Este santo recibió su sobrenombre del pueblo en que residió la mayor parte de su vida, y en el que también murió. Nicolás nació en San Ángelo, pueblo que queda cerca de Fermo, en la Marca de Ancona, hacia el año 1245. Sus padres fueron pobres en el mundo, pero ricos en virtud. Se cree que Nicolás fue fruto de sus oraciones y de una devota peregrinación que hicieron al santuario de San Nicolás de Bari en el que su madre, que estaba avanzada en años, le había rogado a Dios que le regalara un hijo que se entregara con fidelidad al servicio divino. En su bautismo, Nicolás recibió el nombre de su patrón, y por sus excelentes disposiciones, desde su infancia se veía que había sido dotado con una participación extraordinaria de la divina gracia.
Cuando era niño pasaba muchas horas en oración, aplicando su mente a Dios de manera maravillosa. Solía escuchar la divina palabra con gran entusiasmo, y con una modestia tal, que dejaba encantados a cuantos lo veían. Se distinguió por un tierno amor a los pobres, y llevaba a su casa a los que se encontraba, para compartir con ellos lo que tenía para su propia subsistencia. Era un niño de excepcional piedad.
Pedro Claver y Juana Corberó, campesinos catalanes, tuvieron seis hijos, pero solo sobrevivieron Juan, el mayor, y los dos más pequeños, Pedro e Isabel. El padre apenas podía firmar su nombre, pero era un hombre trabajador y buen cristiano. La infancia de Pedro quedó oculta para la historia como la de tantos santos, incluso la de Nuestro Señor. Trabajaba en el campo con su familia.
Pedro se graduó de la Universidad de Barcelona. A los 19 años decide ser Jesuita e ingresa en Tarragona. Mientras estudiaba filosofía en Mallorca en 1605 se encuentra con San Alonso Rodriguez, portero del colegio. Fue providencial. San Alonso recibió por inspiración de Dios conocimiento de la futura misión del joven Pedro y desde entonces no paró de animarlo a ir a evangelizar lo territorios españoles en América.
Pedro creyó en esta inspiración y con gran fe y el beneplácito de sus superiores se embarcó hacia la Nueva Granada en 1610. Debía estudiar su teología en Santa Fe de Bogotá. Allí estuvo dos años, uno en Tunja y luego es enviado a Cartagena, en lo que hoy es la costa de Colombia. En Cartagena es ordenado sacerdote el 20 de marzo de 1616.
María de la Cabeza nació en Madrid o no lejos de esta localidad. Sus padres, piadosos y honestos, pertenecían al grupo de los llamados mozárabes. Fue esposa de san Isidro Labrador. No es fácil decir con qué santidad y trabajos llevó su vida de mujer casada. Sus ocupaciones eran arreglar la casa, limpiarla, guisar la comida, hacer el pan con sus propias manos, todo tan sencillo que lo único que brillaba en su vida eran la humildad, la paciencia, la devoción, la austeridad y otras virtudes, con las cuales era rica a los ojos de Dios. Con su marido era muy servicial y atenta. Vivían tan unidos como si fueran dos en una sola carne, un solo corazón y un alma única. Le ayudaba en los quehaceres rústicos, en trabajar las hortalizas, y en hacer pozos no menos que en el oficio de la caridad, sin abandonar nunca su continua oración.
Como ambos esposos no tenían mayor ilusión que llevar una vida pura y fervorosamente dedicada a Dios, un día se pusieron de acuerdo para separarse, después de criar su único hijo, quedándose él en Madrid, y ella marchándose a una ermita, situada en un lugar próximo al río Jarama. Su nuevo género de vida solitaria, casi celeste, consistía en obsequiar a la Virgen, hacer largas y profundas meditaciones, teniendo a Dios como maestro, limpiar la suciedad de la capilla, adornar los altares, pedir por los pueblos vecinos ayuda para cuidar la lámpara, y otros menesteres.
Estando entregada a esta clase de vida piadosa, unos hombres enemigos, sembradores de cizaña en aquel campo tan limpio de malas hierbas, comunicaron a Isidro que hacía mala vida con los pastores. El santo varón, buen conocedor de la fidelidad y del pudor de su esposa, rechazó a los delatores como agentes del diablo. De todos modos quiso saber de donde habían sacado aquellas especulaciones. La siguió los pasos uno de tantos días. Con sus propios ojos vio que su mujer, como de costumbre, con la mayor naturalidad, se acercó al río, que, aquel día bajaba lleno de agua, por las lluvias abundantes caídas y, con mucho ímpetu extendió su mantilla sobre la corriente y, como si fuera una barquilla, pasó tranquilamente a la otra orilla, sin dificultad alguna. Con la contemplación directa de esta escena, repetida en otros días, el honor de esta mujer continuó intacto ante su marido y ante los vecinos de la comarca.
En los últimos años de su vida regresó a Madrid y de nuevo empezó a vivir con la admirable vida santa de antes. Después de morir su marido, volvió a su querida casa de la Virgen, como si fuera una ciudad bien defendida por Dios. En este lugar murió, llena de años y méritos.
Fue enterrada piadosa y religiosamente en la misma ermita, en un lugar, especialmente escogido por miedo a una posible profanación de los sarracenos. Cuando éstos fueron expulsados a sus tierras africanas, vigente todavía el ejemplo de la vida santa de esta mujer, fueron localizados sus restos, gracias a una inspiración del cielo. Al sacarlos, todos advirtieron un olor especialmente agradable, nunca percibido.
