15 de enero de 2022

SAN PABLO EL ERMITAÑO



La vida de este santo fue escrita por el gran sabio San Jerónimo, en el año 400.

Nació hacia el año 228, en Tebaida, una región que queda junto al río Nilo en Egipto y que tenía por capital a la ciudad de Tebas.

Fue bien educado por sus padres, aprendió griego y bastante cultura egipcia. Pero a los 14 años quedó huérfano. Era bondadoso y muy piadoso. Y amaba enormemente a su religión.

En el año 250 estalló la persecución de Decio, que trataba no tanto de que los cristianos llegaran a ser mártires, sino de hacerlos renegar de su religión. Pablo se vio ante estos dos peligros: o renegar de su fe y conservar sus fincas y casas, o ser atormentado con tan diabólica astucia que lo lograran acobardar y lo hicieran pasarse al paganismo con tal de no perder sus bienes y no tener que sufrir más torturas. Como veía que muchos cristianos renegaban por miedo, y él no se sentía con la suficiente fuerza de voluntad para ser capaz de sufrir toda clase de tormentos sin renunciar a sus creencias, dispuso más bien esconderse. Era prudente.

Pero un cuñado suyo que deseaba quedarse con sus bienes, fue y lo denunció ante las autoridades. Entonces Pablo huyó al desierto. Allá encontró unas cavernas donde varios siglos atrás los esclavos de la reina Cleopatra fabricaban monedas. Escogió por vivienda una de esas cuevas, cerca de la cual había una fuente de agua y una palmera. Las hojas de la palmera le proporcionaban vestido. Sus dátiles le servían de alimento. Y la fuente de agua le calmaba la sed.

Al principio el pensamiento de Pablo era quedarse por allí únicamente el tiempo que durará la persecución, pero luego se dio cuenta de que en la soledad del desierto podía hablar tranquilamente a Dios y escucharle tan claramente los mensajes que Él le enviaba desde el cielo, que decidió quedarse allí para siempre y no volver jamás a la ciudad donde tantos peligros había de ofender a Nuestro Señor. Se propuso ayudar al mundo no con negocios y palabras, sino con penitencias y oración por la conversión de los pecadores.

Dice San Jerónimo que cuando la palmera no tenía dátiles, cada día venía un cuervo y le traía medio pan, y con eso vivía nuestro santo ermitaño. (La Iglesia llama ermitaño al que para su vida en una "ermita", o sea en una habitación solitaria y retirada del mundo y de otras habitaciones).

Después de pasar allí en el desierto orando, ayunando, meditando, por más de setenta años seguidos, ya creía que moriría sin volver a ver rostro humano alguno, y sin ser conocido por nadie, cuando Dios dispuso cumplir aquella palabra que dijo Cristo: "Todo el que se humilla será engrandecido" y sucedió que en aquel desierto había otro ermitaño haciendo penitencia. Era San Antonio Abad. Y una vez a este santo le vino la tentación de creer que él era el ermitaño más antiguo que había en el mundo, y una noche oyó en sueños que le decían: "Hay otro penitente más antiguo que tú. Emprende el viaje y lo lograrás encontrar". Antonio madrugó a partir de viaje y después de caminar horas y horas llegó a la puerta de la cueva donde vivía Pablo. Este al oír ruido afuera creyó que era una fiera que se acercaba, y tapó la entrada con una piedra. Antonio llamó por muy largo rato suplicándole que moviera la piedra para poder saludarlo.

Al fin Pablo salió y los dos santos, sin haberse visto antes nunca, se saludaron cada uno por su respectivo nombre. Luego se arrodillaron y dieron gracias a Dios. Y en ese momento llegó el cuervo trayendo un pan entero. Entonces Pablo exclamó: "Mira cómo es Dios de bueno. Cada día me manda medio pan, pero como hoy has venido tú, el Señor me envía un pan entero."

Se pusieron a discutir quién debía partir el pan, porque este honor le correspondía al más digno. Y cada uno se creía más indigno que el otro. Al fin decidieron que lo partirían tirando cada uno de un extremo del pan. Después bajaron a la fuente y bebieron agua cristalina. Era todo el alimento que tomaban en 24 horas. Medio pan y un poco de agua. Y después de charlar de cosas espirituales, pasaron toda la noche en oración.

