En Aljustrel, pequeño pueblo situado a unos ochocientos metros de Fátima, Portugal, nacieron los pastorcitos que vieron a la Virgen María: Francisco y Jacinta, hijos de Manuel Pedro Marto y de Olimpia de Jesús Marto. También nació allí la mayor de los videntes, Lucía, de la que hablaremos más tarde.
Blog Educativo: Religión Católica. CEIP Luis Palacios Valdepeñas (Cuidad Real)
20 de febrero de 2024
19 de febrero de 2024
SAN AUXIBIO
Auxibio nació en Roma, de padres idólatras y tenía carácter dulce y honesto. Para asegurarle un puesto en el desempeño de los cargos públicos, su padre quiso que contrajera un matrimonio ventajoso, pero el santo tenía otros propósitos y pensaba en hacerse cristiano, huyendo de la ciudad y embarcándose en secreto hacia la isla de Chipre.
En dicho lugar, Auxibio encontró a Juan Marcos, pariente de San Bernabé quien lo bautizó, confirmó y lo instruyó sobre como predicar para luego ordenarlo sacerdote y obispo. Juan Marco le confió también la misión de predicar en la ciudad de Soles, donde fue acogido favorablemente por un sacerdote de Júpiter, a quien lo edificó con su vida santa, hasta llegar a convertirlo.
El Apóstol Pablo supo por Juan Marcos los progresos que hacía la fe en Chipre y le confió a Heracles el poder de instituir más obispo y de construir una nueva Iglesia. Auxibio empezó a predicar la fe en pleno día y luego de la construcción y consagración del nuevo edificio, comenzó su obra de apostolado a la vista de todos.
La gracia de Dios lo sostuvo y los milagros corroboraron su predicación de modo que llegó a formar en Soles una comunidad cristiana floreciente. Después de un episcopado de 50 años, Auxibio sintió que se aproximaba su fin y reunió a su clero y los exhortó a permanecer firme en la fe.
18 de febrero de 2024
PRIMER DOMINGO DE CUARESMA 2024
La Cuaresma es el período de cuarenta días (cuadragésima)
destinado a la preparación para la Pascua. La Cuaresma de este año 2024
incluye, como es habitual, cinco domingos. El primero es el 18 de febrero y el
quinto y último, el 17 de marzo, una semana antes del Domingo de Ramos (24 de
marzo), inicio de la Semana Santa.
Esos cinco domingos no se presentan abruptamente. Han venido
precedidos por el Miércoles de Ceniza y los días previos al inicio de la
Primera Semana de Cuaresma.
Dicho miércoles marca el inicio de los cuarenta días de
preparación para la Pascua, por lo que se debe guardar ayuno y abstinencia. El
Miércoles de Ceniza, gracias a su profundo simbolismo, debe suscitar un “giro”
en nuestro interior -un cambio de actitud- y no solo quedarse en las prácticas
exteriores de suyo indispensables.
Se trata de que lo “exterior” colabore con el “interior”, y
que lo “interior” se vea expresado en lo “exterior”. El Miércoles de Ceniza
implica la puesta en marcha de un auténtico proceso de conversión en compañía
de toda la Iglesia y que debe transformar todo nuestro ser.
Domingo a domingo
Cada domingo de Cuaresma posee un mensaje o contenido
especial que la Iglesia ha determinado ‘pedagógicamente’; es decir, las
lecturas y la liturgia toda están dispuestas con un propósito, y no al azar.
Los cinco domingos constituyen un ‘camino de preparación’, un ‘itinerario
progresivo’, una ‘secuencia formativa’ a través de la cual el Espíritu Santo nos
va a conducir para llegar lo mejor dispuestos a la Semana Santa.
Hay que tener en cuenta que así como no se puede correr una
maratón sin la debida preparación física y mental previa, difícilmente sin algo
de entrenamiento nuestro interior podrá contemplar los misterios de la Pasión,
Muerte y Resurrección de Cristo y obtener el provecho que Dios espera.
