Blog Educativo: Religión Católica. CEIP Luis Palacios Valdepeñas (Cuidad Real)
16 de noviembre de 2014
Día de la Iglesia Diocesana 2014
Al celebrar hoy el Día de la Iglesia Diocesana, parece como si nos sintiéramos más Iglesia por estar unidos a todos los demás católicos de Ciudad Real por la misma fe y el mismo bautismo.
9 de noviembre de 2014
Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral del Papa
Hoy Domingo los católicos celebramos la Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, la Catedral del Papa, del Obispo de Roma, y que para nosotros significa la unidad y el amor para con la Iglesia.
Según una tradición que arranca del siglo XII, se celebra el día de hoy el aniversario de la dedicación de la basílica construida por el emperador Constantino en el Laterano. La Basílica de Letrán es la iglesia-madre de Roma, dedicada primero al Salvador y después también a San Juan Bautista.
Esta celebración fue primero una fiesta de la ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, «preside a todos los congregados en la caridad».
Dios está en todas partes y no solo en el templo que los hombres edifican. Sin embargo, ya desde el A.T. Dios enseña a su pueblo la importancia de los lugares santos consagrados a Él.
Jesús enseña con su ejemplo la importancia del Templo. Cuando estaba en Jerusalén solía ir al Templo a enseñar. El mismo había sido allí presentado a Su Padre. El Evangelio de hoy nos enseña que el celo por la casa de Dios, Su Padre, le consume.
El Templo es, en primer lugar, el corazón del hombre que ha acogido Su Palabra.
"vendremos a él, y haremos morada en él" (Juan 14, 23)
Pablo escribe: "¿No sabéis que sois santuario de Dios?" (1 Corintios 3, 16).
Esta verdad no contradice la importancia de honrar el templo hecho de piedra.
Aunque rezar en casa debe ser una práctica diaria, no es suficiente. Jesús quiso salvarnos del pecado, no por separado, sino unidos como un pueblo. Por eso instituyó la Iglesia. Esta se congrega en el templo.
El Templo es el lugar consagrado a Dios donde los fieles se reúne para darle culto. En cada iglesia católica Jesús está presente en el tabernáculo.
El Padre Cantalamessa escribe:
Cristo fundó una ekklesia, es decir, una asamblea de llamados, que instituyó los sacramentos, como signos y transmisores de su presencia y de su salvación. Ignorar todo esto para crear la propia imagen
de Dios expone al subjetivismo más radical. Uno deja de confrontarse con los demás, sólo lo hace consigo mismo. En este caso, se verifica lo que decía el filósofo Feuerbach: Dios queda reducido a la proyección de las propias necesidades y deseos. Ya no es Dios quien crea al hombre a su imagen, sino que el hombre crea un dios a su imagen.
¡Pero es un Dios que no salva!
Ciertamente una religiosidad conformada sólo por prácticas exteriores no sirve de nada; Jesús se opone a ella en todo el Evangelio. Pero no hay oposición entre la religión de los signos y de los sacramentos y la íntima, personas; entre el rito y el espíritu. Los grandes genios religiosos (pensemos en Agustín, Pascal, Kierkegaard, Manzoni) eran hombres de una interioridad profunda y sumamente personal y, al mismo tiempo, estaban integrados en una comunidad, iban a su iglesia, eran "practicantes".
En las Confesiones (VIII,2), san Agustín narra cómo tiene lugar al conversión al paganismo del gran orador y filósofo romano Victorino. Al convencerse de la verdad del cristianismo, decía al sacerdote Simpliciano: "Ahora soy cristiano". Simpliciano le respondía: "No te creo hasta que te vea en la iglesia de Cristo". El otro le preguntó: "Entonces, ¿son las paredes las que nos hacen cristianos?". Y el tema quedó en el aire. Pero un día Victorino leyó en el Evangelio la palabra de Cristo: "quien se avergüence de mí y de mis palabras, de ése se avergonzará el Hijo del hombre". Comprendió que el respeto humano, el miedo de lo que pudieran decir sus colegas, le impedía ir a la iglesia. Fue a ver a Simpliciano y le dijo:
"Vamos a la iglesia, quiero hacerme cristiano". Creo que esta historia tiene algo que decir hoy a más de una persona de cultura.
31 de octubre de 2014
CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS
CONMEMORACIÓN DE LOS FIELES DIFUNTOS
2 de noviembre
Esta fiesta responde a una larga tradición de fe en la Iglesia: orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.
