20 de abril de 2014

JUEVES SANTO


La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció 'en la noche en que iban a entregarlo'. Y por otro lado, el mismo Señor Jesús nos da un testimonio idóneo de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los fieles cuando decide lavarle los pies a sus discípulos.
En este sentido, el Evangelio de San Juan presenta a Jesús 'sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía' pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.
San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.
La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, un día como hoy, la víspera de su pasión, "mientras cenaba con sus discípulos tomó pan..." (Mt 28, 26).
Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19).
Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11, 26).
De aquí que podamos decir que la Eucaristía es memorial no tanto de la Ultima Cena, sino de la Muerte de Cristo que es Señor, y "Señor de la Muerte", es decir, el Resucitado cuyo regreso esperamos según lo prometió Él mismo en su despedida: " un poco y ya no me veréis y otro poco y me volveréis a ver" (Jn 16,16).
Como dice el prefacio de este día: "Cristo verdadero y único sacerdote, se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya". Pero esta Eucaristía debe celebrarse con características propias: como Misa "en la Cena del Señor".
En esta Misa, de manera distinta a todas las demás Eucaristías, no celebramos "directamente" ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua.
Hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, "por alguien" y nada menos que por "nosotros y por nuestra salvación" (Credo). "Nadie me quita la vida, había dicho Jesús, sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla." (Jn 10,16), y hoy nos dice que fue para "remisión de los pecados" (Mt 26,28).
Por eso esta Eucaristía debe celebrarse lo más solemnemente posible, pero, en los cantos, en el mensaje, en los signos, no debe ser ni tan festiva ni tan jubilosamente explosiva como la Noche de Pascua, noche en que celebramos el desenlace glorioso de esta entrega, sin el cual hubiera sido inútil; hubiera sido la entrega de uno más que muere por los pobre y no los libera. Pero tampoco esta Misa está llena de la solemne y contrita tristeza del Viernes Santo, porque lo que nos interesa "subrayar"; en este momento, es que "el Padre nos entregó a su Hijo para que tengamos vida eterna" (Jn 3, 16) y que el Hijo se entregó voluntariamente a nosotros independientemente de que se haya tenido que ser o no, muriendo en una cruz ignominiosa.
Hoy hay alegría y la iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando él "gloria": es la alegría del que se sabe amado por Dios, pero al mismo tiempo es sobria y dolorida, porque conocemos el precio que le costamos a Cristo.
Podríamos decir que la alegría es por nosotros y el dolor por Él. Sin embargo predomina el gozo porque en el amor nunca podemos hablar estrictamente de tristeza, porque el que da y se da con amor y por amor lo hace con alegría y para dar alegría.
Podemos decir que hoy celebramos con la liturgia (1a Lectura). La Pascua, pero la de la Noche del Éxodo (Ex 12) y no la de la llegada a la Tierra Prometida (Jos. 5, 10-ss).
Hoy inicia la fiesta de la "crisis pascual", es decir de la lucha entre la muerte y la vida, ya que la vida nunca fue absorbida por la muerte pero si combatida por ella. La noche del sábado de Gloria es el canto a la victoria pero teñida de sangre y hoy es el himno a la lucha pero de quien lleva la victoria porque su arma es el amor.

                      

18 de abril de 2014

Semana Santa

Semana Santa: 
Se basa en la Pascua Judía por la salida de los hebreos del cautiverio en Egipto. El Domingo de Pascua es el primer Domingo después de la primera Luna llena posterior al primer equinoccio del año y cae entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril, fecha fijada por el Concilio de Nicea en el año 325.

 La última semana de cuaresma, que precede inmediatamente a Pascua 



Domingo de Ramos.-El que precede a la Fiesta de Pascua. Se conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, como Cristo Rey y Mesías, entre aclamaciones de la multitud de gente que agitaban ramas de palmas y a su paso tendían mantos en el suelo. Jesús venía desde Betfage, un poblado a 3 km. al sur, arribó montado en un burro, Ahora las palmas se han sustituido con pequeños ramos de hierbas con tallos y flores, para su bendición antes de la procesión previa a la celebración de la Santa Misa y que al término de ésta, los fieles se llevan a sus casas los ramos para adornar sus imágenes pictóricas o escultóricas. El interior de la iglesia se adorna con palmas que después se quemarán y sus cenizas se usarán en el Miércoles de Ceniza. 

Lunes y Martes Santos se dedican a la preparación de la Pasión de Jesús. 

Miércoles Santo se hace la ceremonia de la bendición de los Santos Óleos. 

