18 de marzo de 2018

SAN PATRICIO



Nació alrededor del año 387, en Escocia, en Bennhaven Taberniae (pueblecito que hoy no se encuentra en los mapas). Murió en Irlanda alrededor del 461. No se conoce con exactitud los datos cronológicos del Apóstol de Irlanda.


15 de marzo de 2018

SAN LONGINOS



San Longinios fue el centurión que por órdenes de Pilatos, estuvo con otros soldados al pie de la cruz de Nuestro Señor y el que traspasó su costado con una lanza. Longinos fue quien, al ver las portentosas convulsiones de la naturaleza que se produjeron a la muerte de Cristo, pronunció la famosa frase que le hizo el primer convertido a la fe cristiana: "Verdaderamente, Este era Hijo de Dios". También se dice que se estaba quedando ciego y al dar la lanzada, una gota del Salvador cayó sobre sus ojos y lo dejó sano al instante; por tal razón, abandonó la carrera de soldado y después de haber sido instruido por los apóstoles, llevó una vida monástica en Cesárea, Capadocia, donde ganó muchas almas para Cristo por medio de palabras y ejemplo.
Muy pronto cayó en manos de los perseguidores, que lo llevaron a juicio y como se rehusó a ofrecer sacrificio, el gobernador ordenó que se le quebrantaran a golpes todos los dientes y que le cortaran la lengua. Sin embargo, el santo cogió una hacha y redujo a fragmentos los ídolos, de donde salió una horda de demonios que se apoderó del gobernador y sus ayudantes, que comenzaron a dar gritos y gemidos. Longinos fue hacia el gobernador y le dijo que solo con su muerte podrá ser curado, por lo que fue condenado a ser decapitado. Tan pronto fue ejecutado el santo, el gobernador mostró su arrepentimiento y en el mismo momento recuperó la cordura y terminó su vida haciendo toda clase de buenas obras.


11 de marzo de 2018

IV DOMINGO DE CUARESMA 2018 «Lætare» (ciclo B)



Hoy es un domingo de alegría porque se acercan ya las fiestas pascuales. 
En ellas celebraremos nuestra salvación por pura gracia de Dios. La alegría de saber el amor que Dios nos tiene, que envió a su Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para salvarlo. Nosotros recibimos este don con fe.

• 1.ª LECTURA (2 Crón 36, 14 – 16.19 – 23). Ante el pecado del hombre, Dios mueve los acontecimientos de la historia suscitando personas que liberen a su pueblo de la cautividad. 

• 2.ª LECTURA (Ef 2, 4 – 10). Pablo nos muestra la misericordia que Dios ha tenido con nosotros al salvarnos por su gracia con la resurrección de Jesucristo.

• EVANGELIO (Jn 3, 14 – 21). El don de la salvación manifestado en Cristo requiere por nuestra parte recibirlo con fe porque el que cree en Él no será juzgado, mientras que quien no recibe al que es la luz ya está juzgado por no creer.