Cuaresma “es tiempo
de conversión, tiempo de libertad”
Este año, el Papa Francisco, en su mensaje para la Cuaresma
2024: A través del desierto Dios nos guía a la libertad, nos invita a volver
sobre el camino cuaresmal que nos lleva al desierto (alusión al Éxodo de Israel
o los días que Jesús permanece en este antes de llevar a plenitud su misión),
como paso o proceso necesario si queremos conocer y amar a Cristo, don de Dios,
quien ha de mostrarnos la verdadera
libertad.
La Cuaresma puede ser entendida -siguiendo al Santo Padre-
como una transformación del yo en su integridad, conducidos por Jesús en todo
momento, quien nos hace pasar de la esclavitud del pecado -en todas sus formas-
hacia la libertad plena.
Estas semanas de Cuaresma, en consecuencia, tienen que ser un ‘dejarse conducir’, un dejar atrás el lastre que el pecado ha dejado acumulado en el alma -de ahí la necesidad de la penitencia y las obras de caridad- para recordar que “Dios no se cansa de nosotros. [Por eso] Acojamos la Cuaresma como el tiempo fuerte en el que su Palabra se dirige de nuevo a nosotros: «Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud» (Ex 20, 2). Es tiempo de conversión, tiempo de libertad” (Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma de 2024).
Primer Domingo de Cuaresma:
“Arrepiéntanse y crean en el
Evangelio”
Este 18 de febrero la Iglesia Católica celebra el I domingo
de Cuaresma. La lectura del Evangelio corresponde a San Marcos (Mc 1, 12-15) en
el que se vincula la idea del “desierto” como preámbulo del “Reino”. Es, en
síntesis, un llamado a la conversión, “Arrepiéntanse y crean en el Evangelio”
(Mc 1, 15).
Se trata de un pasaje breve que gira en torno a dos acontecimientos
fundamentales: en primer lugar, el Espíritu “impulsó a Jesús a retirarse al
desierto donde permaneció cuarenta días”. Y, en segundo lugar, la presencia de
Jesús entre los hombres anuncia la llegada del Reino: "El Reino de Dios ya
está cerca”. El Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2024 sugiere que
ambos acontecimientos componen una sola dinámica -el paso del desierto al
Reino-, y requieren arrepentimiento y conversión. “A través del desierto Dios
nos guía a la libertad”, recuerda el Santo Padre en su mensaje.
¿Por qué el desierto? Santo Tomás de Aquino enseña que “fue
Cristo, por propia voluntad, quien permitió que el diablo lo tentase, de la
misma manera que, por propia voluntad, no ofreció resistencia a ser asesinado
por los secuaces del demonio. Si no hubiera querido, el diablo nunca se habría
atrevido a acercarse a él”. Al vencer la tentación, Cristo nos muestra que es
posible derrotar al enemigo, que nos conoce, y sabe bien cómo y cuándo atacar.
San Juan Crisóstomo sugiere, como lo recuerda Santo Tomás, que, así como “el
Espíritu Santo impulsó a Jesús a retirarse al desierto” (Mc 1, 12) lo mismo ha
de sucederle a todos aquellos que se dejan guiar por el Espíritu: habrán de
experimentar el desierto. San Ambrosio, por su parte, sugiere que Cristo elige
el desierto como escenario para ser tentado no por casualidad, lo hace para
mostrar también que el demonio envidia a todo aquél que aspira a una vida
mejor.
Rechacemos la tentación como Cristo; dejemos que el Espíritu
Santo sea nuestra guía y fortaleza a través de los “desiertos” de hoy y de
siempre. “El Reino de Dios ya está cerca” (Mc 1, 15).
SAN SIMEÓN
El Evangelio de San Mateo describe a San Simeón como uno de los parientes o hermanos del Señor. Su padre era Cleofás, hermano de San José, y su madre, era hermana de la Virgen María, siendo Simeón primo carnal del Señor. Sin duda, el santo fue uno de los hermanos de Jesús que recibió el Espíritu Santo el día de Pentecostés.
