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12 de octubre de 2020

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR



La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 

 
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
 
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".
 
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. 
 
Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.
 
La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.
 
El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.







                  

¡ FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA!
       EN ESPECIAL FELICITAMOS A NUESTRA MAESTRA DE 3ºB PILAR GONZÁLEZ



13 de octubre de 2019

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR


La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresase a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. 
Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.
La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe continuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservandose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.
El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaron las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como Patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.





FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA.
ESPECIALMENTE A NUESTRA MAESTRA PILAR GONZÁLEZ DE 4º CURSO.

14 de octubre de 2018

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR



La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso". 
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".
El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal. 
Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.
La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.
El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.

FELICITAMOS A TODOS LOS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA. EN ESPECIAL A NUESTRA MAESTRA DE 3º CURSO DE ED. PR. Mª DEL PILAR GONZÁLEZ

12 de octubre de 2017

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR



Cuenta la Tradición que el Apóstol Santiago viajó a España para predicar el Evangelio y que la Virgen María se le apareció en un pilar, mientras ella aún vivía en Tierra Santa. De allí es que surge la advocación de Nuestra Señora del Pilar que se celebra cada 12 de octubre.
Era el año 40 d.c. y San Santiago, en una noche de profunda oración a orillas de río Ebro, vio a la Madre de Jesús, quien le pidió que se le edificase ahí una Iglesia con el altar en derredor al pilar.
"Este sitio permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi ayuda", dijo la Virgen María.
Esto se cumplió. El lugar ha sobrevivido a invasiones, la guerra civil española y la caída de bombas que no estallaron. Además, con el fomento de la devoción, se han obrado numerosos milagros.
Después de la aparición, San Santiago y sus discípulos comenzaron a construir una capilla, donde estaba la columna, y le dieron el nombre de “Santa María del Pilar”. Lo que se convirtió en el primer templo del mundo dedicado a la Virgen María.
San Juan Pablo II, en 1984, reconoció a la Virgen del Pilar como “Patrona de la Hispanidad”.
Más información en el siguiente enlace:









FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBREN SU ONOMÁSTICA.
En especial felicitamos a nuestra maestra de 4º Mª Pilar Gónzalez

11 de octubre de 2016

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR



La tradición de la Virgen del Pilar, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles predicaban el Evangelio. Se dice que Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de Cartagena, lugar donde fundó la primera diócesis española, predicando desde entonces por diversos territorios del país. Los documentos dicen textualmente que Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso".

En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y, antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.

La devoción del pueblo por la Virgen del Pilar se halla tan arraigada entre los españoles y desde épocas tan remotas, que la Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y continuos milagros".

El Papa Clemente XII señaló la fecha del 12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya desde siglos antes, en todas las iglesias de España y entre los pueblos sujetos al rey católico, se celebraba la dicha de haber tenido a la Madre de Dios en su región cuando todavía vivía en carne mortal.

Tres rasgos peculiares que caracterizan a Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de la tradición pilarista con la tradición jacobea (Santiago de Compostela); por ello, Zaragoza y Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.

La Basílica del Pilar, en Zaragoza, constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del mundo y recibe contínuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta de la salvación.

El día 12 de octubre de 1492 fue precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad, constituyendo el mejor símbolo de unión entre los pueblos del viejo y nuevo continente. Su fiesta se celebra con gran fasto en todas las naciones de habla hispana y especialmente en la ciudad de Zaragoza, donde miles de personas venidas de todo el mundo realizan una multitudinaria ofrenda floral a la Virgen.



FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBREN SU ONOMÁSTICA. 
EN ESPECIAL A NUESTRA MAESTRA DE 3º B, DOÑA  MARÍA PILAR 

12 de octubre de 2015

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR


Cuenta la Tradición que el Apóstol Santiago viajó a España para predicar el Evangelio y que la Virgen María se le apareció en un pilar, mientras ella aún vivía en Tierra Santa. De allí es que surge la advocación de Nuestra Señora del Pilar que se celebra cada 12 de octubre.
Era el año 40 d.c. y San Santiago, en una noche de profunda oración a orillas de río Ebro, vio a la Madre de Jesús, quien le pidió que se le edificase ahí una Iglesia con el altar en derredor al pilar.
"Este sitio permanecerá hasta el fin del mundo para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que imploren mi ayuda", dijo la Virgen María.
Esto se cumplió. El lugar ha sobrevivido a invasiones, la guerra civil española, la caída tres bombas que no estallaron. Además, con el fomento de la devoción, se han obrado numerosos milagros.
Después de la aparición, San Santiago y sus discípulos comenzaron a construir una capilla, donde estaba la columna, y le dieron el nombre de “Santa María del Pilar”. Lo que se convirtió en el primer templo del mundo dedicado a la Virgen María.
San Juan Pablo II, en 1984, reconoció a la Virgen del Pilar como “Patrona de la Hispanidad”.