A la mañana siguiente Pablo anunció a Antonio que sentía que se iba a morir y le dijo: "Vete a tu monasterio y me traes el manto que San Atanasio, el gran obispo, te regaló. Quiero que me amortajen con ese manto". San Antonio se admiró de que Pablo supiera que San Atanasio le había regalado ese manto, y se fue a traerlo. Pero temía que al volver lo pudiera encontrar ya muerto.

Cuando ya venía de vuelta, contempló en una visión que el alma de Pablo subía al cielo rodeado de apóstoles y de ángeles. Y exclamó: "Pablo, Pablo, ¿por qué te fuiste sin decirme adiós?". (Después Antonio dirá a sus monjes: "Yo soy un pobre pecador, pero en el desierto conocí a uno que era tan santo como un Juan Bautista: era Pablo el ermitaño").

Cuando llegó a la cueva encontró el cadáver del santo, arrodillado, con los ojos mirando al cielo y los brazos en cruz. Parecía que estuviera rezando, pero al no oírle ni siquiera respirar, se acercó y vio que estaba muerto. Murió en la ocupación a la cual había dedicado la mayor parte de las horas de su vida: orar al Señor.

Antonio se preguntaba cómo haría para cavar una sepultura allí, si no tenía herramientas. Pero de pronto oyó que se acercaban dos leones, como con muestras de tristeza y respeto, y ellos, con sus garras cavaron una tumba entre la arena y se fueron. Y allí depositó San Antonio el cadáver de su amigo Pablo.

San Pablo murió el año 342 cuando tenía 113 años de edad y cuando llevaba 90 años orando y haciendo penitencia en el desierto por la salvación del mundo. Se le llama el primer ermitaño, por haber sido el primero que se fue a un desierto a vivir totalmente retirado del mundo, dedicado a la oración y a la meditación.

San Antonio conservó siempre con enorme respeto la vestidura de San Pablo hecha de hojas de palmera, y él mismo se revestía con ella en las grandes festividades.

San Jerónimo decía: "Si el Señor me pusiera a escoger, yo preferiría la pobre túnica de hojas de palmera con la cual se cubría Pablo el ermitaño, porque él era un santo, y no el lujoso manto con el cual se visten los reyes tan llenos de orgullo".

San Pablo el ermitaño con su vida de silencio, oración y meditación en medio del desierto, ha movido a muchos a apartarse del mundo y dedicarse con más seriedad en la soledad a buscar la satisfacción y la eterna salvación.






 


14 de enero de 2022

SAN FELIX DE NOLA



Natural de Nola, abrazó el servicio apostólico desde muy joven. Al morir su padre, Felix distribuyó su herencia entre los pobres y fue ordenado sacerdote por San Máximo, Obispo de Nola. Al iniciarse una cruel persecución contra la Iglesia, Máximo huyó al desierto para continuar al servicio de su rebaño. Al no ser encontrado por los soldados romanos, Felix, quien lo sustituía en sus deberes pastorales, fue tomado preso, azotado, cargado de cadenas y encerrado en el calabozo cuyo piso estaba lleno de vidrios.

Sin embargo, el Ángel del Señor se le apareció y le ordenó ir en ayuda de su Obispo, quien yacía medio muerto de hambre y de frío. Ante su capacidad de hacerlo volverlo en sí, el Santo acudió a la oración y al punto apareció un racimo de uvas, cuyas gotas derramó sobre los labios del maestro, el cual recuperó el conocimiento siendo conducido luego a su Iglesia. Felix permaneció escondido orando permanente por la Iglesia hasta la muerte de Decio; sin embargo, continuó siendo perseguido hasta que se estableció la paz de la Iglesia. Murió en medio de la pobreza y el servicio de los más necesitados, a pesar de que fue elegido como Obispo de Nola.