Siendo asesinado Santiago el menor por lo judíos, los apóstoles y discípulos se reunieron para elegir a su sucesor en la sede de Jerusalén y por unanimidad escogieron a Simeón. El año 66 estalló en Palestina la guerra civil a consecuencia de la oposición de los judíos a los romanos y parece que los cristianos de Jerusalén recibieron del cielo el aviso de que la ciudad sería destruida y que debían salir de ella sin tardanza, refugiándose con el santo en la ciudad de Pela.
Después de la toma y destrucción de Jerusalén, los cristianos volvieron y se establecieron en las ruinas, hasta que el emperador Adriano arrasó con los escombros, pero este hecho permitió que la Iglesia floreciera grandemente y que numerosos judíos se convirtieran al cristianismo debido a los milagros obrados por los santos. Vaspasiano y Domiciano mandaron a matar a todos los miembros descendientes de David, pero Simeón consiguió escapar.
Sin embargo, durante la persecución de Trajano, fue denunciado como cristiano y descendiente de David, siendo sentenciado a muerte por el gobernador romano Atico. Fue torturado y crucificado, soportando con fortaleza y valentía el suplicio, pese a que contaba con 120 años.
SIETE SANTOS FUNDADORES DE LA ORDEN DE LOS SIERVOS DE MARÍA
Eran siete amigos, comerciantes de la ciudad de Florencia, Italia.
Sus nombres: Alejo, Amadeo, Hugo, Benito, Bartolomé, Gerardino y Juan.
Pertenecían a una asociación de devotos de la Virgen María, que había en Florencia, y poco a poco fueron convenciéndose de que debían abandonar lo mundano y dedicarse a la vida de santidad. Vendieron sus bienes, repartieron el dinero a los pobres y se fueron al Monte Senario a rezar y a hacer penitencia. La idea de irse a la montaña a santificarse, les llegó el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Sma. Virgen, y la pusieron en práctica el 8 de septiembre, día del nacimiento de Nuestra Señora. Ellos se habían propuesto propagar la devoción a la Madre de Dios y confiarle a Ella todos sus planes y sus angustias. A tan buena Madre le encomendaron que les ayudara a convertirse de sus miserias espirituales y que bendijera misericordiosamente sus buenos propósitos. Y dispusieron llamarse "Siervos de María" o "Servitas".
- Los siete santos
- Los siete amigos
- Oración a los siete santos fundadores de la orden de los siervos de María
16 de febrero de 2024
SAN ONÉSIMO
Onésimo era esclavo de Filemón, personaje importante de Colosa de Frigia, convertido al cristianismo por San Pablo. Cuando huía de la justicia, después de haber robado a su amo, Onésimo entró en contacto con San Pablo, quien se hallaba entonces prisionero en Roma. El Apóstol lo convirtió y bautizó y lo envió a la casa de Filemón con una carta de recomendación. Según parece, Filemón perdonó y puso en libertad a su esclavo arrepentido y lo mandó reunirse de nuevo con San Pablo. Según cuenta San Jerónimo, Onésimo llegó a ser predicador del Evangelio y luego Obispo de Efeso por orden del Apóstol Pablo. Posteriormente, Onésimo fue hecho prisionero y llevado a Roma, donde murió lapidado.
15 de febrero de 2024
SAN CLAUDIO DE LA COLOMBIERE
En la Iglesia Católica hay 12 santos que se llaman Claudio, y éste es el más moderno. Tiene el honor de haber sido el director espiritual de la propagadora de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, Santa Margarita María Alacoque.
Nació cerca de Lyon, en Francia, en 1641. De familia muy piadosa y acomodada, al principio sentía mucho temor a entrar a una comunidad religiosa. Pero llevado a estudiar a un colegio de los Padres Jesuitas, adquirió un enorme entusiasmo por esta Comunidad y pidió ser admitido como religioso jesuita. Fue admitido y en la ciudad de Avignon hizo su noviciado y en esa misma ciudad dio clases por bastantes años.