Felicitamos a todas las personas que hoy celebran su onomástica. Muy especialmente a nuestra maestra Pilar Gónzalez, tutora de 4ºA.



12 de octubre de 2014

NUESTRA SEÑORA DEL PILA





Hoy 12 de octubre se celebra la festividad de Nuestra Señora del Pilar, primera aparición mariana de la historia cristiana, impulsora de la Evangelización de los pueblos hispanos, cuya unidad se recuerda este mismo día.
La veneración a Nuestra Señora del Pilar y la Evangelización de España, son dos fenómenos fuertemente vinculados, pues fue en la ciudad celtíbera de Caesaraugusta, hoy conocida como Zaragoza, donde se erigió el primer templo mariano de la cristiandad, tras la aparición que la Virgen María hizo al apóstol Santiago a orillas del río Ebro.
La singularidad de esta aparición viene en que la Santísima Virgen seguía habitando Tierra Santa bajo la protección del apóstol San Juan, tras la muerte y resurrección de su Hijo, y en fechas anteriores a su Asunción al Cielo. Según la Magna Moralia de San Gregorio Magno, escrita en el siglo VI, y cuyas copias del siglo XIII se conservan en la actualidad, el conocimiento de la aparición de la Santísima Virgen al apóstol Santiago el Mayor y a sus ocho acompañantes, estaba ya muy difundido desde épocas muy antiguas por toda la cristiandad.
Según recoge San Gregorio, el apóstol Santiago fue a despedirse de la Madre de Dios, quien se encontraba bajo la protección de su hermano Juan, antes de partir a Evangelizar a los pueblos paganos celtíberos de la provincia romana de Hispania Tarraconensis. En esa ocasión, la Virgen María le prometió al apóstol que allí donde más gentes se convirtieran a la palabra del Señor, allí Ella se manifestaría.
Santiago partió a lo que él habría conocido como Iberia, por su nomenclatura griega, y habiendo predicado en las tierras de los astures y los galaicos, recorrió las llanuras espartarias hasta llegar a la ciudad de Caesaraugusta, donde su predicación consiguió la conversión de muchos paganos a la Fe Verdadera. Encontrando una gran resistencia en la conversión de las almas para el Señor, el apóstol se entristeció por no haber convertido más que a un hombre en las tierras de los astures, y a ocho en Caesaraugusta. Sin dejarse vencer por la tentación de la desdicha, Santiago siguió predicando, buscando los momentos de oración en compañía de los ocho nuevos cristianos, quienes se retiraban por las noches a orillas del río Ebro a descansar y hablar acerca de Nuestro Señor.
Fue una noche de enero del año cuarenta, mientras que Santiago y sus discípulos se encontraban en oración, que escucharon el canto de los ángeles, que clamaban “¡Ave María Gratia Plena!“, y tras ellos venía la Madre de Dios, levantada sobre una columna de jaspe. La Virgen María se dirigió a los cristianos, pidiéndoles que le construyeran un templo en ese lugar, el cual prometió que se preservaría hasta el fin de los tiempos, sirviendo de fortaleza de la Evangelización para la conversión de las almas a la Salvación Eterna.
En ese momento, Santiago y los cristianos de Caesaraugusta, erigieron un pequeño templo de adobe dedicado a la Virgen, el cual sería motivo de numerosas peregrinaciones, y donde se reunirían para rezar, atrayendo a muchos a su causa. Más tarde, Santiago volvió a Jerusalén, esperando reencontrarse con la Santísima Virgen, glorificándose en el martirio hallado durante la persecución de Herodes Agripa. Más tarde, su cuerpo fue recuperado por sus discípulos hispanos, quienes lo enterraron en Iria Flavia.
Para los cristianos de Caesaraugusta, el pequeño santuario de la Virgen del Pilar, se fue convirtiendo en un importante centro de cristianización, consiguiendo ser sede de una diócesis en el siglo III, durante la persecución de Diocleciano. Desde el Pilar de Zaragoza, se salió aEvangelizar todas las provincias de Hispania, convirtiendo a pueblo y reyes por igual. La invasión visigoda trajo consigo la herejía del arrianismo, pero desde el Pilar se rogó por la conversión de los reyes visigodos al catolicismo, la cual se logró en la persona de Recaredo I en el siglo VI.