El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que los que mueren en gracia y amistad de Dios pero no perfectamente purificados, pasan después de su muerte por un proceso de purificación, para obtener la completa hermosura de su alma.
La Iglesia llama "Purgatorio" a esa purificación; y para hablar de que será como un fuego purificador, se basa en aquella frase de San Pablo que dice: "La obra de cada uno quedará al descubierto, el día en que pasen por fuego. Las obras que cada cual ha hecho se probarán en el fuego". (1Cor. 3, 14).
La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2º de los Macabeos en el Antiguo Testamento dice: "Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46); y siguiendo esta tradición, la Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos.
Al respecto, San Gregorio Magno afirma: "Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso".
Estos actos de piedad son constantemente alentados por la Iglesia.
FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
1 de noviembre
Para los creyentes, la fiesta de Todos los Santos refleja la fe en el futuro para quienes esperan y viven según el Evangelio predicado por Jesús. El respeto a los restos mortales de quienes murieron en la fe y su recuerdo, se inscribe en la veneración de quienes han sido «templos del Espíritu Santo».
La fiesta de Todos los Fieles Difuntos fue instituida por San Odilón, monje benedictino y quinto Abad de Cluny en Francia el 31 de octubre del año 998. Al cumplirse el milenario de esta festividad, el papa Juan Pablo II recordó que «San Odilón deseó exhortar a sus monjes a rezar de modo especial por los difuntos. A partir del Abad de Cluny comenzó a extenderse la costumbre de interceder solemnemente por los difuntos, y llegó a convertirse en lo que San Odilón llamó la Fiesta de los Muertos, práctica todavía hoy en vigor en la Iglesia universal».
«Al rezar por los muertos —decía san Juan Pablo II—, la Iglesia contempla sobre todo el misterio de la Resurrección de Cristo que por su Cruz nos obtiene la salvación y la vida eterna. La Iglesia espera en la salvación eterna de todos sus hijos y de todos los hombres».Tras subrayar la importancia de las oraciones por los difuntos, el Pontífice afirma que las «oraciones de intercesión y de súplica que la Iglesia no cesa de dirigir a Dios tienen un gran valor. El Señor siempre se conmueve por las súplicas de sus hijos, porque es Dios de vivos. La Iglesia cree que las almas del purgatorio “son ayudadas por la intercesión de los fieles, y sobre todo, por el sacrificio propiciatorio del altar”, así como “por la caridad y otras obras de piedad”».
En razón a ello, el Papa anima a los católicos «a rezar con fervor por los difuntos, por sus familias y por todos nuestros hermanos y hermanas que han fallecido, para que reciban la remisión de las penas debidas a sus pecados y escuchen la llamada del Señor».
27 de octubre de 2014
TEMAS A DEBATE:
Qué celebramos a principio de Noviembre, Los Católicos.
La festividad de Todos los Santos y los Fieles Difuntos o
Halloween.
Origenes del Halloween
La festividad de Todos los Santos y los Fieles Difuntos o
Halloween.
Origenes del Halloween
Desde el año 840, se celbra el 1 de noviembre, en la iglesia Católica, el día de “Todos los Santos” y la vigilia vespertina para preparar esta celebración el 31 de octubre.
En la cultura inglesa se tradujo con el nombre de: “hall hallow´s even” que significa: vigilia de todos los santos.
Un grupo de antiguos sacerdotes del pueblo Celta llamados druidas, que habitaron las regiones de Inglaterra, Irlanda, Francia y parte de la península Ibérica, manipularon el nombre para transformarlo en: hall Halloween ev, que significa: la noche apartada (hall=vestíbulo, allow=poner aparte, eve=víspera, eve=nigth tarde, anochecer, velada).
Esta noche, 31 de octubre, en su calendario ellos celebran la fiesta de Samhain “dios de los muertos”, donde invocaban a los malos espíritus o demonios.
Ellos consideraban que era la época más propicia para la comunicación con los espíritus y para practicar la adivinación y la hechicería; ellos creían que las almas de los muertos visitaban sus casas ese día.
¿era este festival algo sano o inocente?
De ninguna manera, la razón y costumbre de este festival tenía los siguientes propósitos:
- Honrar al dios y señor de la muerte: Samhain.
- Liberar todo de espíritus malignos por el mundo.
- Recibir a los espíritus de los muertos y convivir con ellos en los hogares, por lo que había que ofrecerles un mesa llena de alimentos.
