ¿Cómo van a «adivinar» en nosotros a aquel Jesús que atraía a las personas hacia la voluntad del Padre revelándoles su amor compasivo?
Algo no va bien en nuestra Iglesia cuando la gente, perdida en una oscura crisis de fe, pregunta por Dios y nosotros le hablamos del control de natalidad, el divorcio o los preservativos. ¿De qué hablaría hoy con la gente aquel que dialogaba con la samaritana tratando de mostrarle el mejor camino para saciar su sed de felicidad?
Algo va mal en nuestra Iglesia si la gente no se siente querida por quienes somos sus miembros. Lo decía san Agustín: «Si quieres conocer a una persona, no preguntes por lo que piensa, pregunta por lo que ama». Oímos hablar mucho de lo que piensa la Iglesia, pero los que sufren se preguntan qué ama la Iglesia, a quiénes ama y cómo los ama. ¿Qué les podemos responder desde nuestras comunidades cristianas?










8 de marzo de 2020

II DOMINGO DE CUARESMA 2020 - CICLO A



Para entender este texto hay que tener en cuenta los símbolos que emplea: La montaña es lugar de las manifestaciones de Dios. Moisés y Elías significan la Ley y los Profetas.  La blancura, es signo de divinidad. La voz  del Padre es para decirnos quién es su Hijo Amado a quien únicamente ya debemos escuchar. El caer de bruces de los apóstoles y las palabras de Pedro: !Qué bien se está aquí! sirven  para indicarnos la paradoja de Dios  común a las otras religiones: Dios es el  “tremendo” y el “fascinante”.  El ver, al bajar, “sólo a Jesús” es el fruto de una transformación:  A Jesús no lo podemos confundir con ningún personaje, aunque se trate de los más famosos del A.T. Es el Hijo de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo evangelio según san Mateo (17,1-9):

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Sí quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»  Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
EXPLICACIÓN-REFLEXIÓN

1) LOS LLEVÓ A UN MONTE ALTO.

Hay un juego de palabras entre lo «alto» y lo «bajo». Lo alto es el cielo, la esfera de Dios. Lo bajo es la tierra, nuestra propia esfera. ¿Qué hay en lo bajo? Imaginaos una ciudad, a unas horas precisas, calles llenas de tráfico, de gases, de polución. El ambiente se hace irrespirable. Si tenemos la suerte de poder elevarnos a un monte alto, tendremos una sensación de frescura, de bienestar, de respirar aire sano de montaña. Traslademos esto a nuestra vida de fe. Abajo están las pasiones de siempre, los egoísmos de siempre, las miserias de siempre. Es lo irrespirable. Arriba está Dios con su verdad, su amor, su transparencia, su felicidad. Es lo que hace exclamar a Pedro ¡Qué bien se está aquí!

2) Y ALLÍ SE TRANSFIGURÓ.

El encuentro con Dios nos cambia, nos transfigura. Nosotros no podemos cambiar por nuestras solas fuerzas. Necesitamos de Dios. Necesitamos ver las cosas de otra manera. Eso le pasó a S. Pedro. Decía: «Hagamos tres tiendas…Una para Moisés, otra para Elías y otra para Ti”. Equipara a Elías y Moisés con Jesús.  Y también nos pasa a nosotros. Jesús sí, pero en tanto no se interfiera con mis negocios, mis asuntos, mis cosas personales… Al final S. Pedro se convierte y «sólo ve a Jesús». Es el importante, el protagonista, el Señor. Desde El vamos a vivir ya todo lo demás. Necesitamos que Él nos convierta. ¡Qué hermosas son las historias de conversión! Hubo un sabio famoso en el mundo que se llamó Pascal. Científico, literato, filósofo. Un día se convirtió al Señor. Y puso por escrito lo que allí había sentido. Era su famoso memorial que lo llevaba siempre consigo. Dice así: «Año de gracia de 1658. Lunes, 23 de noviembre, festividad de San Clemente Papa. Fuego. Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob. No el Dios de los filósofos y de los sabios. Certeza. Olvido de todo. Jesucristo. Jesucristo. Gozo, alegría. Lágrimas de alegría”.
Todo encuentro con Jesús nos debe llenar de gozo. Es necesario tener experiencias de Dios. La gente no nos va a preguntar lo que sabemos de Dios. Pero sí nos va a preguntar «a qué sabe Dios» Qué pasa, qué se experimenta cuando Dios irrumpe en nuestra vida. Cómo se ven las cosas y las personas. Cómo se enfrenta uno a la vida desde la fe.