Un nuevo templo visigótico fue el testigo de la invasión musulmana del siglo VIII, aunque la diplomacia consiguió su supervivencia, trasladando la sede catedralicia al santuario mariano, llamado entonces de Santa María la Mayor. La ciudad de Caesaragusta, llamada Saraqusta por los musulmanes, vivió grandes cambios durante la dominación islámica, siendo necesario el pago de tributos para poder profesar la religión católica, así como una dura persecución y prohibición de construir nuevas iglesias. Al Templo de Santa María la Mayor se trasladaron gran parte de las reliquias de las iglesias vecinas, siendo de especial relevancia el cadáver de San Vicente.
La reconquista de Zaragoza, encabezada por el vizconde Gastón IV de Bearne en 1118, le consiguió recibir de manos del rey de Aragón, Alfonso I “el Batallador”, el señorío de Zaragoza, y con ello el patronazgo del Templo del Santa María, que se encontraba en un estado ruinoso, según atestiguó el entonces obispo de Zaragoza, Pedro de Librana.
En 1296, el Papa Bonifacio VIII emitió la bula Mirabilis Deus, en la que exhortaba  a los fieles a colaborar con el proyecto de reconstrucción de la iglesia presentado por el obispo Hugo de Mataplana, quien había propuesto agrandarla y convertirla al estilo gótico. Aunque el obispoMataplana falleció en Roma antes de ver promulgada la bula, fue uno de sus sucesores, el arzobispo Don Alfonso de Aragón, hijo del Rey Católico Don Fernando II de Aragón, quien consiguió finalmente la financiación y ejecución del proyecto.
En el siglo XVI, el Papa Clemente VII fusionó los cabildos del Pilar y de la Seo de Zaragoza para evitar problemas de jurisdicción, y el Templo de Santa María la Mayor fue transformado nuevamente al estilo gótico-mudéjar.
En 1642, dos años después del Milagro de Calanda, en el cual una pierna le fue restaurada a un cojo tras pedir la intercesión de la Virgen, el ayuntamiento de Zaragoza concede el patronazgo de la ciudad de la Virgen del Pilar. En 1678, el rey Carlos II de España declara a la Virgen del Pilar patrona del Reino de Aragón, por instancias del virrey Duque de Segorbe y Cardona, DonPedro Antonio Folch de Cardona y Enríquez de Mendoza, más conocido como Pedro Antonio de Aragón.
En 1670, el hermano natural del rey Carlos II, Don Juan José de Austria, promovió la siguiente reforma del Templo de Santa María al estilo barroco, proyectándose por Francisco de Herrera “el Mozo”. La primera piedra fue colocada en 1681 por el arzobispo de Zaragoza, Diego de Castrillo, y la inauguración del nuevo templo se llevó acabo en 1718.
En 1751, el rey Fernando VI de España aprueba el proyecto del arquitecto Ventura Rodríguez para reedificar la capilla barroca de la Virgen del Pilar, dentro del Templo de Santa María. Las obras no fueron completadas hasta el año de 1872, debido a las múltiples guerras y conflictos ocurridos durante el siglo XIX.
Durante la invasión francesa, ocurriendo los famosos Sitios de Zaragoza, los defensores de las ciudad se refugiaron en el inacabado Templo de Santa María, donde fueron bombardeados por los franceses, causando grandes estragos en las inmediaciones del templo. Sin embargo, una bomba caída dentro de una de las capillas no explotó milagrosamente. Los sitios finalizaron, y con ello las obras del templo.
En 1872, al finalizar las obras, el Templo de Santa María fue consagrado como Basílica de Nuestra Señora del Pilar, dignificando así las gracias que la Santísima Virgen quiso derramar al apóstol Santiago y al pueblo evangelizado por el discípulo.
En el año 1905, un grupo encabezado por la reina Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena, consiguió el apoyo del Papa San Pío X para celebrar la coronación canónica de la Virgen del Pilar, llevada acabo el 20 de mayo de ese año. Un Real Decreto promulgado por Alfonso XIII el 8 de octubre de 1908, concedió la Virgen el título de Capitán General, colocándosele el fajín y manto al año siguiente.
El 3 de agosto de 1936, la Basílica de Nuestra Señora del Pilar fue bombardeada durante la Guerra Civil por el bando republicano. Ninguna de las tres bombas que cayeron sobre la basílica lograron explotar, corroborando la promesa de la Virgen de permanecer ahí hasta el fin de los tiempos.
La Virgen del Pilar, asume los patronazgos de la ciudad de Zaragoza, del Reino de Aragón, de la Hispanidad, de la Guardia Civil, entre muchos otros.










¡Felicidades a las personas que lleven este nombre! y en especial a nuestra maestra de tercero.