3 de marzo de 2021

SANTA CATALINA DEXEL



Nació el 26 de Noviembre del 1858 en Filadelfia, Pennsylvania, USA. Sus padres, Francis A. y Enma Drexel, eran una familia muy rica. Desde pequeña le enseñaron a utilizar su riqueza generosamente. Su hermana mayor, Isabel, abrió en Pennsylvania, USA, una escuela para huérfanos; su hermana más joven fundó una escuela para personas pobres de raza negra en Virginia.

Catalina cuidó de su madre por tres años hasta que esta murió en 1883. Preocupada por la gran necesidad en que se encontraban los indios americanos, Catalina le pidió al Papa León XIII, durante una audiencia en 1887, que enviara más misioneros al estado de Wyoming, para su amigo el Obispo James O'Connor. El Papa le respondió, "¿Por qué tú no te haces misionera?”.

Catalina visitó los estados de Norte y Sur Dakota, conoció al jefe indio de la tribu Sioux y comenzó su ayuda sistemática a las misiones con los indios americanos. Con el tiempo gastó millones de la fortuna de la familia en esta ayuda.

Entró el noviciado de las Hermanas de la Misericordia (Sisters of Mercy). Fundó las Hermanas del Santísimo Sacramento para los indios y negros, en Santa Fe, New Mexico, USA en 1891.

La Madre Francisca Cabrini, quien también es santa canonizada, le aconsejó que recibiera la aprobación de Roma para la orden. Recibió dicha aprobación en el año 1913.

En el año 1942 tenía un sistema de escuelas católicas para indios americanos y personas de raza negra en 13 estados. Este sistema incluía 40 misiones, 23 escuelas rurales, 50 misiones para los indios y la Universidad Xavier en New Orleans, Louisiana, USA, la primera universidad en Estados Unidos para los personas de raza negra. Por todo esto Catalina sufrió persecución.

Después de un ataque al corazón, pasó los últimos 20 años de su vida concentrada en la oración y meditación. Murió el 3 de marzo, 1955, en la casa madre de su comunidad, Bensalem, Pennsylvania.

Fue beatificada el 20 de Noviembre de 1988 por San Juan Pablo II y canonizada por él mismo el 1 de octubre de 2000. Es considerada apóstol de los indios americanos y personas de raza negra. Se le recuerda cada 3 de enero.









 



2 de marzo de 2021

SAN SIMPLICIO



Reinó entre 468-483; se desconoce su fecha de nacimiento; murió el 10 de marzo de 483. Según el “Liber Pontificalis” (ed. Duchesne, I, 249) Simplicio era hijo de un ciudadano de Tívoli llamado Castino; y después de la muerte del Papa Hilario en 468 fue elegido para sucederle. La elevación del nuevo Papa no se alcanzó sin dificultades. Durante su pontificado el Imperio de Occidente llegó a su fin. Desde el asesinato de Valentiniano III (455) había habido una rápida sucesión de emperadores insignificantes en el Imperio Romano de Occidente, que se vieron amenazados constantemente por la guerra y la revolución. Siguiendo a otras tribus germánicas, los hérulos entraron en Italia, y su gobernante Odoacro puso fin al Imperio de Occidente deponiendo al último emperador, Rómulo Augústulo, y asumiendo él mismo el título de rey de Italia. Aunque arriano, Odoacro trató a la Iglesia Católica con mucho respeto; también conservó la mayor parte de la antigua organización administrativa, de forma que el cambio no produjo grandes diferencias en Roma.









1 de marzo de 2021

SAN ALBINO



Etimológicamente significa "blanco". Viene de la lengua latina.

La gran popularidad de San Albino se debe menos a su vida, sin ningún hecho notable, que a los múltiples milagros que se le atribuyeron, sobre todo después de su muerte. Su culto se propagó por Francia, Italia, España y Alemania y llegó hasta Polonia. El santo es titular de numerosas parroquias en Francia.