Jueves Santo, Ver “Visita de las 7 casas”. Santa Misa con ceremonia del lavatorio de los pies y las instituciones de la Eucaristía y sacerdocio en la Última Cena. La agonía de Jesús en el huerto de los olivos en Getsemaní, la traición de Judas Iscariote, el prendimiento de Jesús por los guardias del templo, por orden de Caifás el sumo sacerdote judío que dirigía el Sanhedrín, el Consejo de los fariseos. Caifás inició el proceso contra Jesús, logrando que los romanos lo condenaran a muerte en la cruz por blasfemo cuando aceptó ser el Hijo de Dios. 

Viernes Santo, conmemoración de la muerte de Jesús en la cruz, recorrido y meditación del Vía Crucis. 
Las 7 palabras de Jesús en la cruz: 
1a.-Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen, Lucas 23, 34 
2a.-Hoy estarás conmigo en el paraíso, Lucas 23, 43 
3a.-Mujer, he ahí a tu hijo, he ahí a tu madre Juan 19, 26-27 
4a.-Eloí, Eloí, ¿lemá sabactani? Dios mío, Dios mío, ¿por que me has abandonado?, Marcos 15, 34 
En Mateo 27, 46, dice Elí, Elí en lugar de Eloí, Eloí, como lo menciona Marcos 
5a.-Tengo sed, Juan 19, 28 
6a.-Todo se ha consumado, Juan 19, 30 
7a.-Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Mateo 23, 46 
Celebración solemne de la Pasión y Muerte de Cristo. No se celebra la Misa, se hace la adoración de la cruz y se imparte la comunión. 

Sábado Santo en el exterior de las iglesia se enciende y bendice el Fuego Nuevo, que junto con la bendición en el interior de la iglesia del Cirio, simbolizan la Luz de Jesús y también se bendice el Agua Pascual. Pésame a la Virgen. 

Pascua la fiesta más importante del cristianismo, conmemorativa de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos es la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, para dar comienzo a su pasión y muerte en la cruz. Este día da comienzo a la Semana Santa.
Es conocido con este nombre ya que estas ramas de olivo fueron puestas en el camino de Jesús cuando ingresó montado en un asno. Se le conoce también como el Domingo de la Pasión.
Antes de entrar en Jerusalén, la gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso, tal como acostumbraban saludar a los reyes. en la actualidad se utilizan ramas de olivo las cuales significan vida.
En este  día que se abre de manera oficial la Semana Santa, se realiza una celebración en dos partes:domingoderamos1
1.- Bendición de Ramos y Procesión, se bendicen los ramos, por lo que se comienza con gran alegría, ya en la procesión con los ramos benditos, se cantan himnos a Cristo Rey.
2.-Celebración de  la Santa misa, que estará llena de símbolos sobre la penitencia y el dolor.
El domingo de ramos es un día de profesión de Fe para los católicos, quienes asisten con veneración y disposición total para acompañar el camino de Jesús. El color que se usa en este día es elrojo, que representa a Jesús como rey en su entrada triunfal y la Pasión del Señor. Al principio de la celebración, el sacerdote viste con capa pluvial roja y se la retira cuando llega al altar para colocarse la casulla del mismo color.
Las Palmas y los Olivos
Los Evangelios describen el momento en que Jesús de Nazaret entró triunfalmente a Jerusalén. Una gran multitud, llevando en las manos palmas y hojas de olivos, lo aclamaba como el Hijo de Dios.
Estas dos plantas tenían un gran valor en los pueblos de medio oriente. De ellos obtenían pan, vino, vinagre y miel. De la palmera también obtenían fibras para tejidos y de los troncos, carbón para  los herreros.
La palma era para el pueblo judío, símbolo de riqueza y fecundidad. La tradición cristiana celebra este momento el Domingo de Ramos reconociendo al Hijo de Dios como el que posee y da la verdadera riqueza que no acaba.Domingo-de-Ramos1
Actualmente, al terminar la Misa, se acostumbra a llevar  las palmas benditas al hogar y colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz. Esto como una forma de recordar, entre los católicos, que Jesús es el rey y que debe siempre darle  la bienvenida en el  hogar.




La vida de Jesús - 19 - Entrada triunfal en Jerusalén



Viernes de Dolores




El Viernes de Dolores es el viernes anterior al Domingo de Ramos, comprendido dentro de la última semana de la Cuaresma, conocida por la Iglesia como Semana de Pasión. En este Viernes de Dolores se recuerdan los dolores sufridos por la Virgen María, desde la profecía de Simeón hasta la muerte de Jesús. 

