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3 de diciembre de 2023

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 2023 / CICLO B






El domingo 3 de diciembre de 2023 comienza el nuevo año litúrgico con el inicio del Adviento. Este tiempo litúrgico, que nos llevará hasta el 24 de diciembre, es el anuncio de la venida del Salvador. El Adviento nos renueva cada año y nos introduce en la Navidad y en su Misterio. El Adviento, en los tiempos que vivimos, se hace especialmente imprescindible porque es un momento de espera y esperanzade reflexión y de conversión, de cambio de actitudes  y de vida nueva.

Dios nos visita y este encuentro debe ser verdadero. Los cristianos esperamos su venida y Él espera nuestras respuestas. Es tiempo de acción.

La esperanza cristiana y nuestro cambio de actitudes, la conversión, debe manifestarse en el día a día. El Adviento es un tiempo privilegiado para comenzar a responder como Él quiere. Muchas veces estamos tan enfrascados en los problemas, en los vaivenes de la vida, con tan poco tiempo para los demás e incluso para nosotros mismos, que no damos el espacio necesario a la reflexión, a la oración, a hablar con Dios de lo que nos sucede o deseamos. Y como la oración es inseparable de las buenas obras: es tiempo de actuar. Es tiempo de responder.





I Domingo de Adviento – Ciclo B



«Despertad, vivid vigilantes»

01 norte color LETRA

Lectura del santo evangelio según San Marcos (13,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

Palabra del Señor

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Gruposdejesus.com
Mc (13,33-37)

CUANDO EL HORIZONTE SE VUELVE SOMBRÍO

La falta de esperanza está generando entre nosotros cambios profundos que no siempre sabemos captar. Casi sin darnos cuenta van desapareciendo del horizonte políticas orientadas hacia una vida más humana. Cada vez se habla menos de programas de liberación o de proyectos que busquen mayor justicia y solidaridad entre los pueblos.

Cuando el futuro se vuelve sombrío, todos buscamos seguridad. Que nada cambie, a nosotros nos va bien. Que nadie ponga en peligro nuestro bienestar. No es el momento de pensar en grandes ideales de justicia para todos, sino de defender el orden y la tranquilidad.

Al parecer no sabemos ir más allá de esta reacción casi instintiva. Los expertos nos dicen que los graves problemas medioambientales, el fenómeno del terrorismo desesperado o el acoso creciente de los hambrientos penetrando en las sociedades del bienestar no están provocando, al parecer, ningún cambio profundo en la vida personal de los individuos. Solo miedo y búsqueda de seguridad. Cada uno trata de disfrutar al máximo de su pequeño bienestar.

Sin duda, muchos sentimos una extraña sensación de culpa, vergüenza y tristeza. Sentimos, además, una especie de complicidad por nuestra indiferencia y nuestra incapacidad de reacción. En el fondo no queremos saber nada de un mundo nuevo, solo pensamos en nuestra seguridad.

Las fuentes cristianas han conservado una llamada de Jesús para momentos catastróficos: «Despertad, vivid vigilantes». ¿Qué significan hoy estas palabras? ¿Despertar de una vida que discurre suavemente en el egoísmo? ¿Despertar de la frivolidad que nos rodea en todo instante impidiéndonos escuchar la voz de la conciencia? ¿Liberarnos de la indiferencia y la resignación?

¿No deberían ser las comunidades cristianas un lugar privilegiado para aprender a vivir despiertos, sin cerrar los ojos, sin escapar del mundo, sin pretender amar a Dios de espaldas a los que sufren?





27 de noviembre de 2022

TIEMPO DE ADVIENTO



El Adviento es el período de preparación para celebrar la Navidad y comienza cuatro domingos antes de esta fiesta. Además se encuentra en el comienzo del Año Litúrgico católico. Este año 2022, comenzará el domingo 27 de noviembre y el último domingo de Adviento será el 18 de diciembre.