Hoy sus restos se veneran en Madrid. Muchos aseguran que hace incontables milagros, principalmente curaciones repentinas de dolores de cabeza. Todas esas circunstancias, examinadas por jueces apostólicos, hicieron que Inocencio XII aprobara su culto inmemorial y que últimamente Benedicto XIV le concediera Misa y Oficio propio, asignando la fiesta para un día de mayo en Madrid y en toda la diócesis toledana.
¡¡FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA!!.
Valdepeñas está celebrado este martes, 8 de septiembre, festivo local, el día de supatrona, la Virgen de Consolación. Los actos religiosos de este día, que se han mantenido a pesar de la cancelación de las Fiestas de la Vendimia y el Vino por la pandemia del coronavirus, aunque con algunos cambios, consisten en misas a las 9, 10.30, 11.30 y 12.30 horas, además de que de 17.30 a 21.30 horas la imagen de la Santísima Virgen de Consolación será expuesta de modo extraordinario en especial veneración y acción de gracias, ya que no hay procesión.
Mañana, 9 de septiembre a las 20.30 horas se celebrará una Misa Funeral por los hermanos fallecidos, dando por concluidos los actos religiosos, que también han incluido el Solemne Novenario en honor a la Virgen de Consolación, que se ha celebrado del 30 de agosto al 8 de septiembre en dos turnos diarios: uno de mañana a las 8.30 horas con el Santo Rosario y la Novena y a las 9 horas la Santa Misa presidida por Enrique Galán, siendo los domingos media hora más tarde, y el turno de tarde a las 20 horas con el Santo Rosario y la Novena y a las 20.30 horas la Santa Misa, presidida por Raúl López.
Asimismo, ayer lunes tuvo lugar la presentación de los niños a la Virgen y la ofrenda de flores de 10 a 13 y de 18.30 a 20 horas.
La presentación de los niños se efectuó individualmente conforme se llegaba a la Sagrada Imagen e, igualmente, la ofrenda de flores, en el interior del templo, se hizo sin comitiva.
La Hermandad de la Virgen de Consolación, organizadora de los actos, solicitó entregar pequeñas ofrendas, más bien con carácter simbólico, que fueron recogidas por miembros de la hermandad a los pies de la imagen. También recomendó a los colectivos de la localidad que normalmente hacen ofrenda de cestas y grandes ramos que prescindieran de ellos y que realizaran la ofrenda también con carácter simbólico para evitar la aglomeración de cestos y flores en el templo.
La corporación municipal llevó flores a la Virgen, y el alcalde, Jesús Martín, le pidió a la patrona que aparezca una vacuna para la COVID-19 o, aunque dijo que era más difícil, que desaparezca la COVID.
Todos estos actos se han adaptado a las órdenes de Sanidad por la pandemia del coronavirus. La hermandad agrade “la colaboración de todos para que en ningún momento se pierda la dignidad de tan grandes actos en honor de nuestra Patrona”, y ha pedido mantener en todo momento “las respectivas normas sanitarias para el perfecto funcionamiento de los actos en honor de nuestra madre, la Santísima Virgen de Consolación Coronada”.
Antonio Ruiz, el hermando mayor de la Hermandad de la Virgen de Consolación, destacó el día de la ofrenda la diferencia que supone este año debido al coronavirus. “Comparando con otros años, es diferente, pero también parecido, porque no falta el calor de todos los años. Antes se representaba en una comitiva y este año cada persona viene a su ritmo durante todo el día. Estamos muy contentos porque se ha sustituido la festividad de la comitiva por la profundidad y el recogimiento. Es otra manera de hacer la ofrenda”.
En cuanto a la presentación de los niños a la Virgen, se mostró satisfecho por la asistencia, así como con la celebración del novenario, que prácticamente todos los días ha completado su aforo. “Ha sido difícil colgar el cartel de aforo completo. Se nos partía el corazón no poder dejar a la gente pasar a ver la Virgen”.
El deseo de los valdepeñeros es que el año que viene los actos puedan volver a su formato habitual porque se haya superado la pandemia de la COVID-19.
¡¡FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA!!.
La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de septiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.
La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.
Hija de un ciudadano pagano de Alise, en Borgoña, la santa -cuya madre falleció al dar la luz- fue entregada a una nodriza que era cristiana y que la educó en la fe. Su belleza atrajo las miradas del prefecto Olybrius, quien, al saber que era de noble linaje, quiso casarse con ella, pero ella se negó a aceptarlo y no quiso atender los discursos de su padre, quien trataba de convencerla para que se casara con un hombre tan rico.
Ante su obstinación, su padre decidió encerrarla en un calabozo y, como pasaba el tiempo sin que Regina cediese, Olybrius desahogó su cólera haciendo azotar a la joven y sometiéndola a otros tormentos. Una de aquellas noches, recibió en su calabozo el consuelo de una visión de la cruz al tiempo que una voz le decía que su liberación esta próxima. Al otro día, Olybrius ordenó que fuera torturada de nuevo y que fuera decapitada después. En el momento de la ejecución, apareció una paloma blanquísima que causó la conversión de muchos de los presentes.
¡¡FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA!!.