6 de junio de 2026

EL PAPA LEÓN XIV, VISITA ESPAÑA



Esta Situación de Aprendizaje propone un recorrido educativo y vivencial a partir de la visita del Santo Padre, entendida como un viaje que permite al alumnado descubrir el sentido de la fe cristiana en la vida cotidiana.

A lo largo del proyecto, el aula acompaña simbólicamente el itinerario del Papa por Madrid, Barcelona e Islas Canarias, descubriendo en cada etapa una dimensión fundamental de la experiencia cristiana.

En Madrid, el alumnado comprende que Jesús reúne a las personas y que compartir genera comunidad (Eucaristía y Emaús). En Barcelona, descubre que la belleza, la Sagrada Familia y la cruz abren a la esperanza y ayudan a comprender la vida como don. En Canarias, reconoce que la fe se concreta en la acogida, el cuidado y el compromiso con los más vulnerables.

El recorrido comienza en la figura del Papa como sucesor de Pedro, que cuida y une a la Iglesia, y culmina en una síntesis global: la Iglesia es una familia que cuida, comparte, descubre la belleza y acoge a todos.

Esta propuesta integra comprensión, expresión, vivencia y compromiso, favoreciendo un aprendizaje significativo, emocional y competencial.




El papa viene a España para animarnos a alzar de nuevo la mirada hacia Cristo. Es su misión como sucesor de Pedro. Cada lugar que visita tiene un profundo significado, en su visita a Madrid celebrará una fiesta muy importante de la fe cristiana, la celebración de la Eucaristía, el Corpus Christi. En Barcelona nos invita a alzar la mirada hacia la Cruz de Cristo, como hizo Gaudí cuando pensó en la construcción de la Basilíca de la Sagrada Familia y por último en las Islas Canarias nos invita a poner la mirada en la Cruz que viven los migrantes.

El papa como cabeza de la Iglesia Católica y sucesor de Pedro, nos hace el regalo de su presencia en nuestro país para reavivar nuestra fe y que pongamos nuestra mirada en la Cruz de Cristo.





El logo del viaje apostólico del Papa León XIV a España (6-12 de junio 2026) muestra un círculo abierto de figuras humanas entrelazadas y ascendentes bajo el lema «Alzad la mirada» (Jn 4,35). Representa la unidad de la Iglesia en España, la comunidad en movimiento, y la esperanza, con la Virgen María como eje central.

Aquí los detalles del diseño según lo reportado por El Confidencial:

"Alzad la mirada" (Lema): Inspirado en el Evangelio, es un llamado a la sociedad y a los católicos a la esperanza, la caridad y la unidad, saliendo de sí mismos.

Círculo de figuras humanas: Simboliza la comunidad activa y enlazada que avanza unida, no solo estando junta, sino caminando hacia una meta común.

La Virgen María: Se sitúa en el centro, actuando como el corazón del movimiento que orienta las miradas hacia lo alto.

Elementos simbólicos (España): El diseño incluye referencias a los lugares que visitará el Papa: Madrid (Puerta de Alcalá), Barcelona (Sagrada Familia) y Las Islas Canarias (las olas del Oceano).

Movimiento ascendente: Expresa la proyección hacia el cielo y la búsqueda de la unidad. 


 

Este es el tema  acompañará al Papa León XIV durante su visita a España del 6 al 12 de junio. Madrid, Canarias y Barcelona podrán cantar bien fuerte este himno compuesto con la colaboración de músicos católicos como componentes de Tuyo y Hakuna, Marcos Ricbour, Javi Caño, o Jaime Salmonero, bajo la batuta del padre Toño Casado y la producción de Pablo Cebrián (VIVA FE). Un proyecto colaborativo sin precedentes. En la grabación simultánea en las catedrales de Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, pusieron sus voces 1.700 voluntarios. El resultado es impresionante. ¡Hay que aprendérselo!

Letra del Himno: "Alza la mirada"

Alzo la mirada Mis ojos en Jesús Alzo la mirada Clavada en la cruz Cuando miro al cielo todo es nuevo con su luz Alzo la mirada Alzo la mirada Alzo la mirada

No estoy hecho Para mirar al suelo Al mirarte Sé por qué nací Creaste Para mirar al cielo Estoy inquieto hasta que no descanse en ti

Alzo la mirada Mis ojos en Jesús Alzo la mirada Clavada en la cruz Cuando miro al cielo todo es nuevo con su luz Alzo la mirada Alzo la mirada Alzo la mirada

El Señor es mi fuerza Y mi esperanza No vacilaré (Alzo la mirada) Él es la roca De la salvación En Él confío Y no tiemblo En Él confío Y no tiemblo

Alzo la mirada Mis ojos en Jesús Alzo la mirada Clavada en la cruz Cuando miro al cielo todo es nuevo con su luz Alzo la mirada Alzo la mirada Alzo la mirada

Por los que buscan la paz Y la libertad Para que encuentren en tus ojos Dónde descansar Por los que cruzan el mar Buscando un hogar Para que vean más allá De la tempestad

Por los que buscan la paz Y la libertad Para que encuentren en tus ojos Dónde descansar

Alzo la mirada… Alzo la mirada… Alzo la mirada…

Detalles Clave del Himno

Lema del viaje: Basado en el encuentro de Jesús con la samaritana, centrando el mensaje en levantar los ojos.

