La Madre Laura Montoya Upegui, estando aquí, en la Basílica de San Pedro en el mes de noviembre del año 1930, después de una viva oración eucarística escribe: «Tuve fuerte deseo de tener tres largas vidas: La una para dedicarla a la adoración, la otra para pasarla en las humillaciones y la tercera para las misiones; pero al ofrecerle al Señor estos imposibles deseos, me pareció demasiado poco una vida para las misiones y le ofrecí el deseo de tener un millón de vidas para sacrificarlas en las misiones entre infieles! Más, ¡he quedado muy triste! y le he repetido mucho al Señor de mi alma esta saetilla: ¡Ay! Que yo me muero al ver que nada soy y que te quiero!».
Famoso por sus terribles penitencias, nació en 1499 en la comunidad española de Alcántara. Su padre era gobernador de la región y su madre era de muy buena familia. Ambos se distinguían por su gran piedad y su excelente comportamiento. Estando estudiando en la universidad de Salamanca, el santo se entusiasmó por la vida de los franciscanos debido a que los consideraba personas muy desprendidas de lo material y muy dedicadas a la vida espiritual. Pidió ser admitido como franciscano y eligió para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad.
En el noviciado lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído. Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Pasaba noches enteras sin dormir ni un minuto, rezando y meditando. Por eso ha sido elegido protector de los celadores y guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud. Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad.
Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse. Pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de Lapa, en terrenos deshabitados, y allá compuso un hermoso libro acerca de la oración, que fue sumamente estimado por Santa Teresa y San Francisco de Sales, y ha sido traducido a muchos idiomas.
Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia". El Sumo Pontífice aprobó dicha congregación y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia.
Los últimos años de su vida los dedicó a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, logrando muchos éxitos en la extensión de la comunidad carmelita.
Etimología: Irene = Aquella que trae la paz. Viene de la
lengua griega.
La historia nos dice que esta joven era muy bella y
piadosa. Sin orgullo por los dones físicos que Dios le había concedido, ella se
dedicó a darle gracias por ellos y a vivir una intimidad muy estrecha con el
Señor.
No le apetecía presentarse a un concurso de “mises”. Su
mejor cualidad residía en su fuerza interior, sí esa que mueve el Espíritu
Santo en los corazones.
Nació en el lejano siglo VII en la región de Tancor que,
más tarde, se llamaría Portugal.
La época no le fue muy propicia para vivir en paz. Los
musulmanes dominaban ampliamente toda la zona. Ella, sin en embargo, hija de
padres cristianos, recibió una esmerada educación en el monasterio.
Una vez que hubo terminado sus estudios, volvió a casa
con la intención clara de dedicarse a la vida religiosa.
Dicen sus biografías que rezaba mucho en casa. Apenas
salía. Eso sí, la única salida que hacía era para ir a la Misa.
Un apuesto joven puso los ojos en ella y se enamoró
locamente de sus encantos.
Cuando ella le comunicó que había hecho voto de
virginidad, sintió el joven una gran pena en su corazón enamorado.
Al principio lo aceptó más o menos bien. Pero a medida
que pasaban los días, su mente y su vida entera maquinaban lo peor.
Y efectivamente, el chico le pagó a un criminal una
cantidad de dinero para que le diese muerte. Cuando su cuerpo joven cayó a
tierra sin vida, lo arrojó al río Tajo.
Un tío de Irene se enteró del vil asesinato. Fue
corriendo a las riberas del río para encontrar su cadáver y llevarlo en
procesión al monasterio.
Hoy se conoce esta ciudad con el nombre de Santarén (Santa Irene). Es un nombre muy popular en España y Portugal. Murió en el año
653.
(fuente: es.catholic.net)
¡ FELICIDADES PARA TODOS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA !
El domingo 19 de octubre la Iglesia celebra el DOMUND, la
Jornada Mundial de las Misiones, organizada por Obras Misionales Pontificias(OMP). Es el día en el que, de un modo especial, la Iglesia universal reza por
los misioneros y colabora con las misiones. Se celebra en todo el mundo el
penúltimo domingo de octubre, el “mes de las misiones”. Este año el lema
elegido para la celebración de esta Jornada es “Misioneros de esperanza entre
los pueblos».