- Recorrían casa por casa pidiendo donativos como comida, dinero, animales y además, un niño pequeño o una virgen para quemarlos en una gran fogata y ofrecerlos a Samahin. Al pedir, lo hacían bajo la amenaza de dañar al que no lo hiciera, si la familia cumplía con la entrega, los sacerdotes dejaban una fruta con una vela en su interior, como las actuales calabazas de Halloween, para evitar que los demonios entran y matan a los que habitaban en la casa, a esto se le consideraba un trato (treat=trato). Si la familia se negaba a satisfacer sus demandas, lanzaban una maldición de muerte sobre ellos y marcaban la puerta de la casa, amenazándolos con que esa noche “Samhain” tenpia libre entrada para destrozarlos; esto se llamaba: “treta” (trick=truco o treta, estafa, engaño, maña, burla, travesura).
- Al finalizar esta fiesta, aparentemente los espíritus eran “sacados” del pueblo por gente disfrazada como los espíritus o demonios, con formas de horror, con las pieles y cabezas de los animales sacrificados para, según ellos, engañar a los espíritus y evitar que se quedaran en ese lugar y así poder regresar a la normalidad al día siguiente. Con las cenizas y los restos de los sacrificios, los druidas hacían un rito para conocer el futuro, la fortuna y la suerte de los siguientes doce meses.
- La fecha escogida desde aquel tiempo, que perdura hasta nuestros días es 31 de octubre y coincide con el año nuevo druida, que es la más importante de las 8 fiestas satánicas que llevan a cabo durante el año en el mundo, donde: satánicos, hechiceros, brujas, chamanes, etc. Quienes se reúnen para hacer misas negras y festivales satánicos en todo el mundo, ofreciendo en ellas sacrilegios y sacrificios humanos a satanás (especialmente niños después de violarlos)
¿Qué celebramos los católicos?
A primeros de noviembre celebramos dos fiestas hermosísimas de nuestra fe, en las que podemos acercarnos más a nuestro Dios en una celebración de hermanos:
El 1 de noviembre festejamos a todos los santos. Ellos son nuestros hermanos que vivieron el verdadero amor aquí en la tierra y ahora viven ese amor para siempre, junto a Dios; son sus amigos más cercanos, por lo cual, este día los festejamos y nos animamos a seguir sus pasos, confiando en su intercesión.
El 2 de noviembre oramos por todos los fieles difuntos. Le ofrecemos a Dios nuestras oraciones, sacrificios y buenas obras por su purificación total, toda la Iglesia peregrina pide por la Iglesia que se purifica. Los fieles difuntos son también nuestros fieles intercesores.
18 de octubre de 2014
SAN LUCAS EVANGELISTA
18 de octubre
Autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles, en el que se narran los orígenes de la vida de la Iglesia hasta la primera prisión de Pablo en Roma.
Posiblemente escribió entre 70AD y 80AD. Probablemente en los dos años que San Pablo estuvo preso Cesarea (Hechos 20, 21).
Se destaca como evangelista y como historiador.
Se destaca como evangelista y como historiador.
Lucas recibió la fe alrededor del año 40. Habrá conocido a Pablo en Antioquía. Ninguno de los dos conocieron a Jesús durante su vida en la tierra. Sin embargo Lucas supo escribir cuidadosamente guiado por el Espíritu Santo, lo que escuchó de los testigos oculares. Es el único que narra la infancia de Jesús y el que trata mas sobre La Virgen María. Quizás porque ella misma le instruyó en Efeso.
Lucas escribe para el mundo gentil. Resalta el aspecto universal de la redención. La predicación a todas las naciones, comenzando por Jerusalén (Cf Lc. 24, 46-47). El está consciente de los peligros de la legalidad judía, las herejías y la frivolidad pagana. Su Evangelio muestra una atención especial hacia los pobres, los pecadores arrepentidos y hacia la oración.
Lucas nace de padres paganos en Antioquia y es el único escritor del Nuevo Testamento que no es israelita. Es de cultura griega y dirigió su mensaje a gentiles cristianos. Estaba muy bien educado en la literatura y era médico.
San Lucas fue discípulo fiel de San Pablo quién lo describe como "Lucas, el médico querido" (Col 4,14). Desde su prisión de Roma Pablo dice a su discípulo Timoteo: «Lucas sólo queda conmigo». San Juan Crisóstomo le llamó: «Incansable en el trabajo, ansioso de saber y sufrir, Lucas no acertaba a separarse de Pablo».