Significado: Es un canto de esperanza que aborda la tradición agustiniana y situaciones actuales.

Interpretación: La canción fue grabada por un coro masivo de voluntarios de las ciudades que visitará el Papa.






SAN MARCELINO CHAMPAGNAT

                  

Marcelino Champagnat, sacerdote francés que fundó la congregación de los Hermanos Maristas. Nació el año 1789, el mismo año de la Revolución Francesa, en Rosey al sur de Lyon. Sus padres, Juan Bautista y María Teresa, tuvieron 10 hijos, Marcelino fue el noveno. Durante su infancia, trabajó en casa: su familia poseía una pequeña granja y un molino. A los diez años comenzó a ir a la escuela, pero a los pocos días se desanimó y no volvió. A los catorce años, pasó por su casa un buen sacerdote que iba "reclutando" jóvenes para el seminario; se fijó en Marcelino y le animó: "Tienes que estudiar para ser sacerdote. Dios lo quiere." Y Marcelino se decidió.

Ingresó en el Seminario menor y comenzó sus estudios ... con muchos problemas: Como no había ido a la escuela, apenas sabía leer y escribir. Suspendió el primer curso y "le invitaron" a quedarse en su casa ... Pero Marcelino no se desanimó y continuó estudiando. Después de muchos esfuerzos, fue pasando los cursos y pasó al Seminario mayor, en Lyon. Tenía ya 24 años. Allí, junto con otros seminaristas compañeros de estudios, empezó a madurar la idea de fundar una congregación de Hermanos, dedicados a la enseñanza y a la catequesis de los niños. Tres años después fue ordenado sacerdote y lo destinaron a La Valla. En el pueblo los niños no tenían escuela ni catequesis, y los mayores apenas iban a la iglesia. Marcelino empezó a hablar con la gente, se hizo cercano a todos, y el pueblo lo aceptó de buen grado.

Tras una fuerte experiencia con un joven moribundo, el P. Champagnat decidie fundar una congregación de Hermanos que se dedicaran a la enseñanza y a la catequesis de los niños y jóvenes, especialmente los más necesitados. Enseguida dio los primeros pasos, y el 2 de enero de 1817 reunió, en una casita alquilada cerca de la parroquia, a dos jóvenes que le habían manifestado su deseo de ser religiosos. Se llamaban Juan María Granjon y Juan Bautista Audras. Éste fue el principio de los Hermanos Maristas. Pronto acudieron otros jóvenes. Marcelino les ayudó a organizar su vida en comunidad: oración y trabajo, formación personal, sencillez y pobreza. Y una filial devoción a la Virgen María, bajo cuya protección se puso, desde el primer momento, la naciente congregación. Después de un periodo de formación, el P. Champagnat les dio un hábito religioso y los jóvenes firmaron sus primeros compromisos (votos). Al cabo de un año, Marcelino abrió una escuela en La Valla y en seguida se hicieron cargo de ella los Hermanos. Después de esta primera escuela vinieron muchas más. Los párrocos y alcaldes de los pueblos vecinos se disputaban a los Hermanos. Así, el Instituto de los Hermanos Maristas comenzó a crecer, no sin dificultades, y hubo que construir una nueva casa, porque en La Valla ya no cabían todos.

Marcelino Champagnat fue un gran hombre que llevó a cabo una obra extraordinaria: cuidó como un buen pastor a la gente de su parroquia, atendió a huérfanos y ancianos, pero sobre todo se consagró a la educación religiosa de la juventud. Ciertamente, aquello no fue nada fácil. Su austeridad personal y el trabajo incansable fueron minado su salud. Murió en la madrugada del 6 de junio de 1840, a los 51 años, rodeado de sus Hermanos. Sus restos descansan en la capilla de Ntra. Sra. del Hermitage. En el momento de su muerte, la congregación tenía cerca de 300 Hermanos (más 50 que habían muerto ya), 50 casas y escuelas, y alrededor de 7.000 alumnos.

E P. Marcelino Champagnat fue declarado «Beato» en Roma, por S. S. Pío XII, el 29 de Mayo de 1955, domingo de Pentecostés. Tras un largo y detallado estudio, los expertos habían declarado la autenticidad de dos milagros obtenidos por su intercesión.

La ceremonia de canonización del P. Marcelino Champagnat fue celebrada el domingo 18 de abril de 1999.