«Misioneros de esperanza entre los pueblos», lema de este
año
El lema de este año para el Domund”, viene dado en el
mensaje del papa Francisco para este Día. En él, recordaba a cada cristiano, y
a la Iglesia como comunidad de bautizados, su vocación fundamental a ser
mensajeros y constructores de esperanza. Esta vocación necesita el apoyo del
resto de la Iglesia. ¿Cómo? Hay tres formas de cooperación misionera: personal,
espiritual y económica. No se trata sólo de colaborar con la misión, sino de
participar en ella.
España: segundo país que más colabora con el Domund
En la actualidad, España es el segundo país que más
colabora con el Domund, por detrás de Estados Unidos. Nuestro país envió a
misiones en 2024 10.351.613,49€ para la financiación de los proyectos de 2025.
Además, España es uno de los países que más misioneros
tiene repartidos por el mundo. Unas 377 instituciones envían misioneros a la
misión, cada una con un carisma diferente, pero todas en comunión con la
Iglesia.
En la base de datos de OMP, hay registrados 9.648
misioneros españoles. De ellos, 5.624 están en destino, y 4.024 en España,
colaborando con la animación misionera o a la espera de nuevos destinos.
Además, el 53% de los misioneros españoles son mujeres, y el 47% hombres y el
país con más misioneros españoles es Perú (524).
Cabe destacar en este día que en total existen 1.131
territorios de misión, que representan un tercio de las diócesis del mundo. En
ellos, se encuentran cerca de la mitad de las escuelas de la Iglesia Católica,
y el 30% de sus instituciones sociales (hospitales, orfanatos, residencias…).
JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
El Domund es el día en que, de un modo especial, la
Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones.
Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de
octubre, el “mes de las misiones”.
ESPERANZA
CON FUNDAMENTO
José María Calderón,
Director de OMP en España
En este mundo en el que vivimos, hay muchas promesas. Los
políticos, los economistas, los publicistas, los comerciales…, todos nos
prometen un mundo mejor, sin tanto sufrimiento, sin tanta guerra, y ¡nunca
termina de hacerse realidad!
Es una promesa ingenua y sin fundamento, porque se
olvidan de que el ser humano es pecador y, mientras estemos en esta tierra,
siempre habrá egoísmo, soberbia, deseos de venganza… Lo “divertido” es que ¡los
que lo prometen también son pecadores!; y muchas veces sus promesas se
convierten en trampolín para conseguir ellos lo que prometen, pero que a los
demás no dan. Además, se olvidan de que en este mundo siempre, siempre, habrá
enfermedades, catástrofes, accidentes… involuntarios, pero reales. Y, por mucho
que nos esforcemos, no conseguiremos evitarlos.
No es que no crea que el hombre puede hacer cosas bonitas
y grandes en este mundo. De hecho, es algo que no podemos dejar de desear, pero
con sentido de la realidad: la esperanza no la dan las cosas de esta tierra; la
esperanza de verdad la da exclusivamente Dios.
Por eso, me atrevo a decir que los hombres y mujeres que
han abandonado todo para dedicar su vida a llevar la verdad del Evangelio son
lo que pueden provocar la esperanza en las personas, en las culturas, en los
pueblos. Los misioneros que proponen el verdadero ideal del hombre, que no es
otro que Cristo, son, sin duda, sembradores de esperanza para aquellos cuyo
horizonte es pequeño y caduco.
No prometen falsas riquezas, no prometen un mundo sin
dolor. Al dolor lo llaman cruz, y en la Cruz encuentran al Redentor. No
prometen un mundo sin injusticias y sin abusos ni atropellos, porque no
promueven una ideología. Prometen un mundo en el que el hombre está llamado a
convertirse, a mirarse ante el Salvador y proponerse renovar su deseo de
eternidad.
El Domund de este año nos pone delante a esos sacerdotes,
religiosas, obispos, laicos y familias que no viven de utopías, de sueños
inalcanzables, sino que miran al mundo, a los pueblos, a las gentes con un
profundo amor y desean darles la seguridad de un Dios que les ama con locura y
que quiere para ellos lo mejor. Un Dios que ha regalado al hombre que se dirige
a Él el perdón y la misericordia. Un Dios que le ha prometido la felicidad para
toda la eternidad. Un Dios que no le engaña y no le dice que su vida, aquí en
la tierra, va a ser perfecta, pero sí le asegura su compañía, su consuelo y su
gracia en todo momento, y, de modo particular, en los tiempos de dolor, de
angustia, ¡de cruz!
