12 de mayo de 2025

SAN PANCRACIO

                                



Es un jovencito romano de sólo 14 años, que fue martirizado por declararse creyente y partidario de Nuestro Señor Jesucristo. Dicen que su padre murió martirizado y que la mamá recogió en unos algodones un poco de la sangre del mártir y la guardó en un relicario de oro, y le dijo al niño: "Este relicario lo llevarás colgado al cuello, cuando demuestres que eres tan valiente como lo fue tu padre".
Un día Pancracio volvió de la escuela muy golpeado pero muy contento. La mamá le preguntó la causa de aquellas heridas y de la alegría que mostraba, y el jovencito le respondió: "Es que en la escuela me declaré seguidor de Jesucristo y todos esos paganos me golpearon para que abandonara mi religión. Pero yo deseo que de mí se pueda decir lo que el Libro Santo afirma de los apóstoles: "En su corazón había una gran alegría, por haber podido sufrir humillaciones por amor a Jesucristo". (Hechos 6,41). Al oír esto la buena mamá tomó en sus manos el relicario con la sangre del padre martirizado, y colgándolo al cuello de su hijo exclamó emocionada: "Muy bien: ya eres digno seguidor de tu valiente padre". 
Como Pancracio continuaba afirmando que él creía en la divinidad de Cristo y que deseaba ser siempre su seguidor y amigo, las autoridades paganas lo llevaron a la cárcel y lo condenaron y decretaron pena de muerte contra él. Cuando lo llevaban hacia el sitio de su martirio (en la vía Aurelia, a dos kilómetros de Roma) varios enviados del gobierno llegaron a ofrecerle grandes premios y muchas ayudas para el futuro si dejaba de decir que Cristo es Dios. El valiente joven proclamó con toda la valentía que él quería ser creyente en Cristo hasta el último momento de su vida. 
Entonces para obligarlo a desistir de sus creencias empezaron a azotarlo ferozmente mientras lo llevaban hacia el lugar donde lo iban a martirizar, pero mientras más lo azotaban, más fuertemente proclamaba él que Jesús es el Redentor del mundo. Varias personas al contemplar este maravilloso ejemplo de valentía se convirtieron al cristianismo. 
Al llegar al sitio determinado, Pancracio dio las gracias a los verdugos por que le permitían ir tan pronto a encontrarse con Nuestro Señor Jesucristo, en el cielo, e invitó a todos los allí presentes a creer siempre en Jesucristo a pesar de todas las contrariedades y de todos los peligros. 
De muy buena voluntad se arrodilló y colocó su cabeza en el sitio donde iba a recibir el hachazo del verdugo y más parecía sentirse contento que temeroso al ofrecer su sangre y su vida por proclamar su fidelidad a la verdadera religión. Allí en Roma se levantó un templo en honor de San Pancracio y por muchos siglos las muchedumbres han ido a venerar y admirar en ese templo el glorioso ejemplo de un valeroso muchacho de 14 años, que supo ofrecer su sangre y su vida por demostrar su fe en Dios y su amor por Jesucristo. 

San Pancracio: ruégale a Dios por nuestra juventud que tiene tantos peligros de perder su fe y sus buenas costumbres.
FUENTE: www.ewtn.com










11 de mayo de 2025

SAN FRANCISCO DE GERÓNIMO


San Francisco nació en Grottaglie, cerca de Taranto, en 1642. Este elocuente misionero Jesuita, al que llamaban "el apóstol de Nápoles", se distinguió por su ilimitado celo en favor de la conversión de los pecadores y por su amor a los pobres, los enfermos y los oprimidos. En 1666,antes de cumplir los 24 años de edad, San Francisco recibió la ordenación sacerdotal. Durante los cinco años siguientes, enseñó en el "Collegio dei Nobili", que los Jesuitas tenían en Nápoles. A los 28 años ingresó en la Compañía de Jesús. De1671 a 1674, ayudó en el trabajo misional al célebre predicador Agnello Bruno. Al concluir sus estudios de teología, los superiores le nombraron predicador de la Iglesia del Gesú Nuovo, de Nápoles. Se dice que convertía por lo menos a unos 400 pecadores al año. El Santo visitaba las prisiones, los hospitales y no vacilaba en seguir a los pecadores hasta los antros del vicio, donde algunas veces fue brutalmente maltratado. San Francisco murió a los 74 años de edad y fue sepultado en la Iglesia de los Jesuitas de Nápoles. Su canonización tuvo lugar en 1839.