  




13 de enero de 2022

SAN HILARIO DE POITIERS



Nació en Poitiers, en el seno de una ilustre familia. El mismo nos dice que fue educado en la idolatría y hace una narración detallada de como Dios lo llevó al conocimiento de la fe, recibiendo el bautismo a una edad un tanto avanzada.

Hacia el año 350, fue elegido Obispo de Poitiers. Después de su elevación al episcopado compuso antes de partir al destierro en Frigia, un comentario sobre el Evangelio de San Mateo, que ha llegado hasta nosotros. Sin embargo, sus principales escritos son sobre el arrianismo. San Hilario amaba la verdad sobre todas las cosas y no escatimaba ningún esfuerzo, ni rehuía alguno por defenderla. Así, San Hilario defendió ardientemente los decretos del Concilio de Nicea, cuando éste se vio amenazado por las intenciones del emperador Constancio quien reunió un concilio de arrianos de Selucia de Isauria, a fin de neutralizarlo. Hilario murió en Poitiers, probablemente en 368.






 


12 de enero de 2022

SAN ARCADIO


Se desconoce la fecha exacta de su martirio, pero parece que tuvo lugar en alguna ciudad de Mauritania, probablemente en Cesárea, la capital. Las persecuciones estaban en todo su furor y miles de cristianos eran torturados por los soldados romanos sin esperar la sentencia del juez.

En tan terribles circunstancias, San Arcadio se retiró a la soledad. Sin embargo, el gobernador de la ciudad al saber que no se había presentado a los sacrificios públicos, capturó a un pariente y lo mantuvo como rehén hasta que el prófugo se presentara. Al saberlo, el mártir volvió a la ciudad y se entregó al juez quien lo obligó a que se sacrificase a los dioses. Ante su negativa, el juez lo condenó a muerte, cortando cada uno de sus miembros de manera lenta. Al encontrarse totalmente mutilado, el mártir se dirigió a la comunidad pagana, exhortándolos a abandonar a sus dioses falsos y a adorar al único Dios verdadero, el Señor Jesús.

Los paganos se quedaron maravillados de tanto valor y los cristianos recogieron su cadáver y empezaron a honrarlo como a un gran santo. 




 




11 de enero de 2022

SAN TEODOSIO


Nació en Turquia en el año 423, y desde pequeño, por inculcasión paterna, leía con mucho fervor las Sagradas Escrituras. Siguiendo el ejemplo de Abraham, el santo decidió dejar sus riquezas y su familia, para peregrinar a Jerusalén, Belén y Nazaret, y luego convertirse en religioso. San Teodosio se fue a vivir no muy lejos de Belén, y tuvo como guía espiritual al abad Longinos. Tras ser ordenado como sacerdote, recibió la orden de encargarse del culto de un templo ubicado entre Jerusalén y Belén. El santo desplegó su labor con mucha sabiduría y humildad, y fue testimonio de una vida santa y llena de oración, lo cual motivó que otros jóvenes también desearan convertirse en religiosos, y más adelante, la fundación de tres conventos en las cercanías de Belén.

El santo también construyó, cerca de Belén, tres hospitales para la atención de ancianos, enfermos necesitados y discapacitados. Los monasterios dirigidos por San Teodosio eran como una ciudad de santos en el desierto, pues todo se hacía a su tiempo, con exactitud, oración, trabajo y descanso.

San Teodosio enfermó penosamente, y falleció a los 105 años en el año 529. El Arzobispo de Jerusalén y muchos ciudadanos de Tierra Santa asistieron a su entierro y durante sus funerales se obraron varios milagros.






 



10 de enero de 2022

¡ ESTAMOS DE VUELTA !






 

TIEMPO ORDINARIO



Este lunes 10 de enero empezamos el «tiempo ordinario», una larga temporada litúrgica que nos acompañará durante unas 34 semanas. Es un tiempo normal, común, ordenado (eso significa etimológicamente «ordinario»), con alguna fiesta, sí, pero sin sobresaltos litúrgicos. Hay algún santo o fiesta puntual, pero nada más. Tener estos «días tranquilos» nos ayuda sentirnos acompañados por el Señor en la normalidad del día a día, y a destacar la importancia del Domingo, que es la gran fiesta de cada semana.