Lo hemos comprobado todos. Cuando algún amigo, quizás
nuestra madre o nuestro padre, nos ha hablado al corazón de ese Dios que quiere
estar cerca de nosotros y que quiere compartir nuestro dolor, se nos han
esponjado las entrañas, nos hemos quedado con más paz, hemos descubierto que
¡el mal no tiene la última palabra!
Evidentemente, las palabras de ánimo y de fe que nuestros
misioneros transmiten ¡van acompañadas de obras de amor!; y esas obras ayudan a
crecer, también, humanamente. Son realidades tangibles, como escuelas,
dispensarios, orfanatos, casas de acogida…, que nos recuerdan que el hombre es
también de carne, y vive en un mundo del que se tiene que valer para vivir con
dignidad y con proyección a un futuro. ¡El mismo Dios se hizo hombre!, “trabajó
con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de
hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo
verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el
pecado”; por eso, el Concilio no duda en afirmar: “Cristo, el nuevo Adán…,
manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de
su vocación” (GS 22).
Para quienes tenemos fe, la Jornada del Domund es una
oportunidad que se nos da para que cada uno de nosotros nos alegremos cuando
nos enteramos de que, en África, en Asia, en América, los misioneros están
trabajando denodadamente por llevar la esperanza verdadera al corazón de
tantísimas personas que no conocen a Cristo. Esos “Misioneros de esperanza
entre los pueblos” están haciendo posible que muchos descubran la belleza y dignidad
de sus vidas. Están transformando este mundo en el Reino de Dios, el que
pedimos en el padrenuestro: “¡Venga a nosotros tu reino!”. Pero no apoyándose
en falsas promesas ni en ideologías destructivas, sino invitando a la
conversión del corazón a cada uno, para que Dios pueda hacer de ellos
constructores de paz y alegría.
Seamos misioneros de esperanza nosotros también, apoyando
con nuestra oración y nuestra colaboración económica a aquellos de quienes nos
sentimos tan orgullosos, y que son nuestros hermanos misioneros.
Dos misioneros españoles que compartieron la misión de
Robert Prevost en Perú, antes de ser elegido Papa, y el que fue su secretario
cuando era obispo de Chiclayo, destacan su espíritu misionero en este vídeo
para la Jornada Mundial de las Misiones 2025.
Del latín Lurus = Laurel. significando también
"triunfo"
En el latín imperial se encuentra como nombre masculino
"Lurus" siendo sus femeninos "Laurea" y
"Laurilla".
Pertenecía a una noble familia y además estaba casada con
un importante funcionario del emirato independiente cordobés.
Pero quedó viuda y entra al monasterio de Santa María de
Córdoba, llegando incluso a ser abadesa. Proclamó en público su fe cristiana y
el emir Muhammad I la mandó prender y azotar, ya que en esos tiempos España
estaba invadida por los musulmanes.
Al ver que no renegaba del cristianismo, fue llevada a
los más duros castigos de varas antes de ser sumergida en una caldera de plomo
hirviendo, y aun así en plena agonía seguía con sus cánticos y alabanzas día y
noche que habían hecho las delicias de sus compañeras de monasterio, su muerte
fue el 19 de octubre del año 864.
¡ FELICIDADES A TODAS LAS PERSONAS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA !
Lucas significa: "luminoso, iluminado" (viene del latín "luce" = luz).
San Lucas escribió dos libros muy famosos: el tercer Evangelio y Los Hechos de los apóstoles. Es un escritor muy agradable, y el que tiene el estilo más hermoso en el Nuevo Testamento. Sus dos pequeños libros se leen con verdadero agrado.
Era médico. San Pablo lo llama "Lucas, el médico muy amado", y probablemente cuidaba de la quebrantada salud del gran apóstol.
Era compañero de viajes de San Pablo. En los Hechos de los apóstoles, al narrar los grandes viajes del Apóstol, habla en plural diciendo "fuimos a... navegamos a..." Y va narrando con todo detalle los sucesos tan impresionantes que le sucedieron a San Pablo en sus 4 famosos viajes. Lucas acompañó a San Pablo cuando éste estuvo prisionero, primero dos años en Cesarea y después otros dos en Roma. Es el único escritor del Nuevo Testamento que no es israelita. Era griego.
