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6 de junio de 2022

VIRGEN DEL ROCIO - LUNES DE PENTECOSTÉS

 


El cartel ha sido pintado en una técnica mixta de acrílico, óleo y pasta de oro, sobre una tabla previamente tratada. La Virgen del Rocío y el Pastorcito aparecen rodeados del entorno natural de Doñana, entre una esbozada arboleda donde se descubren aves autóctonas, mariposas y otras especies, haciendo alusión también al diseño de las nuevas andas procesionales.

Flanquea a la Patrona de Almonte la mágica luz que desprenden las bengalas del Santo Rosario que antecede su salida triunfal, a hombros de los almonteños. Justo a sus plantas, la palabra “Romería”, esa que tanto anhelamos, contiene en cada letra escenas de la misma

En la parte inferior, destacan en la composición dos leones que custodian la palabra “Rocío”. Dos elementos ornamentales que también podemos ver repujados en el paso de la Virgen y que simbolizan a los almonteños como “Leones del Amor” y fieles custodios de la devoción a la Blanca Paloma.





Cuenta la leyenda que en el siglo XV un hombre mientras estaba cazando en el término almonteño conocido como la rocina, encontró la imagen de la virgen junto a un árbol después de haber cruzado unas zarzas.

El origen documentado de la Romería del Rocío, data del año 1653 cuando la localidad de Almonte nombró patrona a la Virgen del Rocío antes conocida como virgen de las rocinas. Esa fiesta en honor de la Virgen de Rocío duraba solo un día e incluía una misa solemne, sermón y la Procesión con la imagen de la Virgen.

Por otro lado, es en 1677 cuando aparece documentada la primera Hermandad Filial del Rocío, conocida como la Hermandad de Sanlúcar de Barrameda. Son cinco las Hermandades Filiales Fundacionales que hacían la peregrinación anual hacia la Ermita de la Aldea del Rocío.

Es la Hermandad Matriz del Rocío la encargada de administrar y organizar tanto los cultos como la propia Romería del Rocío.

Todo comienza a las 12 h del sábado víspera de Pentecostés. Es en ese momento en el cual se presentan ante las puertas del santuario por orden de antigüedad las Hermandades Filiales. A lo largo del día van pasando el resto de hermandades. Por la noche lo hacen las que se han creado recientemente.

El domingo de Pentecostés a las 10 h, se celebra en el Real del Rocío la Misa Pontifical. Una vez se acaba la Eucaristía los peregrinos se van acercando hasta sus casas de hermandad. Allí se reúnen  con sus compañeros cofrades. La noche del domingo se aclama el santo Rosario justo en la explanada del paraje conocido como El Eucaliptal. Allí se juntan los estandartes y los romeros de cada hermandad, dando lugar a una noche donde se repiten avemarías, salves y letanías a la virgen.

Ya en la madrugada del lunes, los romeros saltan la reja para rescatar a la virgen e iniciar así la procesión con las andas de plata entre un gentío que quiere tocar la imagen de la virgen.

Como dato curioso, te diré que la Romería del Rocío no siempre se ha celebrado el lunes después del Domingo de Pentecostés. Hasta el siglo XVII se celebraba el 8 de septiembre. La Virgen del Rocío recibe el nombre de la Blanca Paloma como referencia a la trascendencia de la Fiesta de Pentecostés, venida del Espíritu Santo a la Virgen y los Apóstoles representado por una paloma.





 



2 de junio de 2020

VIRGEN DEL ROCÍO

Romería de la Virgen del Rocío: Este fue el mensaje del Papa Francisco


En el transcurso de la Misa Pontifical de Pentecostés celebrada esta mañana en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Almonte donde, debido a la crisis provocada por el COVID-19 permanece la venerada imagen de Nuestra Señora del Rocío, el párroco de Almonte, Francisco Jesús Martín Sirgo, ha dado a conocer el mensaje enviado por el papa Francisco a todos los rocieros en este día tan señalado para los devotos de la Blanca Paloma.

Asimismo, se ha anunciado el decreto de la Penitenciaría Apostólica por el que se prorroga, hasta el final de la pandemia, el tiempo jubilar que con motivo del centenario de la coronación canónica de la Virgen del Rocío se estaba celebrando.





