5 de diciembre de 2012

II Domingo de Adviento


"El que vendrá, os bautizará
en el Espíritu Santo
y el Fuego"











Festividad de la Inmaculada Concepción


El 8 de Diciembre celebramos la Festividad de la Inmaculada Concepción.



Hoy  la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:
"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.
Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.








2 de diciembre de 2012

Primer Domingo de Adviento




Ven, ven, Señor, no tardes.
Ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.








«Soy testigo de la fe»


Este fin de semana cientos de jóvenes de nuestra provincia se han reunido en Valdepeñas para celebrar la XIII Marcha de Adviento. «Soy testigo de la fe» es el lema elegido por la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud para este encuentro en el que las redes sociales tienen protagonismo desde el principio.

De esta forma, la Delegación quiso que los jóvenes participaran en el cartel anunciador de la marcha escribiendo en Twitter frases con la etiqueta #soytestigodelafe. Hoy siguen haciéndolo en Valdepeñas, mientras realizan las actividades de la marcha. Puedes buscar las distintas frases en Twitter.

Entre las actividades, los jóvenes conocen la vida y la obra de uno de los «testigos de la fe» de nuestra diócesis: san Juan Bautista de la Concepción, que comenzó la reforma de la Orden Trinitaria en Valdepeñas. El santo es natural, como san Juan de Ávila, de Almodóvar del Campo.



Adviento, «aparejar» el corazón

según san Juan de Ávila



«¡Bienaventurados días que se ocupan en aparejar el corazón par aposentar a su Creador! Que este tiempo del Adviento tiempo santo es, instituido para aparejarse el hombre para aposentar a Dios .Pues Dios ha de venir a visitarnos, razón es aparejarle el corazón…De personas cuidadosas es mirar cuidadosamente si está aparejada la casa cuando han de recibir a alguna persona en ella. Pues hemos de recibir no a hombres, sino a Dios, razón es de aparejar el alma, no vea algo que le desagrade… Quéjome, dice Dios, de los que andan muy alegres, ocupados en negocios del mundo y en vanidades, y están descuidados de pensar en mi obra…San Agustín dice que la mayor obra de las obras que Dios ha hecho ni hará es hacerse Dios hombre por los hombres»

San Juan de Ávila. Sermón 3

26 de noviembre de 2012

Tiempo de ADVIENTO




                              SIGNIFICADO Y CONTENIDO

Adviento significa venida. Este tiempo nos prepara para la venida del Señor. La venida de Cristo al mundo se realiza en un triple plan:

PASADO: venida histórica a Palestina,

PRESENTE: venida sacramental, hoy,

FUTURO: venida gloriosa al fin del mundo.

Cristo está viniendo hoy y aquí, a nosotros, dentro de nosotros. Nos está haciendo concorpóreos suyos, solidarios de su persona y de su misterio redentor. Mediante el don de su palabra y de la eucaristía, Cristo se graba en nosotros. Nos hace su cuerpo. Su venida gloriosa al final de los tiempos no será otra cosa que la revelación de las venidas que ahora realiza en nosotros. Hay continuidad real entre su venida actual y su venida gloriosa. Exactamente igual como la semilla se prolonga en el fruto. Esta es la verdad de fe más grandiosa. Quien quiera encontrarse con el Cristo viviente, debe penetrar en el misterio de su presencia, a través de la liturgia. Es necesario que el cristiano tenga mirada interior. El adviento es radicalmente cercanía y presencia del Señor.

LOS GRANDES TESTIGOS DEL ADVIENTO

Son tres: El profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María.

Isaías anuncia cómo será el Mesías que vendrá. Sacude la conciencia del pueblo para crear en él actitud de espera. Exige pureza de corazón.

Juan el Bautista señala quién es el Mesías, que ya ha venido. Él mismo es modelo de austeridad y de ardiente espera.

María es la figura clave del Adviento. En ella culmina la espera de Israel. Es la más fiel acogedora de la palabra hecha carne. La recibe en su seno y en su corazón. Ella le prestó su vida y su sangre. María es Jesús comenzado. Ella hizo posible la primera navidad y es modelo y cauce para todas las venidas de Dios a los hombres. María, por su fidelidad, es tipo y madre de la Iglesia.


LAS ACTITUDES FUNDAMENTALES DEL ADVIENTO

1. Actitud de espera. El mundo necesita de Dios. La humanidad está desencantada y desamparada. Las aspiraciones modernas de paz y de dicha, de unidad, de comunidad, son terreno preparado para la buena nueva. El adviento nos ayuda a comprender mejor el corazón del hombre y su tendencia insaciable de felicidad.

2. El retorno a Dios. La experiencia de frustración, de contingencia, de ambigüedad, de cautividad, de pérdida de la libertad exterior e interior de los hombres de hoy, puede suscitar la sed de Dios, y la necesidad de «subir a Jerusalén» como lugar de la morada de Dios, según los salmos de este tiempo. La infidelidad a Dios destruye al pueblo. Su fidelidad hace su verdadera historia e identidad. El adviento nos ayuda a conocer mejor a Dios y su amor al mundo. Nos da conocimiento interno de Cristo, que siendo rico por nosotros se hace pobre.

3. La conversión. Con Cristo, el reino está cerca dentro de nosotros. La voz del Bautista es el clamor del adviento: «Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios ... » (Is 40,3-5). El adviento nos enseña a hacernos presentes en la historia de la salvación de los ambientes, a entender el amor como salida de nosotros mismos y la solidaridad plena con los que sufren.
4. Jesús es el Mesías. Será el liberador del hombre entero. Luchará contra todo el mal y lo vencerá no por la violencia, sino por el camino de una victimación de amor. La salvación pasa por el encuentro personal con Cristo.

5. Gozo y alegría. El reino de Cristo no es sólo algo social y externo, sino interior y profundo. La venida del Mesías constituye el anuncio del gran gozo para el pueblo, de una alegría que conmueve hasta los mismos cielos cuando el pecador se arrepiente. El adviento nos enseña a conocer que Cristo, y su pascua, es la fiesta segura y definitiva de la nueva humanidad.






25 de noviembre de 2012

Festividad de Cristo Rey

Es una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico.


En este último domingo del año litúrgico, celebramos la fiesta de JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO. Renovamos nuestra fe en el Señor que todo lo gobierna, todo lo dirige y todo lo sostiene y cuyo Reino es el Reino de la Verdad, la Justicia, el Amor y la Paz.