El Corpus Christi, festividad católica que venera la
eucaristía, se celebra cada año en una fecha diferente. En algunos puntos del
país es festivo local, mientras que en otros también se considera no laborable
a nivel autonómico.
El día del Corpus Christi es el jueves que sigue al
noveno domingo después de la primera luna llena de primavera del hemisferio
norte. O lo que es lo mismo, el jueves posterior a la solemnidad de la
Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a
Pentecostés. Es decir, el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo
de Resurrección, por lo que cada año cae en una fecha (como la Semana Santa).
Corpus Christi
Eucaristía
- ¿Qué es la Eucaristía?
- Significado de la Eucaristía
- ¿Cristo presente en la Eucaristía?
- Frutos de la Eucaristía
- ¿Por qué la Eucaristía es un sacrificio?
- ¿Por qué la Eucaristía es un Sacramento?
- La Eucaristía en el Catecismo.
- La comunión frecuente
- La Misa, sacrificio de Cristo y de la Iglesia
- La Santa Comunión
Sobre la celebración de la Eucaristía
- Cómo debe celebrarse la Eucaristía: Lo que se debe y no se debe hacer
- Gestos y Símbolos durante la celebración Eucarística
- Santa Misa y Eucaristía
Oraciones
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- Gracias Señor, por la Eucaristía...
- Himno Adoro te devote
- Himnos Eucarísticos
- Oración de San Alfonso María Ligorio
- Oración de San Juan Crisóstomo a la Eucaristía
- Oración post Eucaristía
- Tantum Ergo
Documentos
Catequesis de San Juan Pablo II sobre la Eucaristía
- La Eucaristía: Banquete de comunión con Dios
- La Eucaristía: suprema celebración terrena de la "gloria"
- La Eucaristía: sacrificio de alabanza
- La Eucaristía: memorial de las maravillas de Dios
- La Eucaristía resume todas las maravillas que Dios realizó por nuestra salvación
- La Eucaristía es el tesoro más valioso que la Iglesia ha heredado de Cristo
- La Eucaristía, sacramento de unidad
- La Eucaristía: Abre al futuro de Dios
Divorciados y Eucaristía
- Pastoral para divorciados. Recomendaciones. Pontificio Consejo para la Familia
- ¿Pueden comulgar los divorciados?
Recursos Útiles
La Iglesia celebra el Día de la Caridad 2026 el próximo
domingo 7 de junio. Como es costumbre, la celebración coincide con la
Solemnidad del Corpus Christi y la Subcomisión Episcopal para la Acción
Caritativa y Social publica el mensaje de los obispos miembros de esta
Subcomisión, con el título "Alzar la mirada para encontrarse con la paz de
Cristo". Como indica, la jornada de este año está marcada por la presencia del
Papa León XIV en España con motivo de su visita apostólica.
MENSAJE DEL PAPA LEÓN XIV
Alzar la mirada para
encontrarse con la paz de Cristo
Un acontecimiento
histórico, para alzar la mirada
La festividad del Corpus Christi está marcada este año por
la visita del papa León XIV a nuestro país. El Santo Padre ha querido que uno
de los actos centrales de su estancia sea la celebración de la Eucaristía y la
posterior procesión del Corpus por las calles de Madrid. El Papa nos anima,
durante estos días, a alzar la mirada.
Esta mirada a lo alto solo es posible en Cristo resucitado.
Él es quien abre las puertas y ventanas de la casa donde estaban los discípulos
encerrados por miedo, para salir al mundo con una mirada renovada. «Paz a
vosotros» fueron las primeras palabras del resucitado, al igual que han sido
las primeras con las que el papa León saludaba a la humanidad entera en el
comienzo de su pontificado.
Hace más de 20 años, San Juan Pablo II, con la carta
apostólica Mane nobiscum Domine presentó al mundo «la Eucaristía como una gran
escuela de paz». La celebración del Corpus es una invitación para el mundo
entero a profundizar en esta escuela.
Mirar desde las
víctimas
Si hablamos de una escuela de paz hemos de reconocer que
estamos aún en los cursos más elementales, que no hemos sido alumnos muy
aplicados, que la humanidad parece haber dado la espalda a la paz. Las
numerosas guerras en diversas partes del mundo son una clara muestra, guerras
que ocupan las portadas de los medios de comunicación, pero también aquellas
guerras olvidadas de las que nadie habla, como si no existieran.