El Papa Francisco envió un mensaje al Obispo de Huelva (España), Mons. José Vilaplana Blasco, con motivo de la romería de la Virgen del Rocío que debería haberse realizado el lunes 1 de junio y que no pudo celebrarse por la pandemia de coronavirus.
La Virgen del Rocío es una de las advocaciones marianas más veneradas en España y su romería que tiene lugar el lunes siguiente al domingo de Pentecostés, es una de las más numerosas, llegando a reunir a más de un millón de personas.
Ante la cancelación de esta Romería, el Papa Francisco envió un mensaje al Obispo de Huelva en donde recordó que este año la tradicional romería “se vive como peregrinación espiritual a la ermita de Almonte”.
El Papa animó a los devotos de esta Virgen a que “en los momento actuales que está atravesando la humanidad entera, sigan caminando hacia Dios entre las marismas de la vida y, con el ejemplo de María, la Sin Pecado, sepan cantar con palabras y obras la misericordia divina a todas las gentes”. 
El Papa Francisco en su mensaje pidió “la maternal protección de la Blanca Paloma”.
Además coincide que la Santa Sede había concedido un Año Jubilar Rociero por el centenario de la Coronación de la Virgen, que se celebra bajo el lema “Reina del Rocío: caminar con María hacia Cristo” y que comenzó el 8 de junio de 2019 y estaba previsto que finalizara el próximo 7 de junio de 2020.
Sin embargo, la Penitenciaría Apostólica a petición del Mons. Vilaplana, Obispo de Huelva, aceptó que este Jubileo Mariano se extendiera “hasta el fin de la epidemia del COVID-19, de forma que el pueblo cristiano esté seguro el día que se cierre solemnemente el Jubileo”.









¡¡ FELICIDADES A TODOS LOS QUE HOY CELEBRA  SU  ONOMÁSTICA !!


11 de junio de 2019

LUNES DE PENTECOSTÉS - VIRGEN DEL ROCÍO


La Virgen del Rocío, también conocida como "Blanca Paloma" o "La Reina de las Marismas" es una advocación mariana que se venera en el Santuario de El Rocío en Almonte (Huelva).
La romería del Rocío es uno de los momentos más esperados para los ‘romeros’, que deciden emprender la peregrinación hasta la aldea de El Rocío, en Almonte (Huelva), y adorar a la Virgen. Cientos de personas realizan el camino –independientemente de las jornadas de trayecto que suponga- desde multitud de pueblos andaluces y participan en esta tradicional romería a pie, a caballo, o en carretas para luego celebrar la festividad este fin de semana.
Las distintas hermandades realizan la romería en una carreta en la que portan su Simpecado: se trata de una insignia o estandarte con la Virgen acompañada de adornos de oro y plata. Una vez llegan a la aldea, cada hermandad acude a la ermita de la Virgen –o Blanca Paloma- en orden de antigüedad, empezando por la matriz. Es entonces cuando comienza una serie de actos religiosos en honor a la Virgen.
Pero el momento más esperado ocurrirá en la madrugada del Lunes de Pentecostés –noche del sábado- cuando, tras la aparición de la Hermandad matriz de Almonte, los cientos de almonteños salten la reja que les separa de la Virgen y la porten en procesión por la aldea.

Comienza Año Jubilar por centenario de coronación canónica de la Virgen del Rocío





La Santa Sede concedió un Año Jubilar Rociero a la población de Almonte en la Diócesis de Huelva (España), con motivo del centenario de la coronación canónica de la Virgen del Rocío y el traslado de la Blanca Paloma, como se conoce a esta advocación mariana, que sucede una vez cada siete años.
Este Año Jubilar comenzó el pasado 8 de junio y está previsto que se clausure el 7 de junio del 2020 y tiene por lema “Reina del Rocío: caminar con María hacia Cristo”.
El inicio de este Año Jubilar coincide con la romería de la Virgen del Rocío que se realiza el día siguiente a la festividad de Pentecostés. Se trata de una de las manifestaciones religiosas más importantes de España, ya que cada año reúne a cerca de un millón de personas llamados “rocieros”.
En esta peregrinación los rocieros vestidos con trajes típicos flamencos peregrinan a caballo, a pie o en carretas desde diversos puntos de España, con el fin de llegar al Santuario de Nuestra Señora del Rocío y venerar a la Virgen en su día.
Mons. José Vilaplana, Obispo de Huelva, envió un mensaje a los rocieros y peregrinos a quienes recordó que la Virgen y este año jubilar es “un faro que nos ayudará a profundizar y dar sentido a todos los actos en los que participemos”.
En ese sentido también destacó que tanto la romería del Rocío como el Año Jubilar son un momento para tomar conciencia “de nuestros errores y de nuestras miserias, pero también de la misericordia de Dios que nos perdona siempre y nos da la oportunidad de nacer de nuevo”.
Mons. Vilaplana explicó en el mensaje enviado que su objetivo es animar a los rocieros, es decir, quienes realizan la romería de la Virgen del Rocío, y a todos los fieles, “a cumplir los requisitos para alcanzar la indulgencia plenaria –confesión, Credo, oración por la Iglesia y celebración de la Eucaristía- a la luz del lema de este Año”.
“Contemplamos a María como Reina, coronada por Dios con la corona de gloria que no se marchita y coronada por el cariño de sus fieles que la acogen como madre y como Reina de sus corazones. Con Ella queremos caminar hacia el encuentro con su Hijo, el Pastor divino, el único Salvador del Mundo”, aseguró en el mensaje el Obispo de Huelva.
El jubileo puede ganarse tanto el Santuario de Nuestra Señora del Rocío como en la parroquia de la Asunción de Almonte.


