26 de marzo de 2020

REZO Y BENDICIÓN URBI ET ORBI

La Conferencia Episcopal Española anima a unirse a la oración que presidirá el papa Francisco el viernes 27 de marzo de 2020. El Santo Padre presidirá a las 18.00 horas (hora local) un momento de oración en la Plaza de San Pedro. Se trata de un gesto con el que quiere universalizar la oración para luchar contra la pandemia del coronavirus. La retransmisión podrá seguirse por TRECE y COPE.es
“Escucharemos la Palabra de Dios, elevaremos nuestra súplica, adoraremos al Santísimo Sacramento, con el que al final daré la bendición Urbi Et Orbi, a la que se adjuntará la posibilidad de recibir indulgencia plenaria”, ha resaltado el Pontífice.
“En estos días en los que la humanidad tiembla con la amenaza de la pandemia, me gustaría proponer a todos los cristianos que unan sus voces“, ha dicho el Papa momentos después del rezo del Ángelus.
El objetivo del Papa con esta cita es que todos nos mantengamos unidos en estos momentos difíciles: “Queremos responder a la pandemia del virus con la pandemia de oración, compasión, ternura“, ha destacado.





SAN BRAULIO DE ZARAGOZA


Se desconoce la cuna, niñez y juventud del santo, pero consta que ya en el año 626 es obispo de Zaragoza. Participó en la corriente de pensamiento y acción isidoriana que tanto influyó en la cultura de su época y aún en tiempos posteriores.
De hecho, fue discípulo de san Isidoro, obispo, escritor y doctor de la Iglesia (c. 560-636).
Le insistió para que acabara las Etimologías, la conocida y más famosa e importante obra de san Isidoro, donde se recoge el saber antiguo tomado indiscriminadamente de escritores tanto paganos como cristianos y que consta de veinte libros que fueron obligado libro de texto en las escuelas medievales, y cauce de transmisión del saber antiguo.
La división de toda la obra y sus títulos se deben a san Braulio.
Estuvo presente en los concilios V (636) y VI (638) de Toledo que fueron convocados para fortalecer la autoridad real y donde se resolvieron determinadas cuestiones de régimen eclesiástico y litúrgicas.
En estos concilios se contribuyó a elaborar también el sistema de elección de los reyes por los obispos y magnates y llegó a ratificarse la imposibilidad de ser elegido rey alguien que no perteneciera a la nobleza goda.
Se le atribuyen también a san Braulio las Actas de los mártires de Zaragoza.
Ejerció el santo una notable influencia entre los reyes del tiempo intentando suavizar las leyes con espíritu cristiano y procurando potenciar la unidad del reino.
Por ejemplo con Chindasvinto -rey que fue elegido por la nobleza al considerarlo fácilmente manipulable debido a su gran ancianidad- cuando dicta leyes muy severas contra los magnates traidores que rompieran su juramento de lealtad al rey, llegando a decretar la deportación, la reducción a la esclavitud de sus familias y la confiscación de sus bienes.
De la misma manera, mostró también influjo decisivo en el rey Recesvinto, que reprimió la rebelión del noble Troya, cuando ponía sitio a la ciudad de Zaragoza, el mismo año de la muerte de san Braulio.
La fiesta de este hombre que intervino fuertemente en la vida eclesiástica, política y social de su tiempo es el 26 de marzo ya que murió en este día del año 651.
Oración
Señor, tú que colocaste a san Braulio en el número de los santos pastores y lo hiciste brillar por el ardor de la caridad y de aquella fe que vence al mundo, haz que también nosotros, por su intercesión, perseveremos firmes en la fe y arraigados en el amor y merezcamos así participar de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.




25 de marzo de 2020

SOLEMNIDAD DE LA ANUNCIACIÓN

Esta gran fiesta tomó su nombre de la buena nueva anunciada por el arcángel Gabriel a la Santísima Virgen María, referente a la Encarnación del Hijo de Dios. Era el propósito divino dar al mundo un Salvador, al pecador una víctima de propiciación, al virtuoso un modelo, a esta doncella -que debía permanecer virgen- un Hijo y al Hijo de Dios una nueva naturaleza humana capaz de sufrir el dolor y la muerte, afín de que El pudiera satisfacer la justicia de Dios por nuestras transgresiones.
El mundo no iba a tener un Salvador hasta que Ella hubiese dado su consentimiento a la propuesta del ángel. Lo dio y he aquí el poder y la eficacia de su Fe. En ese momento, el misterio de amor y misericordia prometido al género humano miles de años atrás, predicho por tantos profetas, deseado por tantos santos, se realizó sobre la tierra. En ese instante el alma de Jesucristo producida de la nada empezó a gozar de Dios y a conocer todas las cosas, pasadas, presentes y futuras; en ese momento Dios comenzó a tener un adorador infinito y el mundo un mediador omnipotente y, para la realización de este gran misterio, solamente María es acogida para cooperar con su libre consentimiento.








24 de marzo de 2020

SANTA CATALINA DE SUECIA


Santa Catalina de Suecia, llamada también Santa Catalina de Vadstena, nació hacia 1331, de padres nobles y cristianos. Era la cuarta entre los ocho hijos del príncipe Ulf Gudinarsson y de su esposa Birgitta Birgesdotter, que no es otra que Santa Brígida, cuya festividad celebra la Iglesia el día 9 de octubre.