3) Y DESCENDIERON DEL MONTE.

Se sube al monte no parar quedarse allí sino para bajar. Abajo está la vida, los problemas, las dificultades, la lucha. Vamos a la vida, pero con nueva fuerza, con nueva luz, salimos equipados para que nada ni nadie nos pueda hundir. A veces se oye decir. ¿Qué te dan en Misa? Por supuesto que no te dan euros. Pero sí algo más importante. Me dan a Dios. Y con Dios una vida en plenitud. El sentido de la transfiguración en los evangelios es adelantar la Pascua. Ver ya el final. Y el final no es el Calvario, el monte de la crucifixión, sino la Gloria de la Resurrección.






1 de marzo de 2020

I DOMINGO DE CUARESMA 2020 - CICLO A


I Domingo de Cuaresma – Ciclo A1 de Marzo de 2020




Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,1-11):

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo: «También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Palabra del Señor

LAS TENTACIONES DE LA IGLESIA DE HOY

La primera tentación acontece en el «desierto»
Después de un largo ayuno, entregado al encuentro con Dios, Jesús siente hambre. Es entonces cuando el tentador le sugiere actuar pensando en sí mismo y olvidando el proyecto del Padre: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan». Jesús, desfallecido pero lleno del Espíritu de Dios, reacciona: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de Dios». No vivirá buscando su propio interés. No será un Mesías egoísta. Multiplicará panes cuando vea pasar hambre a los pobres. Él se alimentará de la Palabra viva de Dios.
Siempre que la Iglesia busca su propio interés, olvidando el proyecto del reino de Dios, se desvía de Jesús. Siempre que los cristianos anteponemos nuestro bienestar a las necesidades de los últimos, nos alejamos de Jesús.
La segunda tentación se produce en el «templo»
El tentador propone a Jesús hacer su entrada triunfal en la ciudad santa, descendiendo de lo alto como Mesías glorioso. La protección de Dios está asegurada. Sus ángeles «cuidarán» de él. Jesús reacciona rápido: «No tentarás al Señor, tu Dios». No será un Mesías triunfador. No pondrá a Dios al servicio de su gloria. No hará «señales del cielo». Solo signos para curar enfermos.
Siempre que la Iglesia pone a Dios al servicio de su propia gloria y «desciende de lo alto» para mostrar su propia dignidad, se desvía de Jesús. Cuando los seguidores de Jesús buscamos «quedar bien» más que «hacer el bien», nos alejamos de él.
La tercera tentación sucede en una «montaña altísima»
Desde ella se divisan todos los reinos del mundo. Todos están controlados por el diablo, que hace a Jesús una oferta asombrosa: le dará todo el poder del mundo. Solo una condición: «Si te postras y me adoras». Jesús reacciona violentamente: «Vete, Satanás». «Solo al Señor, tu Dios, adorarás». Dios no lo llama a dominar el mundo como el emperador de Roma, sino a servir a quienes viven oprimidos por su imperio. No será un Mesías dominador, sino servidor. El reino de Dios no se impone con poder, se ofrece con amor.
La Iglesia tiene que ahuyentar hoy todas las tentaciones de poder, gloria o dominación, gritando con Jesús: «Vete, Satanás». El poder mundano es una oferta diabólica. Cuando los cristianos lo buscamos, nos alejamos de Jesús.




27 de febrero de 2020

TIEMPO LITÚRGICO DE CUARESMA - CICLO A


Este año 2020, la Cuaresma comienza el 26 de febrero con la celebración del Miércoles de Ceniza.

Textos para Reflexionar

Recursos para la Catequesis

Vía Crucis

Mensajes papales sobre la Cuaresma

Teología y Liturgia de la Cuaresma


2 de abril de 2017

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 2017



Un amigo en quien “creer”