Nació en la diócesis de Vannes en Bretaña, de una familia originaria de Inglaterra o de Irlanda, según se dice. Muy joven, entró en el monasterio de Tincillac, del que sabemos muy poco, y llevó ahí una vida de gran santidad. Hacia los treinta y cinco años de edad, fue elegido abad; bajo su gobierno floreció extraordinariamente el monasterio y se convirtió en un verdadero jardín de virtudes. Nada tiene, pues, de extraño que las miradas del clero y el pueblo de Angers se hayan vuelto hacia san Albino cuando la sede quedó vacante, el año 529. Para gran pena suya y contento de san Melanio, obispo de Rennes, san Albino fue elegido obispo de Angers y demostró ser un hábil e inteligente pastor.

El santo predicaba todos los días, era muy generoso con los pobres y menesterosos, pero especialmente con las viudas que tenían muchos hijos. Otra de sus obras predilectas era el rescate de esclavos y gastó enormes sumas de dinero en rescatar a los prisioneros que los bárbaros habían hecho en sus numerosas invasiones. Según la tradición, san Albino rescató a un cautivo, no de los bárbaros, sino del propio rey Childeberto. Se trataba de una hermosa muchacha en quien Childeberto había puesto los ojos y a la que había mandado raptar y encerrar en una fortaleza. Tan pronto como la noticia llegó a oídos de san Albino, fue éste personalmente al castillo a exigir la libertad de la joven. La figura del obispo inspiró tal respeto a los guardias, que pusieron inmediatamente en libertad a la muchacha. La leyenda añade que uno de los soldados intentó detener a la joven, usando de amenazas y violencia; pero el obispo sopló sobre él y el soldado cayó muerto. El rey no trató de apoderarse de nuevo de la joven, llamada Eteria; pero cometió la villanía de exigir que el obispo pagase el rescate. Prescindiendo de la verdad dudosa de esta leyenda, lo cierto es que el rey Childeberto profesaba gran veneración a san Albino; en cambio la popularidad del obispo era menor entre algunos de sus súbditos, porque había puesto en ejecución los decretos de los dos Concilios de Orléans (538 y 541) contra los matrimonios incestuosos.

Se atribuyeron a san Albino muchos milagros. Además de varias curaciones de enfermos y de ciegos, se cuenta que resucitó a un joven llamado Albaldo. En otra ocasión, después de haber intercedido sin éxito por unos prisioneros, se derrumbó durante la noche una parte del muro de la prisión y éstos pudieron escapar; inmediatamente fueron a ver al santo y le prometieron cambiar de vida.






  



28 de febrero de 2021

II DOMINGO DE CUARESMA - CICLO B

 “Este es mi Hijo amado; ESCUCHADLO“


NUEVA IDENTIDAD CRISTIANA

Para ser cristiano, lo más decisivo no es qué cosas cree una persona, sino qué relación vive con Jesús. Las creencias, por lo general, no cambian nuestra vida. Uno puede creer que existe Dios, que Jesús ha resucitado y muchas cosas más, pero no ser un buen cristiano. Es la adhesión a Jesús y el contacto con él lo que nos puede transformar.

En los evangelios se puede leer una escena que, tradicionalmente, se ha venido en llamar la «transfiguración» de Jesús. Ya no es posible reconstruir la experiencia histórica que dio origen al relato. Solo sabemos que era un texto muy querido entre los primeros cristianos, pues, entre otras cosas, los animaba a creer solo en Jesús.

La escena se sitúa en una «montaña alta». Jesús está acompañado de dos personajes legendarios en la historia judía: Moisés, representante de la Ley, y Elías, el profeta más querido en Galilea. Solo Jesús aparece con el rostro transfigurado. Desde el interior de una nube se escucha una voz: «Este es mi hijo querido. Escuchadlo a él».