 


MAYO, MES DE LA VIRGEN MARÍA Y DE LAS PRIMERAS COMUNIONES

 


El mes de mayo es un tiempo especial en el calendario cristiano católico. Es conocido como el Mes de María, dedicado a honrar a la Virgen María, la madre de Jesús. Durante este mes, también se celebran las primeras comuniones, un hito importante en la vida de los jóvenes católicos.

Mayo es un mes lleno de flores y renacimiento, y es apropiado que sea el mes en que honramos a María, a quien se le atribuye el título de «Rosa Mística». Durante este mes, las iglesias y los hogares a menudo se decoran con flores en honor a María. Se realizan rosarios y procesiones, y se canta la tradicional «Salve Regina» para rendir homenaje a la Virgen. La devoción a María no es solo una forma de honrar a la madre de Jesús, sino también una forma de acercarse más a su hijo. María siempre nos dirige a Jesús, y al honrarla, también estamos honrando a su hijo.

Mayo también es un mes de primeras comuniones. Este es un momento emocionante para los niños católicos, ya que reciben el sacramento de la Eucaristía por primera vez. Es un paso importante en su camino de fe, ya que se unen más plenamente a la comunidad católica. Las primeras comuniones son un momento de alegría y celebración. Los niños se visten con trajes especiales, a menudo blancos para simbolizar la pureza, y la comunidad se reúne para celebrar este importante paso en su vida espiritual.

El mes de mayo es un tiempo de celebración y devoción en la Iglesia Católica. Es un tiempo para honrar a María y para celebrar las primeras comuniones. Es un recordatorio de la belleza de nuestra fe y de la alegría que encontramos en nuestra relación con Dios. Que este mes de mayo sea un tiempo de bendición y gracia para todos nosotros. Amén.





FELICIDADES A TODOS NUESTRO ALUMNADO QUE HA RECIBIDO O VA A RECIBIR EN ESTE MES, A JESÚS SACRAMENTADO POR PRIMERA VEZ.



SAN JUAN DE ÁVILA


San Juan de Ávila nació el 6 de enero de 1499 (o 1500) en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), de una familia profundamente cristiana. Sus padres, Alfonso de Ávila (de ascendencia israelita) y Catalina Jijón, poseían unas minas de plata en Sierra Morena, y supieron dar al niño una formación cristiana de sacrificio y amor al prójimo. Son conocidas las escenas de entregar su sayo nuevo a un niño pobre, sus prolongados ratos de oración, sus sacrificios, su devoción eucarística y mariana.

Probablemente en 1513 comenzó a estudiar leyes en Salamanca, de donde volvería después de cuatro años para llevar una vida retirada en Almodóvar. A pesar de llamarlas ‘leyes negras’ los estudios de Salamanca dejaron huella en su formación eclesiástica, como puede constatarse en sus escritos de reforma. Esta nueva etapa en Almodóvar, en casa de sus padres, viviendo una vida de oración y penitencia, durará hasta 1520. Pues aconsejado por un religioso franciscano, marchará a estudiar artes y teología a Alcalá de Henares (1520-1526). De esta etapa en Alcalá existen testimonios de su gran valía intelectual, como así lo atestigua el Mtro. Domingo de Soto. Allí estuvo en contacto con las grandes corrientes de reforma del momento. Conoció el erasmismo, las diversas escuelas teológicas y filosóficas y la preocupación por el conocimiento de las Sagradas Escrituras y los Padres de la Iglesia. También trabó amistad con quienes habían de ser grandes reformadores de la vida cristiana, como don Pedro Guerrero, futuro arzobispo de Granada, y posiblemente también con el venerable Fernando de Contreras. Incluso pudo haber conocido allí al P. Francisco de Osuna y a San Ignacio de Loyola.