¿Quién de nosotros, al menos una vez, no ha experimentado el desconcierto de los apóstoles durante la tormenta, en mar abierto, cuando el Señor parecía dormir y la barca sumergirse? Y ¿quién no ha gritado, temiendo por su propia vida?: « ¿No te importa que muramos?». Es el misterio del silencio de Dios ante las calamidades que pueden, cercanas o lejanas, asediar nuestras frágiles existencias de hombres y mujeres, llamados a surcar las rutas de la historia. Sin embargo – en este domingo, ya próximo a la Semana Santa se nos plantea un cuestionamiento todavía más grande  ¿por qué no hace algo para evitar el sufrimiento, el sufrir y el morir, a los que ama? ¡Cuántas veces, con Marta y María, gritamos nuestra decepción por su “ausencia” en el momento oportuno! El silencio aparente, la lejanía y el inmovilismo del Maestro son el problema. ¿Qué clase de amigo es?
Sin embargo, Jesús es verdaderamente nuestro amigo. Porque no nos da lo que queremos, sino lo que necesitamos. Como un verdadero amigo, solidario con nosotros, no nos evita las dificultades de la vida sino que las comparte con nosotros. No elimina la muerte, sino que entra en ella a la par de cada hombre que sufre. Si el Evangelio de Juan se abre con los primeros dos discípulos que “van y ven” donde vive el Maestro para estar con él, el último signo del Maestro – antes de la pasión – es su venir y ver dónde se encuentra el hombre depuesto en polvo de muerte. En su llanto reconocemos el dolor del Creador. De su grito percibimos el anuncio del Hijo del Hombre, que destruirá para siempre el muro de separación entre Dios y los hombres: el pecado y la muerte. Cristo no nos priva del morir, sino que nos saca de la muerte con la “compasión” de aquel que comparte el drama de la muerte, transformándolo.















ENTREGA DE PREMIOS :

V Concurso de Dibujo de Semana Santa del Grupo Joven de la Hermandad de Misericordia y Palma



El pasado sábado 1 de abril, se llevó a cabo la entrega de premios del Concurso de Dibujo con motivo de la Semana Santa, que organiza la Hermandad de Misericordia y Palma. El concurso, distribuido en tres categorías, fue ganado en dos de ellas por alumnas de nuestro centro. En concreto, la 1ª categoría dirigida a alumnado de 1º y 2º de Primaria la ganó Olga Arcos García, de 
1º B. Por su parte, Ana Isabel Huertas Muñoz, de 5º curso, se alzó con el premio en la 3ª categoría.














26 de marzo de 2017

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA 2017



“Un corazón que ve”

 El Señor mira el corazón del hombre; el hombre se queda en la apariencia; al menos el hombre que aún no ha dado el paso de ser oscuridad a ser luz en Cristo Señor. El que permanece en la oscuridad no sólo no se ve a sí mismo, sino que ni siquiera ve a los demás, no va más allá de la superficie, del aparentar, a menudo tan efímero y engañoso. El que no se deja “despertar” de la muerte oscura del propio pecado, no tiene la iluminación necesaria para mirar los corazones e inclinarse sobre las llagas de la humanidad que sufre, permaneciendo listo solo para juzgar y sentenciar a personas y situaciones.
Ciertamente el pecado es oscuridad y ceguera, es muerte de la cual solo Cristo puede sacarnos, iluminándonos y resurgiéndonos en él a la vida de gracia. Pero sin embargo, podemos preguntarnos, ¿de dónde viene entonces la ceguera del dolor, de la enfermedad, que prontamente es condenada por quien es ciego y no sabe mirar el corazón? ¿Quién ha pecado para que el ciego naciera tal?
Con demasiada frecuencia estamos inclinados a mirar el sufrimiento como no videntes, como una punición, una condena, una pena expiatoria de quizá cuál culpa cometida por nosotros conscientemente, o por otras personas, cargando inconscientemente el peso. El Maestro hoy da un vuelco total a la perspectiva: la enfermedad no es fruto de un pecado, sino “ocasión” para la manifestación de la acción salvífica de Dios. ¡No desgracia, sino gracia, para nosotros y para los demás!
¡Cuán ciegos somos al no quererlo saber ver y, viéndolo, acogerlo! Con frecuencia, apenas el sufrimiento golpea a la puerta de nuestra vida, estamos prontos a gritar “¿Qué mal he hecho?”
Por lo tanto, se necesita la fe del ciego de nacimiento que, aún a tientas y ante la sola palabra de Jesús, va a lavarse a la piscina de Siloé. Va con la confianza de quien sabe que el Señor lo está recreando como del barro que había plasmado al primer hombre, santo e inmaculado en el amor. Se necesita la humildad para reconocer que somos ciegos, necesitados de ser salvados, mucho más del pecado, que sanados de nuestras enfermedades; conscientes de que estas últimas son oportunidades para que se manifieste la gloria de Dios en nosotros, en tanto cuánto la primera de testimoniar la misericordia del Señor para con nosotros.



