25 de diciembre de 2012

Misa del Gallo


¿Por qué se llama Misa del Gallo la misa del 24 de Diciembre?





La noche del 24 de Diciembre la Iglesia conmemora el nacimiento de Jesús, y lo hace celebrando la eucaristía tres veces: a medianoche, al alba y a mediodía.
Esta costumbre tiene su origen en Jerusalén donde se celebraba una misa de vigilia en Belén, luego, al despuntar el día llegaban en procesión a Jerusalén y al mediodía tenía lugar otra misa en la iglesia más importante de la ciudad.
El nombre de Misa del Gallo parte de una antigua fábula que afirma que el primer ser vivo que presenció el nacimiento del niño Jesús en la cueva de Belén y lo comunicó al mundo, fue un gallo.
La historia cuenta que el gallo estaba en lo alto del establo y al presenciar el acontecimiento salió rápidamente a pregonar la buena nueva a los cuatro vientos: primero a la mula y al buey, luego a los pastores y a sus ovejas y más tarde a las gentes que vivían en la región.
Este orden de aviso dio lugar a las denominaciones populares que han recibido las tres misas de Navidad: la primera es la del gallo o de la aurora, la segunda es la misa de los pastores, y la tercera es la de la gente.
Al caer «ad galli cantus» al canto del gallo la primera de las misas, le quedó su sugestivo nombre que nada tiene que ver con el hecho de que en algunos países acostumbraran comer gallo al horno en la cena de Nochebuena.
Hasta principios de siglo, era muy habitual que en las Iglesias se anunciase la llegada de la medianoche de Navidad con un canto de gallo que solía ejecutar un niño del coro, uno de los pastores asistentes a la misa o un gallo de verdad que se llevaba a la Iglesia con ese fin.

IV Domingo de Adviento - Ciclo C



¡DOS MUJERES AL SERVICIO DE LA ESPERANZA Y DE LA VIDA!
Por Javier Leoz

Faltaba María y, en este cuarto domingo de adviento, la liturgia la instala como modelo delante de nuestros ojos. Y, por si fuera poco, se pone en camino, cruza la montaña e Isabel, ante la presencia de la que va a ser Madre de Jesús, siente como sus entrañas se retuercen de gozo a la vez que, su voz, grita y proclama la bondad del Señor.





1. - A pocos días de la celebración de la Navidad, la Virgen, es una puerta abierta a la esperanza. Por Ella, Cristo, aparecerá como la mejor lluvia desprendida de los mismos cielos. La Virgen María, al final de este tiempo de adviento, es un servicio a la espera de tantos hombres y mujeres que deseamos confiar e ir al encuentro de Dios como Ella mismo confió y se lanzó. ¡Qué buena intuición tuvieron Isabel y Juan! Una, al recibirla en su casa, proclama mil bondades de Dios, piropea a la humilde nazarena y, el otro (aquel que gemía en el interior de Isabel) brinca de gozo en su vientre. Reconocieron a la Madre del Señor. Las obras que, el Señor, había realizado en aquella que se dignaba visitar a su pariente. ¡Dichoso y bienaventurado reconocimiento!
-María, la mujer creyente, también nos visita en estos días a nosotros. ¿Danzan por deleite nuestras entrañas ante lo que vamos a celebrar en estos días?
-María, la mujer que aguarda, se sitúa en camino, nada le detiene. ¿Qué nos paraliza y nos impide vivir con profundidad y religiosidad estos días de la Navidad?
-María, llena de Dios, ayuda a los que se encuentran en la misma condición que Ella. Lejos de cerrarse en sí misma, disfruta abriéndose y siendo generosa con su prima Isabel. ¿Quién necesita, ante estas jornadas santas de la Navidad, una palabra de nuestros labios; un gesto fraterno de nuestras manos o una sonrisa sincera de nuestro rostro? ¿Somos conscientes que, sin caridad, no es auténtica nuestra navidad? ¿Caemos en la cuenta que, una navidad sin apertura hacia los más débiles o tristes, corre el peligro de quedarse en simple vanidad?

2. - Esperar con María al Nacimiento del Redentor, implica el ser pregoneros del mucho amor que Dios nos tiene. Conlleva ser altavoces de su presencia en una sociedad en la que, los ruidos y las luces, nos impiden escuchar y ver la huella de Dios en tantos momentos de la Navidad.
En cierta ocasión, un enamorado que escuchó el “SI” de su amada, subió a lo más alto de un edificio para gritar: ¡Soy feliz! ¡Me ama! Poco le importó “el qué dirán”, la altura de los pisos o, incluso, las horas intempestivas en que se decidió a realizar tal hazaña: el amor le tenía totalmente poseído, feliz, radiante. Ojala, que en estas antevísperas de la Navidad, tengamos un poco el entusiasmo de enamorados de Cristo. La valentía de María que, encontrándose en estado de buena esperanza, no dudo en ser portadora del mismo Cristo por difíciles caminos y montañas que separaban Nazaret del pueblo de su prima Santa Isabel. A nosotros, amigos, no se nos pide tanto. No se nos exige cruzar desiertos o escalar riscos para dar razón de lo qué creemos. Pero, eso sí, que no olvidemos que Dios continua encarnándose y habitando en nosotros. Que nos necesita para ser sus pies, sus manos, sus ojos y su voz para seguir renovando este viejo mundo con su amor y su paz.

3.- ¡Vaya par de mujeres al servicio de la esperanza! Que, también nosotros, sepamos impregnarnos un poco de este testimonio vivo y valiente de María y de Isabel. Que lejos de ser tibios en nuestras expresiones religiosas, en nuestras manifestaciones cristianas, hagamos creíble el mensaje de salvación acogiéndolo y dándolo a conocer. ¡Benditos seamos, si así somos y lo hacemos! ¡Gracias, María!










Navidad en el Cole


Aquí os dejo el adorno navideño de nuestro cole, con ellos os felicitamos la Navidad.








5 de diciembre de 2012

II Domingo de Adviento


"El que vendrá, os bautizará
en el Espíritu Santo
y el Fuego"











Festividad de la Inmaculada Concepción


El 8 de Diciembre celebramos la Festividad de la Inmaculada Concepción.



Hoy  la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir desde el instante en que María comenzó la vida humana.

El 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX proclamó este dogma:
"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.
Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.








2 de diciembre de 2012

Primer Domingo de Adviento




Ven, ven, Señor, no tardes.
Ven, ven, que te esperamos.
Ven, ven, Señor, no tardes,
ven pronto, Señor.








«Soy testigo de la fe»


Este fin de semana cientos de jóvenes de nuestra provincia se han reunido en Valdepeñas para celebrar la XIII Marcha de Adviento. «Soy testigo de la fe» es el lema elegido por la Delegación Diocesana de Pastoral de Juventud para este encuentro en el que las redes sociales tienen protagonismo desde el principio.

De esta forma, la Delegación quiso que los jóvenes participaran en el cartel anunciador de la marcha escribiendo en Twitter frases con la etiqueta #soytestigodelafe. Hoy siguen haciéndolo en Valdepeñas, mientras realizan las actividades de la marcha. Puedes buscar las distintas frases en Twitter.

Entre las actividades, los jóvenes conocen la vida y la obra de uno de los «testigos de la fe» de nuestra diócesis: san Juan Bautista de la Concepción, que comenzó la reforma de la Orden Trinitaria en Valdepeñas. El santo es natural, como san Juan de Ávila, de Almodóvar del Campo.