Calendario litúrgico de Adviento 2022

Oración de la Corona de Adviento 2022

Adviento 2022: Los Personajes del Adviento

Adviento 2022: Historias para compartir sobre el Adviento

Adviento 2022: Reflexiones y Catequesis de Adviento

Adviento 2022: Recursos teológicos y litúrgicos

Adviento 2022:Lecturas de los Padres de la Iglesia








 





26 de noviembre de 2019

ADVIENTO - TIEMPO DE ESPERA


El Adviento es el tiempo de preparación para celebrar la Navidad y comienza cuatro domingos antes de esta fiesta. Además marca el inicio del Nuevo Año Litúrgico católico y este 2019 empezará el domingo 1 de diciembre.
Adviento viene del latín “ad-venio”, que quiere decir “venir, llegar”. Comienza el domingo más cercano a la fiesta de San Andrés Apóstol (30 de noviembre) y dura cuatro semanas.
El Adviento está dividido en dos partes: las primeras dos semanas sirven para meditar sobre la venida final del Señor, cuando ocurra el fin del mundo; mientras que las dos siguientes sirven para reflexionar concretamente sobre el nacimiento de Jesús y su irrupción en la historia del hombre en Navidad.




En los templos y casas se colocan las coronas de Adviento y se va encendiendo una vela por cada domingo. Asimismo, los ornamentos del sacerdote y los manteles del altar son de color morado como símbolo de preparación y penitencia.
Muchos católicos conocen del Adviento, pero tal vez las preocupaciones en el trabajo, los exámenes en la escuela, los ensayos con el coro o el teatro de Navidad, el armado del nacimiento o pesebre y la compra de regalos, hacen que se olvide el verdadero sentido de este tiempo.
Por ello, ACI Prensa ha preparado una sección especial con diversos recursos para vivir el Adviento, entre los que está cómo armar la corona y bendecirla, la liturgia familiar para cada domingo, videos, oraciones, imágenes, el Rosario de Adviento, reflexiones de San Juan Pablo II, etc.
Más información:



2 de enero de 2018

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO 2017



Hoy, cuarto domingo de Adviento, concluyendo nuestro camino de espera, veremos que no hay mayor templo de Dios que el ser humano. Que el sí rotundo de María en el Evangelio nos interpele para que también nosotros seamos capaces de decir «hágase en mí según tu Palabra»

En esta semana última de Adviento, los textos litúrgicos nos han hablado de una larga historia que nos precede de hombres y mujeres que han esperado a Dios en medio de gozos y fatigas desesperanzas y esperanzas.
 Hoy en el Evangelio de Lucas lo esperado se hace realidad, se hace verdad. 
En un momento concreto de la historia, en un tiempo, el mes sexto, en una insignificante aldea, Nazaret, a una mujer sencilla, virgen desposada con un hombre llamado José, se le anuncia por un Ángel, en lo cotidiano de su vida, la noticia más importante de la humanidad, que Dios quiere hacerse hombre, y que Ella, será su madre. 
María toma en serio aquella voz, se esfuerza por comprenderla y en su respuesta estará nuestro destino
Ella se entregará sin saber del todo lo que va a significar en su vida, confía y se abre a la acción del Espíritu, mostrándonos con ello lo que significa la fe, desde su libertad le abre la posibilidad a Dios y con su «hágase en mí», Él se hará carne de su carne.
Su «sí» es dado desde la fe más que desde el conocimiento, su sí es el de una humilde mujer que confía en su palabra. 
a desde el principio nos muestra Dios cómo es su proceder, escogiendo primero a los sencillos porque son ellos los que mejor entienden sus caminos. No buscando lo espectacular, sino lo oculto, haciéndose presente en espacios sagrados de silencio e intimidad que son los lugares de cada día, allí donde se cuecen nuestros afanes y actuando sin forzar, porque Dios nunca fuerza nada, respetando la libertad humana.
Hoy, en el umbral de la Navidad, nos encontramos ante este Misterio profundo del Dios que se encarna, necesitamos acercarnos con ojos de contemplación, y aprender de María de Nazaret para escuchar también nosotros el mensaje del ángel que ella recibió, y hacerlo nuestro. 
Silenciarse, sorprenderse, haciendo posible de nuevo a Dios en nuestra vida. 
Somos agraciados, alegrémonos, la humanidad no esta abandonada porque ella, desde su pobreza y por su fe dijo «sí», y el Señor habitó entre nosotros.