El Obispo de Huelva, Mons. José Vilaplana abrió la puerta santa. A la ceremonia asistieron el Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo; el Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez; y el Arzobispo castrense, Mons. Juan del Río, así como el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández; el Obispo de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zorzona; y el Obispo de Asidonia-Jerez, Mons. José Mazuelos.


25 de mayo de 2015

LA ROMERÍA DE LA VIRGEN DEL ROCÍO

Es una fiesta de carácter religioso sin precedentes en la historia de la mariología moderna, es la fiesta principal dedicada a la Virgen del Rocío. La misma ha sufrido algunos cambios de adaptación a las necesidades del momento, pero su contenido esencial sigue siendo el mismo.

La Romería comienza el sábado vísperas de Pentecostés, a las doce de la mañana, con la presentación de las Hermandades Filiales en riguroso orden de antigüedad ante las puertas del Santuario, donde una nutrida representación de la Hdad. Matriz de Almonte con su Presidente, Hermano Mayor y Alcalde de la villa las van recibiendo. Cada una de estas Hermandades detiene brevemente su carreta de Simpecado mirando a la puerta principal del Santuario, entonándose algún cántico dedicado a la Virgen. Los Romeros a pie, a caballo o en carretas engalanadas y tiradas por mulos o bueyes van desfilando, culminando así el final del camino, difícil y duro a veces, por los viejos y polvorientes senderos de siempre. Este desfile colorista, emotivo y solemne a la vez, impregnado de polvo, sudor y fe, es quizás, uno de los momentos más espectaculares de la Romería.

La Hermandad de Ronda en el camino
La Hermandad de Ronda en el camino

Bien entrada ya la noche las Hermandades más recientes ponen el broche final a esta caravana humana que como éxodo quieren rendir pleitesía a la Madre de Dios.
Al día siguiente, domingo de Pentecostés, a las diez de la mañana, en un lugar denominado el Real del Rocío y ante el monumento erigido para la coronación, tiene lugar la Eucaristía. La Misa Pontifical. En un altar levantado al efecto se sitúan los Simpecados de las Hermandades Filiales que engalanan con exquisitos bordados y rica orfebrería un Real pletórico, radiante y lleno de colorido. El lugar se transforma en Templo que alberga la oración callada, el llanto contenido, el canto y el silencio profundo… la Palabra de Dios.

Acabada la celebración, todo un mar de gallardetes, estandartes y guiones se desparraman por las calles de la Aldea hacia sus casas de hermandad. Convivencia, alegría y hermandad no faltan en esa mañana de Pentecostés. En la noche del domingo tiene lugar el Santo Rosario en la explanada de “El Eucaliptal”, donde van llegando los estandartes de cada Hdad. acompañados por miles de romeros. La noche se llena de avemarías y salves y una letanía, entre luminarias y titineos de campaniles, inunda el aire trémulo de la madrugada. Ya no habrá sosiego, el Simpecado Almonteño se encamina lentamente a la Ermita, donde no cabe un alfiler. Los almonteños cuentan los minutos para sacar en procesión a su Patrona.

Es la madrugada del lunes, sin horas y sin tiempo, que avanza impaciente. Pero por fin, en esa hora imprevista de cada año, saltan la reja, rescatan a la Virgen y se inicia la procesión; las andas de plata parecen navegar entre un mar de fervor. Toda la aldea se ha echado a la calle, las campanas enloquecidas no dejan de sonar y una algarabía de vivas y más vivas van vitoreándola entre pétalos de rosas y plegarias de flores.