Santa Faustina nació en la aldea de Glogoviec, en Swinice Varckie, Polonia, el 25 de agosto de 1905. Fue bautizada dos días después con el nombre de Elena Kowalska, en la Iglesia de San Casimiro. Sus padres tuvieron 8 hijos (Elena es la tercera), a quienes criaron con mucha disciplina, siendo gran ejemplo de vida espiritual. A muy temprana edad, Elena fue llamada a hablar con el cielo. Una indicación de este hecho fue un sueño que ella tuvo a la edad de 5 años. Su madre recuerda que en esa época Elena dijo a su familia. “Yo estuve caminando de la mano de la Madre de Dios en un jardín precioso”. Muchas veces, aún antes de los siete años, la niña se despertaba durante la noche y se sentaba en la cama. Su mamá veía que estaba rezando, y le decía que regresara a dormir o terminaría perdiendo la cabeza. “Oh, no madre”, Elena le contestaba, “mi ángel guardián me debe haber despertado para rezar.”
Elena tenía aproximadamente 9 años cuando se preparó para recibir los sacramentos de la Confesión y la Comunión en la Iglesia de San Casimiro. Su madre recuerda que antes de dejar la casa en el día de su Primera Comunión, Elena besó las manos de sus padres para demostrar su pena por haberles ofendido. Desde aquél entonces, se confesaba todas las semanas; cada vez rogaba a sus padres perdón, besándoles las manos, siguiendo una costumbre Polaca. Esto lo hacía a pesar de que sus hermanos y hermanas no le imitaban.
La apertura delpróximo Jubileotendrá lugar en el 50º aniversario de la clausura delConcilio Vaticano II, ocurrida en 1965. A tal propósito, el historiador y fundador de la Comunidad de San Egidio Andrea Riccardi se ha referido al pontificado de Francisco como a una continuación del Concilio Vaticano II. De hecho, este año adquiere un significado especial ya que será un impulso para que la Iglesia continúe la obra del Concilio.
Incidencia en la vida de los fieles de la calle
Las lecturas para los domingos en las misas serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como “el evangelista de la misericordia”. Dante Alighieri lo definía como “narrador de la mansedumbre de Cristo”.
Así, los fieles escucharán las parábolas de la oveja perdida, la moneda extraviada y el padre misericordioso, entre otras.
Con el Jubileo de la Misericordia,el Papa Francisco pone en el centro de la atención al Dios misericordioso e invita a todos a volver hacia Él. El encuentro con Él inspira la virtud de la misericordia.
El rito inicial del jubileo es la apertura de la Puerta Santa.
Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientas el resto de años permanece sellada.
Tienen una Puerta Santa las cuatro basílicas mayores de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María Mayor. El rito de la apertura expresa simbólicamente el concepto de que, durante el tiempo jubilar, se ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” hacia la salvación.
Luego de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, serán abiertas sucesivamente las puertas de las otras basílicas mayores.
La misericordia es un tema muy querido por el Papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio “miserando atque eligendo”. Como muestra, en el texto de la edición española de la exhortación apostólica Evangelii gaudiumel término misericordia aparece29 veces.
Significado del jubileo
El jubileo nace de una tradición hebrea para reclamar justicia, pero para la Iglesia católica tiene un significado más espiritual. Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es una oportunidad para profundizar la fe y vivir el testimonio cristiano.