ACERCÁNDONOS A LA LUZ

Puede parecer una observación excesivamente pesimista, pero lo cierto es que las personas somos capaces de vivir largos años sin tener apenas idea de lo que está sucediendo en nosotros. Podemos seguir viviendo día tras día sin querer ver qué es lo que en verdad mueve nuestra vida y quién es el que dentro de nosotros toma realmente las decisiones.
No es torpeza o falta de inteligencia. Lo que sucede es que, de manera más o menos consciente, intuimos que vernos con más luz nos obligaría a cambiar. Una y otra vez parecen cumplirse en nosotros aquellas palabras de Jesús: «El que obra el mal detesta la luz y la rehúye, porque tiene miedo a que su conducta quede al descubierto». Nos asusta vernos tal como somos. Nos sentimos mal cuando la luz penetra en nuestra vida. Preferimos seguir ciegos, alimentando día a día nuevos engaños e ilusiones.
Lo más grave es que puede llegar un momento en el que, estando ciegos, creamos verlo todo con claridad y realismo. Qué fácil es entonces vivir sin conocerse a sí mismo ni preguntarse nunca: «¿Quién soy yo?». Creer ingenuamente que yo soy esa imagen superficial que tengo de mí mismo, fabricada de recuerdos, experiencias, miedos y deseos.
Qué fácil también creer que la realidad es justamente tal como yo la veo, sin ser consciente de que el mundo exterior que yo veo es, en buena parte, reflejo del mundo interior que vivo y de los deseos e intereses que alimento. Qué fácil también acostumbrarnos a tratar no con personas reales, sino con la imagen o etiqueta que de ellas me he fabricado yo mismo.
Aquel gran escritor que fue Hermann Hesse, en su pequeño libro Mi credo, lleno de sabiduría, escribía: «El hombre al que contemplo con temor, con esperanza, con codicia, con propósitos, con exigencias, no es un hombre, es solo un turbio reflejo de mi voluntad».
Probablemente, a la hora de querer transformar nuestra vida orientando nuestros pasos por caminos más nobles, lo más decisivo no es el esfuerzo por cambiar. Lo primero es abrir los ojos. Preguntarme qué ando buscando en la vida. Ser más consciente de los intereses que mueven mi existencia. Descubrir el motivo último de mi vivir diario.
Podemos tomarnos un tiempo para responder a esta pregunta: ¿por qué huyo tanto de mí mismo y de Dios? ¿Por qué, en definitiva, prefiero vivir engañado sin buscar la luz? Hemos de escuchar las palabras de Jesús: «Aquel que actúa conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que todo lo que hace está inspirado por Dios».
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn 3, 14-21













El egoísmo, la intolerancia, la poca fe… nos hacen caminar en tinieblas. Entre las verdades del Señor y las mentiras de los hombres, preferimos escuchar a los hombres. Y así nos apartamos de Dios, que nos ama hasta el extremo. Los cristianos debemos manifestar a los hombres de hoy la Luz verdadera que nos hace creer que un mundo nuevo es posible. La Buena Noticia de cada día.




10 de marzo de 2018

VI CONCURSO ESCOLAR DE SEMANA SANTA

VI Concurso escolar de Dibujo del Grupo Joven de Misericordia y Palma.







SAN JUAN DE DIOS




Nació y murió un 8 de marzo. Nace en Portugal en 1495 y muere en Granada, España, en 1550 a los 55 años de edad.
De familia pobre pero muy piadosa. Su madre murió cuando él era todavía joven. Su padre murió como religioso en un convento.
En su juventud fue pastor, muy apreciado por el dueño de la finca donde trabajaba. Le propusieron que se casara con la hija del patrón y así quedaría como heredero de aquellas posesiones, pero él dispuso permanecer libre de compromisos económicos y caseros pues deseaba dedicarse a labores más espirituales.






SAN ADRIÁN



En el sexto año de la persecución de Diocleciano, siendo Firmiliano gobernador de Palestina, Adrián y Eubulo fueron de Batenea a Cesarea para visitar a los confesores de la fe. Cuando los guardias de la ciudad les interrogaron sobre el motivo de su viaje, los mártires respondieron sin rodeos que habían ido a visitar a los cristianos. Inmediatamente fueron conducidos ante el gobernador, quien los mandó azotar y desgarrar las carnes con los garfios de hierro, para ser arrojados después a las fieras.
Dos días más tarde, durante las fiestas de la diosa Fortuna, Adrián fue decapitado, después de haber sido atacado por un león. Eubolo corrió la misma suerte, uno o dos días después. El juez le había prometido la libertad a este último, con tal de que sacrificara a los ídolos, pero el santo prefirió la muerte.


FELICIDADES A TODOS LOS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA.

4 de marzo de 2018

TERCER DOMINGO DE CUARESMA 2018




Este tercer domingo de Cuaresma nos invita de forma expresa a sentir pasión por las «cosas de Dios»: liturgia, sacramentos, pero sobre todo por la presencia de Dios entre nosotros.