Es en esos lugares, donde se sufre la violencia, donde la
fraternidad se ha resquebrajado, donde la pobreza es una carga insoportable...,
es en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad «donde Cristo sigue
sufriendo y resucitando. Es en ellos donde la Iglesia redescubre la llamada a
mostrar su realidad más auténtica». «En los pobres Él sigue teniendo algo que
decirnos», porque aquí es donde se aprende la gran lección de esta escuela de
paz: «la santidad cristiana».
Poner la mirada en
Cristo
Estamos llamados a mirar a Cristo desde esta escuela de la
santidad que son las víctimas de este sistema injusto. Al igual que el grano
triturado forma el pan que se transformará en el cuerpo y la sangre de Cristo
en la Eucaristía, así la vida quebrada de tantas personas víctimas de violencia
nos facilita poner la mirada en el Dios que reconocemos en los pobres y
sufrientes. En la celebración del Corpus, el papa León invita a toda la Iglesia
a dirigir la mirada continuamente al Señor, presente en el Sacramento del Altar
y en el cual se descubre la plena manifestación de amor.
Al alzar nuestra mirada a Cristo Eucaristía descubrimos que
se cumple su promesa: «sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el
final de los tiempos. Esta mirada da lugar a un encuentro transformador con
Cristo de corazón a corazón, un movimiento «del corazón de Dios al corazón del
hombre y, a la inversa, del corazón del hombre al corazón de Dios; un
intercambio incesante que afecta a la persona en el conjunto de sus
dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva».
El encuentro con Cristo transforma la vida, «para que toda
ella llegue a ser en cierto modo “eucarística”». Transformar la existencia
personal y comprometernos con la transformación del mundo según el Evangelio.
Es necesario ver la luz del Señor y creer en Él para no hundirse en la
oscuridad. Esta luz se abre paso en el corazón de cada ser humano a pesar de
las resistencias, guerras y egoísmos. «La paz existe, quiere habitar en
nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste
a la violencia y la vence. Como dijo el papa León XIV en su mensaje para la
Jornada Mundial de la Paz de este año, «la paz tiene el aliento de lo eterno;
mientras al mal se le grita “basta”, a la paz se le susurra “para siempre”».
Dejarse iluminar por
quien camina entre nosotros
Durante la procesión del Corpus se manifiesta el caminar de
Dios en medio de su pueblo. Como un faro luminoso que ilumina nuestra vida
social y personal, Cristo va calando en nuestras vidas. En la medida que reine
entre nosotros, «la vida social será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz
y de dignidad para todos». De este modo, la experiencia cristiana provoca
consecuencias sociales.
En la escuela de la Eucaristía, el cristiano aprende a ser
promotor de comunión, de paz y de solidaridad en todas las circunstancias de la
vida. Aprende a vivir el discipulado en Cristo, que ilumina un nuevo nacimiento
capaz de regenerar la fraternidad como base de la vida social. La presencia de
Cristo entre nosotros nos ilumina para reconocer las estructuras de injusticia
que deben ser destruidas con la fuerza del bien, mediante un cambio de
mentalidad, pero también con políticas que buscan el bien común y que promueva
una solidaridad capaz de transitar caminos «hacia la paz y hacia el desarrollo».
Tal y como nos recordaba el papa León XIV, queremos «invitar
a cada uno, según su puesto y responsabilidades, a realizar gestos de
fraternidad con los que se encuentran en un estado de sometimiento». Gestos que
hagan presente el Reino de Dios, como anunció Jesús en la sinagoga de Nazaret
- Vivir en relación con los demás, salir del aislamiento y
hacer que la comunidad sea espacio para tejer relaciones fraternales y
amistosas.
- Realizar signos de
entrega y servicio verdadero. El amor no es un sentimiento, el amor o es real o
es una fantasía novelada. Decir que uno se hace pan significa que trabaja por
saciar el hambre en todos los aspectos y dimensiones.
- Abrir espacios nuevos acogedores y hospitalarios, en los
que podamos activar la caridad para servir y atender mejor, para cuidarnos
mutuamente, para celebrar y dar gracias por la vida.
Un deseo desde el
corazón
Nuestro deseo, desde
lo más hondo del corazón, es que la celebración del Corpus sea un encuentro con
Cristo que camina en medio de nosotros, que nos pide alzar la mirada desde
nuestras heridas, que nos urge a dejarnos iluminar y transformar por Él, y que
nos exige demostrar todo eso siendo agentes convencidos de transformación y
cambio de las estructuras injustas de este mundo. El papa León XIV lo dice con
mucha claridad: «En la medida en que Él logre reinar entre nosotros, la vida social
será ámbito de fraternidad, de justicia, de paz, de dignidad para todos».