Lo importante no es creer en Moisés ni en Elías, sino escuchar a Jesús y oír su voz, la del Hijo amado. Lo más decisivo no es creer en la tradición ni en las instituciones, sino centrar nuestra vida en Jesús. Vivir una relación consciente y cada vez más comprometida con Jesucristo. Solo entonces se puede escuchar su voz en medio de la vida, en la tradición cristiana y en la Iglesia.

Solo esta comunión creciente con Jesús va transformando nuestra identidad y nuestros criterios, va curando nuestra manera de ver la vida, nos va liberando de esclavitudes, va haciendo crecer nuestra responsabilidad evangélica.

Desde Jesús podemos vivir de manera diferente. Ya las personas no son simplemente atractivas o desagradables, interesantes o sin interés. Los problemas no son asunto de cada cual. El mundo no es un campo de batalla donde cada uno se defiende como puede. Nos empieza a doler el sufrimiento de los más indefensos. Nos atrevemos a trabajar por un mundo un poco más humano. Nos podemos parecer más a Jesús.

Evangelio Comentado por:
José Antonio Pagola
Mc (9,2-10
)







BEATA ANTONIA DE FLORENCIA



La beata se casó muy joven y perdió a su esposo a los pocos años. Deseando consagrarse enteramente a Dios, opuso resistencia decidida a los intentos de sus parientes de casarla de nuevo. En 1429, la Beata Angelina de Marsciano envió a dos de sus religiosas a fundar en Florencia el quinto convento de Terciarias Regulares de San Francisco y la beata fue una de las primeras en entrar en él. Un año más tarde, su superiora la nombró superiora del convento de Santa Ana de Foligno, y tras tres años, fue enviada a gobernar la nueva comunidad de Aquila.

Cuando San Juan Capistrano pasó por la ciudad, la beata Antonia le manifestó que deseaba una regla más estricta. El santo comprendió su anhelo y consiguió que se le cediese el monasterio de Corpus Christi, que otra orden acababa de construir. Ahí se retiró Antonia con once de sus religiosas, en 1447, para practicar la regla original de Santa Clara en todo su rigor.

La humildad y la paciencia eran la virtudes características de la Beata Antonia, quien durante 15 años tuvo que soportar una dolorosa enfermedad, además de una multitud de severas pruebas espirituales. Antonia era digna hija de San Francisco por su amor a la pobreza. Algunos testigos narraron que habían visto varias veces a la beata arrebatada en éxtasis a cierta altura del suelo, y que una vez un globo de fuego apareció sobre su cabeza e iluminó el sitio en que se hallaba orando.

La beata falleció en 1472. Su culto fue confirmado en 1847. La ciudad de Aquila la veneró como santa desde su muerte.







 


SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA


El bailarín que llegó a la santidad.

Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad.

 


SAN NÉSTOR DE MAGIDO



Polio, gobernador de Panfilia y Frigia durante el reinado de Decio, trató de ganarse el favor del emperador, aplicando cruelmente su edito de persecución contra los cristianos. Néstor, obispo de Magido, gozaba de gran estima entre los cristianos y los paganos, y comprendió que era necesario buscar sitios de refugio para sus fieles. Rehusando a ser oculto, el Obispo esperó tranquilamente su hora de martirio, y cuando se encontraba en oración, oficiales de la justicia fueron en su búsqueda.

Luego de un extenso interrogatorio y amenazas de tortura, el Obispo fue enviado ante el gobernador, en Perga. El gobernador trató de convencer al santo –primero con halagos y luego con amenazas- de que renegara de la religión cristiana, pero Néstor se mantuvo firme en el Señor, siendo enviado al potro, donde el verdugo le desgarraba la piel de los costados con el garfio. Ante la firme negativa del santo de adorar a los paganos, el gobernador lo condenó a morir en la cruz, donde el santo todavía tuvo fuerzas para alentar y exhortar a los cristianos que le rodeaban. Su muerte fue un verdadero triunfo porque cuando el Obispo expiró sus últimas palabras, tanto cristianos como paganos se arrodillaron a orar y alabar a Jesús.