El IV Domingo de Cuaresma es un Domingo excepcional, esta Dominica cuarta de Cuaresma, se llama “Laetare", debido a la antífona gregoriana del Introito de la Misa, tomada del libro del Profeta Isaías (Is. 66, 10): Regocíjate, Jerusalén, vosotros, los que la amáis, sea ella vuestra gloria. Llenaos con ella de alegría, los que con ella hicisteis duelo, para mamar sus consolaciones; para mamar en delicia a los pechos de su gloria.
La liturgia de este Domingo se ve marcada por la alegría, ya que se acerca el tiempo de vivir nuevamente los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, se rompe el esquema litúrgico de la Cuaresma, con algunas particularidades:
1.- Predomina el carácter alegre
2.- Se usa color rosáceo en los ornamentos
3.- Los ornamentos pueden ser más bellamente adornados.
4.- Los diáconos pueden utilizar dalmática.
5.- Se puede utilizar el Órgano.
El Domingo Laetare nos invita a mirar más allá de la triste realidad del pecado, mirando a Dios, quien es fuente de infinita Misericordia. Es una nueva invitación a convertirnos de corazón hacia Dios, para amarlo y cumplir sus preceptos, que nos hacen libres. Así mismo, no se debe olvidar que permanecemos en Cuaresma, por lo cual el Domingo Laetare no es un alto de la penitencia, sino que es para recordarnos que siempre, detrás de toda penitencia está el deber de aborrecer el pecado, el propósito de no pecar más y de confesar los pecados, para así vivir en Gracia, que nos es otorgada por Dios en su infinita misericordia.











19 de marzo de 2017

TERCER DOMINGO DE CUARESMA 2017

Un cansancio que “regenera”




El Señor Jesús llega a Samaria y «cansado por el largo viaje» se detiene en el pozo de Jacob. ¡Parece inusual leer que el Maestro, que no tiene límites para anunciar la venida del Reino, con obras y palabras y que es incansable en curar a las multitudes que se estrechan a él casi como para aplastarlo, que domina las fuerzaspotencias del mar como aquellas del mal y que no duerme para retirarse en oración, ahora pueda estar cansado sabe que está “cansado”!
¡Qué “viaje” habrá hecho para haberlo agotado a tal punto! Juan mismo lo deja intuir en los versículos que preceden a la llegada al pozo.
Jesús ha dejado el clamor de la habladuría farisaica acerca del bautizar de sus discípulos respecto al Precursor, casi como si fuera una competición en curso y se ha puesto en viaje como para tomar distancia de las lógicas y polémicas. Quizás su “cansancio” deriva de este viaje a través de la insensatez que lo circundaba, de los primeros rechazos a él y a su misión compartida con los apóstoles. Su corazón, su alma más que sus pies están cansados y por eso se detiene en el pozo, donde encuentra a una mujer samaritana. Una mujer, una extraña desconocida que va al pozo en la hora menos oportuna del día ‒ quizás por su situación afectiva poco convencional para el pueblo ‒, encarna la diversidad natural, social y moral. A ella le pide de “beber” para suscitar en ella el deseo del don que está por hacerle.

Entonces ¿qué tiene que ver el cansancio? Probablemente el evangelista quiere subrayar 

que, también el Maestro de Nazaret, en el encuentro con la desconocida, con lo diverso, se 

convierte en ocasión para rejuvenecer su corazón cansado. De hecho, ¿no es verdad que 

cuando queremos dar algo de profundamente nuestro, el fruto de tal don es una bendición 

también para nosotros mismos? ¿No es verdad que cuando ofrecemos amor nos sentimos 

colmados, haciendo la experiencia de que sólo dando se recibe? ¿No nos pasa así con la 

fe, que cuando la proponemos a los demás la sentimos renovarse con mayor fuerza, es 

más viva y más consciente en nosotros? Ciertamente, esto nos ocurre a nosotros, en vez,

Jesús, es Hijo de Dios; pero su humanidad cansada es la misma de la nuestra, aquella que 

el Verbo de la vida asumió para conformarnos a él, a través de la gracia del Bautismo. Su 

humanidad marcada por el cansancio, como cargada por el pecado sobre la cruz se

convierte en santuario del encuentro con Dios que dona el agua viva del Espíritu de amor. 

En esa, él nos da una cita para encontrarnos y transformar nuestras fragilidades y 

cansancios en ocasión para obtener gracias y convertirnos, a la vez, en fuentes para todos

aquellos que, “diversos” de nosotros, encontraremos a lo largo de los desiertos del mundo.

















DIBUJOS DE FANO