En los Hechos de los apóstoles, Lucas se incluye en los viajes de San Pablo: "fuimos a... navegamos a..." En uno de esos viajes se embarcaron desde Troas a Fenicia. Otro viaje los llevó desde Fenicia a Jerusalén. Mas tarde fueron juntos a Roma, en cuyo viaje sufrieron naufragio y otros peligros.
Según la tradición murió mártir en Acaya, colgado de un árbol. Sus reliquias se encuentran en la Basílica de Santa Justina, Padua, Italia. Estudios conducidos allí en 1998 concuerdan con los datos sobre San Lucas conocidos por la tradición.
Patrón de: artistas, doctores, cirujanos, solteros, carniceros, encuadernadores, cerveceros, escultores, notarios...
Representado con: libro, novillo alado, médico, pintando icono de Nuestra Señora.
Según la tradición fue también pintor de la virgen.
FELICIDADES A TODOS LOS QUE HOY CELEBRAN SU ONOMÁSTICA.
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15 de octubre de 2014
V CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS
QUE CELEBRAMOS
Existió una vez una mujer que vivía en un tiempo en el que, aún más que ahora, los varones controlaban la historia, empujados por una insaciable sed de poder que les llevaba a enfrentarse en innumerables guerras, a explotar pueblos inocentes. Vivió tras los muros de un convento de clausura, y, allí, le llegaron tristes noticias que hablaban de enfrentamientos incluso entre los que profesaban su misma religión, de personas que morían sin conocer al Dios que ella amaba.
Tocó, así, todo el dolor del mundo, todo el dolor de un tiempo, lo contempló mientras le parecía que no podía hacer nada, porque era mujer y sólo por serlo ya era sospechosa, porque apenas le dejaban pronunciar una palabra, porque quienes habrían de escucharla no la tenían en consideración, pensándola incapaz.
Esa mujer se llamó Teresa de Jesús y el 28 de marzo de 2015 se cumplirán 500 años de su nacimiento. Como nosotros ahora, también ella supo que la historia la manejaban unos pocos, pero nunca creyó que no podría cambiar nada. Esa es, quizás, la principal diferencia entre nosotros y ella.
Puesta frente a Dios, le conoció como Amigo y Maestro, como Libro Vivo en el que comprender su propia verdad y la verdad del mundo. En Cristo, su Amado, Dios se le revelaba preocupado por la historia, preocupado por los hombres y mujeres de todos los tiempos, preocupado por ella.
Teresa supo que, dando su vida por todos, Jesús le había marcado un rumbo y le pedía que siguiera sus huellas y que, andando junto a Él, también ella podría contribuir a cambiar la historia, a transformar la ciudad terrena en ciudad de Dios, a dibujar sobre este mundo el Reino. Y se puso en camino.
Fundó pequeñas comunidades de mujeres empeñadas en demostrar al mundo que el amor puede cambiar el rumbo de la historia. En ellas, sus hijas vivían (y viven aún ahora) amándose unas a las otras, capaces de renunciar a todo en favor de los otros, sin imponerse, sin vencer la tentación de la avaricia y la preocupación exagerada por nosotros mismos que acaba por hacernos desentendernos de los otros, sabiendo que cada hombre y cada mujer son un compañero de camino cuya vida es una palabra que he de respetar y escuchar.
Celebrar el Vº Centenario de Santa Teresa es, sobre todo, lanzarnos a descubrir que entre las cenizas de este mundo aún caldean las brasas de otro mundo posible, mucho más justo y mucho más humano. Recordarla tiene el poder de hacerte consciente de cuánto puedes hacer para que cambien las cosas, si te decides a cambiar tú mismo, a optar por una vida más simple y más comprometida, más de acuerdo con el Evangelio de Jesús, el Evangelio del amor.
De esa manera, conseguiremos que el Centenario no sea una simple “celebración arqueológica”, ni una huida romántica a un pasado glorioso que se añora con nostalgia, y conseguiremos convertirlo en un tiempo de renovación y reactivación espiritual, de rejuvenecimiento.
Celebrar así esta efeméride nos ayudará, de la mano de Santa Teresa a afrontar el presente y el futuro con coraje, con creatividad y con decisión, apostando por un mundo más justo, más solidario, en el que cada persona pueda descubrir que es única e irrepetible, que es amada y que está llamada a ser feliz, pero que no lo será si se cierra en sí misma y no es capaz de abrirse a Dios y a los otros.
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