El poeta Dante le dio a San Lucas este apelativo: "el que describe la amabilidad de Cristo". Y con razón el Cardenal Mercier cuando un alumno le dijo: "Por favor aconséjeme cuál es el mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo", le respondió: "El mejor libro que se ha escrito acerca de Jesucristo se llama: El Evangelio de San Lucas". Un autor llamó a este escrito: "El libro más encantador del mundo".
Como era médico era muy comprensivo. Dicen que un teórico de oficina, ve a las gentes mejor de lo que son. Un sociólogo las ve peor de lo que son en realidad. Pero el médico ve a cada uno tal cual es. San Lucas veía a las personas tal cual son (mitad debilidad y mitad buena voluntad) y las amaba y las comprendía.
En su evangelio demuestra una gran estimación por la mujer. Todas las mujeres que allí aparecen son amables y Jesús siempre les demuestra gran aprecio y verdadera comprensión.
Su evangelio es el más fácil de leer, de todos los cuatro. Son 1,200 renglones escritos en excelente estilo literario. Lo han llamado "el evangelio de los pobres", porque allí aparece Jesús prefiriendo siempre a los pequeños, a los enfermos, a los pobres y a los pecadores arrepentidos. Es un Jesús que corre al encuentro de aquellos para quienes la vida es más dura y angustiosa.
También se ha llamado: "el evangelio de la oración", porque presenta a Jesús orando en todos los grandes momentos de su vida e insistiendo continuamente en la necesidad de orar siempre y de no cansarse de orar.
Otro nombre que le han dado a su escrito es el "evangelio de los pecadores", porque presenta siempre a Jesús infinitamente comprensivo con los que han sido víctimas de las pasiones humanas. San Lucas quiere insistir en que el amor de Dios no tiene límites ni rechaza a quien desea arrepentirse y cambiar de vida. Por eso los pecadores leen con tanto agrado y consuelo el evangelio de San Lucas. Es que fue escrito pensando en ellos.
Su evangelio es el que narra los hechos de la infancia de Jesús, y en él se han inspirado los más famosos pintores para representar en imágenes tan amables escenas.
Dicen que murió soltero, a la edad de 84 años, después de haber gastado su vida en hacer conocer y amar a Nuestro Señor Jesucristo.
Nace entre años 30 al 35 AD, muere C 107AD. San Ignacio de Antioquía fue discípulo directo de San Pablo y San Juan. Segundo sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia de Antioquía; El primero en llamar a la Iglesia "Católica". Sus escritos demuestran que la doctrina de la Iglesia Católica viene de Jesucristo por medio de los Apóstoles. Esta doctrina incluye: La Eucaristía; La jerarquía y la obediencia a los obispos; La presidencia de la iglesia de Roma; La virginidad de María y el don de la virginidad; El privilegio que es morir mártir de Cristo.
Condenado a morir devorado por las fieras, fue trasladado a Roma y allí recibió la corona de su glorioso martirio el año 107, en tiempos del emperador Trajano. En su viaje a Roma, escribió siete cartas, dirigidas a varias Iglesias, en las que trata sabia y eruditamente de Cristo, de la constitución de la Iglesia y de la vida cristiana.
Santa Margarita María nació el 25 de julio de 1647, en Janots, Borgoña. Fue la quinta de 7 hijos de un notario acomodado. A los cuatro años Margarita hizo una promesa al Señor. Sintiéndose inspirada rezó: "Oh Dios Mío, os consagro mi pureza y hago voto de perpetua castidad." Aunque ella misma confesó más tarde que no entendía lo que significaba las palabras "voto" o "castidad." Cuando tenía 8 años, murió su padre. Ingresaron a la niña en la escuela de las Clarisas Pobres de Charolles. Desde el primer momento, se sintió atraída por la vida de las religiosas en quienes la piedad de Margarita produjo tan buena impresión, que le permitieron hacer la Primera Comunión a los 9 años, lo cual no se acostumbraba en aquella época. Dos años después, Margarita contrajo una dolorosa enfermedad reumática que la obligó a guardar cama hasta los 15 años. Por este motivo tuvo que regresar a su casa.