A lo largo del año litúrgico, la Iglesia celebra aspectos particulares del misterio de Cristo y, en torno a ellos, va distribuyendo el calendario. Esta manera peculiar de ordenar el tiempo (que no coincide mucho con el «calendario civil») tiene una intencionalidad pedagógica. La Iglesia, Madre y Maestra, propone a sus hijos recorrer los misterios principales de la Salvación obrada en Cristo, en el tiempo, para profundizar en ellos, descubrirlos, celebrarlos y que nos vayamos contagiando, empapando de Él, creciendo en su imitación. Año tras año se repite el ciclo litúrgico, pero cada año somos distintos, nunca los celebramos igual, por eso el círculo con el que solemos representar el Año Litúrgico, debería ser, más bien, una espiral ascendente: vamos girando, pero creciendo «en sabiduría, estatura y gracia, ante Dios y ante los hombres» (cf. Lc 2, 52).

¿Cómo se organiza el Calendario Litúrgico?



El Tiempo Ordinario no tiene fechas fijas, cada año es diferente (aunque la duración es más o menos igual). Para fijarlo, decimos que «empieza el lunes siguiente al 6 de enero» y termina «el sábado anterior al cuarto domingo de antes del 25 de diciembre». Un trabalenguas. Y si añado, encima, que no es un tiempo continuo, sino que se interrumpe con la Cuaresma y la Pascua (que tampoco tienen fechas fijas), ya entonces acabo de liarlo del todo.

¿Y por qué tanto lío? ¿No sería más fácil poner fechas fijas y ya está? Ya, bueno, si fuera tan sencillo se habría hecho hace mucho tiempo, y se habrían evitado incluso cismas en la Iglesia. Ni siquiera nuestro calendario es fijo aunque lo parezca (un ejemplo: cada año el 25 de diciembre cae en un día distinto de la semana) y tenemos fiestas que tienen su origen en el calendario lunar judío y que nos gusta conservar así porque son muy importantes (la Pascua, sin ir más lejos). Sí. A cualquiera le puede parecer un lío. Nuestro «calendario civil» se rige por el calendario solar (1 año = 1 rotación de la tierra al sol, 365 días) y el «calendario litúrgico» sigue un calendario lunisolar (1 año = 12 rotaciones de la luna a la tierra + 1 mes añadido de vez en cuando para que cuadre con el calendario solar, las estaciones y demás; por eso se llama «lunisolar»: un «año lunar» puro no añade ese mes y dura 354 días, 11 menos que el solar, lo cual hace que vaya descuadrándose cada vez más respecto al solar; es lo que sucede más o menos, por ejemplo, en el calendario musulmán). Total, que un mes solar nos sale a 30/31 días y un mes lunar es de 28/29 días, y si tengo una fiesta como la Pascua que se fija en «la primera luna llena del equinoccio de la primavera del hemisferio norte», el resultado es que la Pascua cae cada vez en una semana diferente del calendario solar.

Fechas móviles del Año Litúrgico 2021-2022

Cada 6 de enero, después de la proclamación del Evangelio en el día de la Epifanía, se anuncian solemnemente las fiestas movibles del año. Esta costumbre se originó en los primeros siglos de la Iglesia, cuando, desde Alejandría (donde tenían predilección por los estudios astronómicos), se mandaba a todas las iglesias de la cristiandad la fecha precisa de la Pascua de ese año; esto va evolucionando hasta llegar a la costumbre de proclamar no solo la fecha de la Pascua, sino también la de las fiestas cuya fecha dependen de ella.