Además, hoy tiene lugar el Día de Hispanoamérica, con el lema: «Iglesias jóvenes, alegría y esperanza».

• 1.ª LECTURA (Éx 20, 1 – 17).
Dios libró a Israel de su esclavitud en Egipto e hizo una Alianza con el pueblo en el Sinaí. Esta lectura recoge las condiciones de la Alianza: los diez mandamientos.

• 2.ª LECTURA (1Cor 1, 22 – 25).
 Los cristianos reconocemos en Cristo crucificado a Dios, y sabemos que en Él se manifiesta su fuerza y sabiduría.

• EVANGELIO (Jn 2, 13 – 25).
La expulsión de los mercaderes del templo es muestra de la pasión que Jesús tenía por las «cosas» de su Padre. Jesús siempre es cercano, humilde, sencillo; pero también fuerte y claro cuando desvirtuamos por interés las intenciones divinas.












EL CULTO AL DINERO

Hay algo alarmante en nuestra sociedad que nunca denunciaremos bastante. Vivimos en una civilización que tiene como eje de pensamiento y criterio de actuación la secreta convicción de que lo importante y decisivo no es lo que uno es, sino lo que uno tiene. Se ha dicho que el dinero es «el símbolo e ídolo de nuestra civilización» (Miguel Delibes). Y de hecho son mayoría los que le rinden su ser y le sacrifican toda su vida.
John K. Galbraith, el gran teórico del capitalismo moderno, describe así el poder del dinero en su obra La sociedad opulenta: el dinero «trae consigo tres ventajas fundamentales: primero, el goce del poder que presta al hombre; segundo, la posesión real de todas las cosas que pueden comprarse con dinero; tercero, el prestigio o respeto de que goza el rico gracias a su riqueza».
Cuántas personas, sin atreverse a confesarlo, saben que en su vida, en un grado u otro, lo decisivo, lo importante y definitivo, es ganar dinero, adquirir un bienestar material, lograr un prestigio económico.
Aquí está sin duda una de las quiebras más graves de nuestra civilización. El hombre occidental se ha hecho en buena parte materialista y, a pesar de sus grandes proclamas sobre la libertad, la justicia o la solidaridad, apenas cree en otra cosa que no sea el dinero.
Y, sin embargo, hay poca gente feliz. Con dinero se puede montar un piso agradable, pero no crear un hogar cálido. Con dinero se puede comprar una cama cómoda, pero no un sueño tranquilo. Con dinero se pueden adquirir nuevas relaciones, pero no despertar una verdadera amistad. Con dinero se puede comprar placer, pero no felicidad. Pero los creyentes hemos de recordar algo más. El dinero abre todas las puertas, pero nunca abre la puerta de nuestro corazón a Dios.
No estamos acostumbrados los cristianos a la imagen violenta de un Mesías fustigando a las gentes. Y, sin embargo, esa es la reacción de Jesús al encontrarse con hombres que, incluso en el templo, no saben buscar otra cosa que no sea su propio negocio.
El templo deja de ser lugar de encuentro con el Padre cuando nuestra vida es un mercado donde solo se rinde culto al dinero. Y no puede haber una relación filial con Dios Padre cuando nuestras relaciones con los demás están mediatizadas solo por intereses de dinero. Imposible entender algo del amor, la ternura y la acogida de Dios cuando uno solo vive buscando bienestar. No se puede servir a Dios y al Dinero.
Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Jn 2, 13-25



















Se avecinan tiempos difíciles. La práctica de la religión le va dando otro sentido. Jesús, que purificó el templo de Jerusalén, nos pide a nosotros que hagamos lo mismo. Que expulsemos de nuestra vida todo lo que nos impide la práctica constante de la religión. Que la misma tenga su valor y su importancia en nuestro mundo. Que vivamos una religión fundada en el verdadero templo: Jesucristo.