SEMBRADORES DE ESPERANZA


La Jornada por la vida nos invita a ser sembradores de esperanza, paz y alegría




El 25 de marzo de 2020, solemnidad de la Encarnación del Señor, se celebra la Jornada por la Vida. Este año se ha elegido el lema “Sembradores de esperanza”, título del documento que presentó el pasado mes diciembre la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida sobre cómo acoger, proteger y acompañar la etapa final de esta vida.
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, ante la situación de pandemia por el coronavirus, añaden una nota complementaria al mensaje habitual que ya habían hecho público. “La celebración de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo tendrá este año una motivación especial”, afirman. Y recuerdan que “hay una razón para no perder la alegría profunda y la esperanza: <El Señor está contigo>”. “En las actuales circunstancias, -continúan- los cristianos debemos seguir siendo en nuestro entorno –con nuestra palabra y ejemplo- sembradores de esperanza, paz y alegría”.
Los obispos se dirigen a las familias, “es momento de cuidarnos unos a otros y de practicar la misericordia (empezando por esa maravillosa obra de misericordia que nos llama a “sufrir con paciencia los defectos del prójimo”) dentro de la familia y con los más cercanos”. Y a los sacerdotes, que en esta Jornada por la vida son sembradores de Esperanza “disponibles a atender las necesidades espirituales de los que se lo pidan y lo necesiten”. “El sacerdote, al igual que Jesucristo, no puede retirarse, ni esconderse ante la cruz, sino que manifiesta a la sociedad que la Iglesia también sale con ellos favoreciendo la vida”, puntualizan.
“Un <sí a la vida> lo dicen aquellos miembros de la Iglesia, especialmente los religiosos y religiosas y tantas personas que siguen manteniendo la acción caritativa”, recuerdan también los obispos. “Ellos hacen posible -precisan- que no se queden desasistidos durante el confinamiento “los de siempre”, como unos descartados, sino que hay una Iglesia que tiene cuidado de que nadie se quede fuera, abandonado y descontado de la lista de los hermanos”.
Además, en esta Jornada de la vida “tenemos que tener muy presente, de manera muy especial, a todo el personal sanitario, que está sembrando la esperanza con su entrega y buen hacer”.
Por último, pedimos al Señor por todos aquellos sacerdotes, diáconos, voluntarios, personal sanitario, miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado y trabajadores y servidores públicos que han sido contagiados y han dado su vida por ayudar a los demás. Todos vosotros sois los grandes sembradores de la Esperanza Cristiana que nos habla de un cielo nuevo y una tierra nueva donde no exista el llanto, el luto ni el dolor y nos alienta a renovar nuestra confianza en Dios y recordar una y otra vez que el sentido de nuestra vida es la esperanza en su salvación.
“Sembradores de esperanza”
25 de marzo de 2020


OREMOS JUNTOS



Rezo del rosario y consagración al Inmaculado Corazón de María




La Conferencia Episcopal Española se ha unido a la convocatoria de la Conferencia Episcopal de Portugal para el rezo del Rosario que tendrá lugar el próximo miércoles día 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, en Fátima a las 19.30 h. por las víctimas del coronavirus, sus familiares, personal sanitario, etc. El acto estará presidido por el obispo de Fátima, Card. António dos Santos Marto, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Portugal.
Al finalizar el rezo del santo Rosario, el Cardenal obispo de Fátima hará la consagración de toda la península Ibérica, España y Portugal, y sus respectivas islas al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, a la que se tiene una devoción arraigada en tantas diócesis.


OREMOS JUNTO AL PAPA






25 de marzo: rezo del Padre Nuestro mundial




El papa Francisco ha invitado a todos los cristianos a rezar un Padre Nuestro mundial el próximo miércoles 25 de marzo. Se trata de un gesto con el que quiere universalizar la oración para luchar contra la pandemia del coronavirus.
“En estos días en los que la humanidad tiembla con la amenaza de la pandemia, me gustaría proponer a todos los cristianos que unan sus voces“, ha dicho el Papa momentos después del rezo del Ángelus.
Además, dos días después, el viernes 27, el Papa presidirá a las 18 (hora local) un momento de oración en la Plaza de San Pedro. “Escucharemos la Palabra de Dios, elevaremos nuestra súplica, adoraremos al Santísimo Sacramento, con el que al final daré la bendición Urbi Et Orbi, a la que se adjuntará la posibilidad de recibir indulgencia plenaria”, ha resaltado el Pontífice.
El objetivo del Papa con estas dos citas es que todos nos mantengamos unidos en estos momentos difíciles: “Queremos responder a la pandemia del virus con la pandemia de oración, compasión, ternura“, ha destacado.
Asimismo, este fin de semana Francisco ha rezado el Ángelus desde la Sala de la Biblioteca vaticana. Más tarde, se ha asomado por la ventana del palacio apostólico para saludar a una Plaza de San Pedro totalmente vacía, ya que, el Vaticano prohibió la entrada a los fieles hasta el 3 de abril como medida de prevención para evitar contagios.