Se hace en el día de la Epifanía porque es el día que celebramos que Dios se ha manifestado en Cristo y durante el año celebramos cómo lo hizo: nacimiento, resurrección, etc. Esta costumbre se sigue manteniendo (aunque es opcional) y se hace con un texto fijo (en el que solo cambian las fechas) que expresa maravillosamente esta idea:

«Queridísimos hermanos:

La gloria del Señor se ha manifestado y se continuará manifestando entre nosotros, hasta el día de su retorno glorioso. En la sucesión de las diversas fiestas y solemnidades del tiempo, recordamos y vivimos los misterios de la salvación. Centro de todo el año litúrgico es el Triduo Pascual del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que este año culminará en la Noche Santa de Pascua que, con gozo, celebraremos el día …x…
Cada domingo, Pascua semanal, la santa Iglesia hará presente este mismo acontecimiento, en el cual Cristo ha vencido al pecado y la muerte. De la Pascua fluyen, como de su manantial, todos los demás días santos: el Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, que celebraremos el día …x… ; la Ascensión del Señor, que este año será el …x… ; el Domingo de Pentecostés, que este año coincidirá con el día …x…; el primer Domingo de Adviento, que celebraremos el día …x… ; también en las fiestas de la Virgen María, Madre de Dios, de los apóstoles, de los santos y en la conmemoración de todos los fieles difuntos, la Iglesia, peregrina en la tierra, proclama la Pascua de su Señor. A él, el Cristo glorioso, el que era, el que es y el que viene, al que es Señor del tiempo y de la historia, el honor y la gloria por los siglos de los siglos.»

Os dejo las fechas móviles de este año y las de los tiempos litúrgicos (que ponemos en otro color), y te ponemos una pequeña nota en cursiva de porqué es en esa fecha:

28 de noviembre de 2021:– Comienzo del Año Litúrgico (primer domingo de                                                         Adviento)
————————————   -– Cuarto domingo antes de Navidad (25 de                                                                    diciembre)

Del 28 de noviembre a 24 de diciembre de 2021:
————————————– Tiempo de Adviento
————————————– Desde el cuarto domingo antes de Navidad hasta el                                                  24 de diciembre.

Del 25 de diciembre de 2021 al 9 de enero de 2022:
————————————– Tiempo de Navidad
————————————– De Navidad al Bautismo del Señor.

26 de diciembre de 2021:– Sagrada Familia
——————————          – El domingo siguiente a Navidad

9 de enero de 2022:———-– Bautismo del Señor, fin del Tiempo de Navidad
———————————— -– El domingo siguiente a la Epifanía (6 de enero)

Del 10 de enero al 2 de marzo de 2022:
————————————– Tiempo Ordinario (Primera Parte)
————————————– Desde el final del Tiempo de Navidad al comienzo del                                                Tiempo de Cuaresma

2 de marzo de 2022:———-– Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma (40 días + domingos)
————————————  – El miércoles antes del Primer Domingo de                                                                 Cuaresma

Del 2 de marzo al 14 de abril:
————————————-– Tiempo de Cuaresma
————————————–– Desde el miércoles de ceniza hasta el Jueves Santo

10 de abril de 2022: ———-– Domingo de Ramos
————————————  -– El domingo anterior a la primera luna llena de la                                                         primavera

17 de abril de 2022:———-– Domingo de Resurrección
————————————-– El domingo siguiente a la primera luna llena de la                                                       primavera

Del 17 de abril al 5 de junio de 2022:
————————————-– Tiempo de Pascua
————————————-– Desde el domingo de Resurrección hasta                                                                   Pentecostés

26 de mayo de 2022:———– Ascensión del Señor
————————————-– 40 días después de Resurrección: cae en jueves,                                                       pero, en España por motivos pastorales, se traslada                                                   al domingo 29 de mayo

5 de junio de 2022:———–– Pentecostés
———————————— -– 50 días después de Resurrección

Del 6 de junio al 26 de noviembre de 2022:
————————————-– Tiempo Ordinario (Segunda Parte)
————————————-– Desde el final de la Pascua hasta el comienzo del                                                     Adviento.

9 de junio de 2022:———–– Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote
————————————-– El jueves después de Pentecostés

12 de junio de 2022:———-– Santísima Trinidad
————————————  -– El jueves después de Pentecostés

16 de junio de 2022:———-– Corpus Christi
———————————  —-– El jueves después de la Trinidad: en España,
————————————-     por motivos pastorales, se traslada al domingo 19                                                     de  mayo

24 de junio de 2022: ———– Sagrado Corazón de Jesús
————————————- – El viernes después del Corpus