 



9 de mayo de 2025

SANTA LUISA DE MARILLAC


Nació en Francia el 12 de Agosto de 1591. Huérfana a los 14 años, sintió un fuerte deseo de convertirse en religiosa, pero por su delicada salud, y su débil constitución no fue admitida. Se casó con Antonio Le Grass, secretario de la reina de Francia, María de Médicis, convirtiéndose en un modelo de esposa pues con su bondad y amabilidad logró transformar a su esposo que era duro y violento, y hasta obtuvo que en su casa todos rezaran en común las oraciones de cada día. Dios le concedió un hijo, a quien amó e inculcó una sólida fe católica desde pequeño.






8 de mayo de 2025

¡HABEMUS PAPAM!

Este jueves 8 de mayo de 2025 a las 18:07 (hora local) la fumata blanca ha anunciado al mundo la noticia tan esperada


Desde que humea la fumata blanca hasta que el nuevo pontífice sale al balcón suelen pasar en torno a 45 minutos de gran expectación. Ha sido un cónclave rápido: el sucesor de Francisco ha sido elegido en la cuarta votación, como ocurrió con Benedicto XVI.

El nuevo papa ha logrado al menos dos tercios de los votos de los133 cardenales electores (que son 89) y tras ese recuento.

Lo primero que tiene que hacer el cardenal elegido para ser nuevo papa es decidir si acepta el cargo y qué nombre elige como pontífice. Después es felicitado por los demás cardenales.

Luego, el nuevo Papa se retira a una habitación. Se le conoce como de las lágrimas: es donde se queda a solas y siente con emoción el peso de la responsabilidad que acaba de caer sobre él. En esa sala tiene a disposición hábitos blancos de tres tallas diferentes -tal y como explicaba el sastre encargado hace días-, para que elija la más adecuada.

A continuación, será el momento en el que sale al balcón de la basílica de San Pedro, donde el protodiácono, el cardenal francés Dominique Mamberti, anunciará, en latín ―lo que hace que veces no se comprenda bien a la primera lo que dice―, quién es el nuevo papa y qué nombre ha elegido.

Usará la fórmula tradicional en latín: “Nuntio vobis gaudium magnum: habemus papam” (Os anuncio una gran alegría: tenemos papa).

Después del anuncio, el nuevo papa, se presenta a la gente, pronuncia su primer discurso al mundo después del cónclave —normalmente apenas unas frases improvisadas en italiano, asumiendo su papel de obispo de Roma— e imparte solemnemente su primera bendición apostólica Urbi et Orbi.


 

 

León XIV es el nuevo Papa

El Cónclave ha elegido al 267º Obispo de Roma, el Cardenal Robert Francis Prevost . El anuncio dado a la multitud por el Cardenal Protodiácono Dominique Mamberti.

Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam!, “Les anuncio con gran alegría: ¡Tenemos Papa!”. Hace unos instantes, desde el Balcón central de la Basílica de San Pedro, el Cardenal Protodiácono Dominique Mamberti ha pronunciado la esperada fórmula latina, comunicando a Roma y al mundo el nombre del nuevo Sucesor de Pedro:

“Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum, Dominum Robertum Franciscum Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinale Prevost, qui sibi nomen imposuit León XIV.

He aquí la traducción en español: “Eminentísimo y Reverendísimo Señor, Señor Robert Francis Cardenal de la Santa Romana Iglesia Prevost, quien ha tomado el nombre de León XIV”.

Entregarse a Aquel que dirige la Iglesia

Gracias por haber dicho «sí» y por haberse abandonado a Aquel que guía a la Iglesia.

La diócesis de Roma tiene su Obispo, la Iglesia universal su pastor. Con una rapidez que sólo puede sorprender a quienes leen la vida de la Iglesia a través de la lente de la política, el cónclave ha designado al Sucesor de Pedro. Gracias, Santo Padre, por haber aceptado. Gracias por haber dicho «sí» y por haberse abandonado a Aquel que guía a la Iglesia.

 



 

Se inicia una nueva etapa de la Iglesia Católica, que cuenta con 1.400 millones de fieles católicos en todo el mundo.