Por Montse González Díaz-Santos



















25 de noviembre de 2016

CORONA DE ADVIENTO

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:
La forma circular
El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar. 
Las ramas verdes
Verde es el color de esperanza y vida, y Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.
Las cuatro velas
Nos hace pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo.
Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.
Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo pero recibieron también la promesa del Salvador Universal. 
El listón rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve. 
Los domingos de Adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote. 



ADVIENTO, TIEMPO DE ESPERA

El Adviento es el período de preparación para celebrar la Navidad y comienza cuatro domingos antes de esta fiesta. Además se encuentra en el comienzo del Año Litúrgico católico. Este año 2016, comenzará el domingo 27 de noviembre y el último domingo de Adviento será el 18 de diciembre.

Liturgias Familiares de Adviento

Calendario Litúrgico de Adviento 2016

Los Personajes del Adviento

Historias para compartir sobre el Adviento

Reflexiones y Catequesis de Adviento





20 de diciembre de 2015

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO - 2015




Encontrarse con María e Isabel

Ya con la Navidad muy cercana, completamos el Adviento con este Cuatro Domingo en el que se nos narra el encuentro de María con su prima Isabel en la montaña de Judea. Y la reacción del pequeño Juan, todavía en el seno de su madre, al acercase Santa María, que ya portaba en sus entrañas al Salvador. Esta escena, en la que están presentes dos mujeres embarazadas, tiene mucho sentido su contemplación en estos días en los que esta muy presente en nuestras conciencias la nueva Ley sobre el Aborto, en España. No debemos dejar pasar esta reflexión, con María e Isabel, a que nos invita el texto de Lucas en el Evangelio de hoy.











29 de noviembre de 2015

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO 2015

El primer domingo de Adviento es el primer día del Nuevo Año Litúrgico para la Iglesia Católica y en esta ocasión, en el Evangelio (Lucas 21, 25-28. 34-36), Jesús anima a los fieles a “estar siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y mantenerse en pie ante el Hijo del hombre”.
Asimismo, las lecturas bíblicas de esta primera semana y la predicación son una invitación a estar vigilantes para cuando venga el Señor. Por ello, es importante que en las familias se haga un propósito que les permita avanzar en el camino hacia la Navidad.
En un momento propicio o  tal vez después del encendido de la primera vela de la corona de adviento, los miembros del hogar podrían comenzar revisando las relaciones familiares y terminar pidiendo perdón a quienes se ha ofendido, así como dándolo a los demás.
Esto debe ser el principio de un renovado año en el que se buscará seguir creciendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Lo cual también deberá extenderse a los demás grupos con el que cotidianamente uno se relaciona, ya sea en la escuela, el trabajo, el vecindario, etc.
Para terminar, es importante recordar que el Año Litúrgico es el conjunto de las celebraciones con las cuales la Iglesia conmemora anualmente el misterio de Cristo.
El tiempo de Adviento, que es el primer período del Año Litúrgico, tiene una duración de cuatro semanas, comienza este domingo 29 de noviembre y se prolonga hasta el 24 de diciembre. Las lecturas son las correspondientes al Ciclo C.
Información obtenida de:
El Equipo Eucaristía y la Editorial Verbo Divino promueven "Quiero ver": una presentación diferente para cada domingo y festividades del año. 









Dibujos y guión  realizado por: Patxi V. Fano:  http://blogs.21rs.es





24 de noviembre de 2015



El Adviento es el período de preparación para celebrar la Navidad y comienza cuatro domingos antes de esta fiesta. Además se encuentra en el comienzo del Año Litúrgico católico. Este año 2015, comenzará el domingo 29 de noviembre y el último domingo de Adviento será el 20 de diciembre.





Dibujos y guión  realizado por: Patxi V. Fano:  http://blogs.21rs.es