El Concilio Vaticano II consideró, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico, suprimir las fiestas consideradas "duplicadas", esto es, que se celebren dos veces en un mismo año; por ello la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra Señora el viernes antes del Domingo de Ramos fue suprimida, siendo reemplazada por la moderna fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de Septiembre. 

A pesar de ello, la Santa Sede contempla que, en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción a los Dolores de María, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con todas las prerrogativas que le son propias. 
Los católicos manifiestan su fervor religioso en la celebración de los Dolores de Nuestra Señora, incluyendo por ejemplo en la liturgia de la Misa la secuencia del Stabat Mater: "Estando la Madre al pie de la cruz de Jesús…”

“Déjame pasar la vida a tu lado, Madre mía.
Acompañando tu soledad amarga y tu dolor profundo.
Déjame sentir en el alma el triste llanto de tus ojos
y el desamparo de tu corazón.”

Oración a la Virgen de los Dolores




Oración Stabat Mate





6 de abril de 2014

V Domingo de Cuaresma - Ciclo A


El evangelio de hoy, según san Juan, es un precioso texto sobre realidades humanas: la amistad y la muerte. Jesús lloró ante la muerte de su amigo Lázaro. Sus tres mandatos: “Quiten la piedra”, “Sal fuera”, y “Desátenlo y déjenlo caminar” son mandatos que nos cuestionan a todos. Nos ponemos de pie para escuchar la Buena Nueva de hoy.






31 de marzo de 2014

IV Domingo de Cuaresma - Ciclo A

Jesús nos limpia los ojos

Hoy, cuarto domingo de Cuaresma —llamado domingo “alegraos”— toda la liturgia nos invita a experimentar una alegría profunda, un gran gozo por la proximidad de la Pascua.



Jesús fue causa de una gran alegría para aquel ciego de nacimiento a quien otorgó la vista corporal y la luz espiritual. El ciego creyó y recibió la luz de Cristo. En cambio, aquellos fariseos, que se creían en la sabiduría y en la luz, permanecieron ciegos por su dureza de corazón y por su pecado. De hecho, «No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista» (Jn 9,18).

¡Cuán necesaria nos es la luz de Cristo para ver la realidad en su verdadera dimensión! Sin la luz de la fe seríamos prácticamente ciegos. Nosotros hemos recibido la luz de Jesucristo y hace falta que toda nuestra vida sea iluminada por esta luz. Más aun, esta luz ha de resplandecer en la santidad de la vida para que atraiga a muchos que todavía la desconocen. Todo eso supone conversión y crecimiento en la caridad. Especialmente en este tiempo de Cuaresma y en esta última etapa. San León Magno nos exhorta: «Si bien todo tiempo es bueno para ejercitarse en la virtud de la caridad, estos días de Cuaresma nos invitan a hacerlo de manera más urgente».

Sólo una cosa nos puede apartar de la luz y de la alegría que nos da Jesucristo, y esta cosa es el pecado, el querer vivir lejos de la luz del Señor. Desgraciadamente, muchos —a veces nosotros mismos— nos adentramos en este camino tenebroso y perdemos la luz y la paz. San Agustín, partiendo de su propia experiencia, afirmaba que no hay nada más infeliz que la felicidad de aquellos que pecan.

La Pascua está cerca y el Señor quiere comunicarnos toda la alegría de la Resurrección. Dispongámonos para acogerla y celebrarla. «Vete, lávate» (Jn 9,7), nos dice Jesús… ¡A lavarnos en las aguas purificadoras del sacramento de la Penitencia! Ahí encontraremos la luz y la alegría, y realizaremos la mejor preparación para la Pascua.





Curación del Ciego de Nacimiento 

Fragmento de la famosa película de Franco Zefirelli: "Jesús de Nazaret" que recoge este pasaje evangélico




Quiero verte
Canción que describe la curación del ciego de nacimiento en la piscina de Siloé. Aparecen partes de dos Evangelios distintos para recrear la escena completa.




23 de marzo de 2014

III Domingo de Cuaresma. Ciclo A

En este tercer domingo de Cuaresma las lecturas nos invitan a fijar nuestros ojos y nuestra vida en Dios, quien es la fuente de la vida. En este mundo tan materializado, hemos perdido el conocimiento auténtico de Dios. Hoy nosotros, como el pueblo de Israel, seguimos sedientos de Dios. Busquemos la Roca que nos salva, entrando en su presencia, para fortalecernos cada vez más en la gracia recibida en nuestro bautismo.