El año en que fue declarado santo San Francisco de Sales (1665) los superiores encomendaron a Claudio de la Colombiere que hiciera el sermón del nuevo santo ante las religiosas Salesas o de la Visitación. Y en aquella ocasión brillaron impresionantemente las cualidades de orador de este joven jesuita, y las religiosas quedaron muy entusiasmadas por seguir escuchando sus palabras.
El Padre Claudio preparaba con mucho esmero cada uno de sus sermones, y los escribía antes de pronunciarlos. No los leía al público, porque la lectura de un sermón le quita muchísima de su vitalidad, pero antes de proclamarlos se esmeraba por ponerlos por escrito. En Avignon, en Inglaterra, y en París impresionó muy provechosamente a los que lo escuchaban predicar.
Uno de los más provechosos descubrimientos de su vida fue el de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tomado de las revelaciones que recibió Santa Margarita. Cuando Claudio cumplió los 33 años (edad en que murió Cristo) se propuso, después de hacer un mes de Retiros Espirituales, morir al mundo y a sus vanidades y dedicarse totalmente a la oración, a la vida interior, a la predicación y a la enseñanza del catecismo, y a dirigir cuantas más almas pudiera, por el camino de la santificación.
El Sagrado Corazón de Jesús ante Santa Margarita María. En 1675 el Padre Claudio fue nombrado superior del colegio de los jesuitas en Paray le Monial, la ciudad donde vivía Santa Margarita. Esta santa se encontraba en un mar de dudas, y no hallaba un director espiritual que lograra comprenderla. Le había contado a un sacerdote las revelaciones y apariciones que le había hecho el Sagrado Corazón de Jesús, pero aquel sacerdote, que sabía poco de mística, le dijo que todo eso eran engaños del demonio. Entonces ella se dedicó a pedirle a Nuestro Señor que le enviara un santo y sabio sacerdote que la comprendiera, y su oración fue escuchada.
Escribe así Santa Margarita: "El Padre Claudio vino a predicarnos un sermón, y mientras él hablaba oí en mi corazón que Jesucristo me decía: ‘He aquí al sacerdote que te he enviado’. Después del sermón fui a confesarme con él, y me trató como si ya estuviera enterado e informado de lo que me estaba sucediendo. En la segunda confesión que hice con él le informé que yo sentía una gran aversión y repugnancia a confesarme, y me dijo que me felicitaba por esto, pues con vencer la tal aversión podía cumplir aquel mandato de Jesús que dice: ‘El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo’. Este piadoso sacerdote me fue guiando con gran sabiduría, y demostrando un gran respeto por mi alma me fue diciendo todo lo bueno y lo malo que había en mi corazón, y con sus consejos me consoló muchísimo. Me insistía continuamente que aceptara cada día el que se cumpliera en mí todo lo que la Santa Voluntad de Dios permitiera que me sucediera, y me enseñó a apreciar los dones de Dios y a recibir las comunicaciones divinas con fe y humildad".
Claudio no sólo dirigió espiritualmente a la santa que el Sagrado Corazón escogió para hacerle sus revelaciones sino que dedicó toda su vida restante y sus muchas energías en propagar por todas partes la devoción del Corazón de Jesús.
Fue enviado el santo sacerdote a Inglaterra, y allí, como predicador de los altos empleados del gobierno, logró muchas conversiones de protestantes hacia el catolicismo. Su tema favorito era la devoción al Sagrado Corazón. Pero los protestantes, que eran muy poderosos en aquel país, le inventaron toda clase de calumnias y obtuvieron que fuera puesto preso y condenado a muerte. Sólo la intervención del rey Luis XIV de Francia logró que no lo mataran. Pero los meses pasados en la prisión le destruyeron casi por completo su salud.
Fue expulsado de Inglaterra a Paray le Monial, la ciudad desde donde se propagó a todo el mundo la devoción al Corazón de Jesús. Santa Margarita le anunció que él moriría en aquella ciudad, y así sucedió el 15 de febrero del año 1682. Santa Margarita recibió una revelación en la cual se le decía que el Padre Claudio estaba ya en el cielo.
El Papa Juan Pablo II lo declaró santo en 1992.









