6 de diciembre de 2014

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

Qué es la Inmaculada Concepción y por qué es una fiesta tan especial en España



1. ¿El dogma de la Inmaculada Concepción significa que la madre de Jesús siempre fue virgen?
No, el dogma de la Inmaculada no hace referencia a la virginidad de María. Significa que María nunca tuvo pecado original, ni siquiera en el instante de su concepción.

2. ¿Por qué es fiesta en España?
Porque tanto los reyes como la Iglesia de España destacaron durante siglos en su defensa de este dogma, que no fue declarado como tal por la Santa Sede hasta el 8 de diciembre de 1858. La fiesta ya se celebraba en todo el Imperio Español desde 1644, y en toda la Iglesia desde 1708. En atención a estos méritos, Pío IX ordenó que una columna dedicada a la Inmaculada fuera levantada en la Plaza de España de Roma. La Inmaculada es además patrona de la infantería española y de la Guardia Civil.

3. ¿La creencia en la concepción inmaculada de María nace en la Edad Media?
En absoluto. La creencia de que la Virgen nunca tuvo pecado, ni siquiera el original, existe desde los primeros siglos del cristianismo. San Ireneo, jurista romano del siglo II, escribió refiriéndose al pecado original: “el nudo de la desobediencia de Eva quedó suelto por la obediencia de María”. Un poema de San Efrén de Siria (siglo IV) reza así: “ciertamente tú (Cristo) y tu Madre sois los únicos que habéis sido completamente hermosos, pues no tenéis defecto ni mancha alguna”.
Cierto es que hubo cristianos destacados (santos incluso) que mostraron algunas dudas de carácter teológico. Estas dudas fueron despejándose a lo largo de siglos de estudio y debate. Cuando Pío IX (1840-1878) decidió declarar el dogma, el pueblo católico ya creía en él desde mucho tiempo atrás. De hecho, práctica totalidad de los obispos se mostró a favor de la definición dogmática y ni siquiera fue necesario convocar un concilio.

4. ¿Por qué se celebra el 8 de diciembre?
Porque  la Iglesia conmemora el nacimiento de la Virgen el 8 de septiembre. Para determinar la fecha en la cual fue concebida María en el seno de su madre, hay que restar 9 meses a esa fecha, y así llegamos al 8 de diciembre.

5. ¿Cuáles son las fuentes bíblicas que apoyan el dogma?
Los teólogos citan estas fuentes:
-Lucas, 1, 28: El angel Gabriel no se dirige a María por su nombre, sino llamándola kecharitoméne, que traducimos “llena de gracia”
-Génesis 3, 15: “Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya”
-Apocalipsis, 12, 5: “una señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol y la luna bajo sus pies” (tanto esa cita como la anterior explica que en muchas representaciones de María aparezca una luna y una serpiente a sus pies)
-Proverbios 8, 22-33 y Siracida 24, 3-21. En su liturgia, la Iglesia aplica estos versos a la Virgen María

6. ¿En qué otros países es también fiesta nacional?
Es feriado nacional de Argentina, Chile, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú y Portugal.





Segundo Domingo de Adviento - Ciclo B

Celebramos el segundo domingo de Adviento. Tengamos el corazón bien dispuesto para acoger la Palabra de Dios en nuestra vida y vivamos la Eucaristía con la alegría que nos proporciona el encuentro con Jesús, con el que entramos en comunión.




En este II domingo de Adviento, el evangelista Marcos nos habla del comienzo de la Buena Noticia de Jesucristo, el Hijo de Dios. Y al comienzo, lo que resuena no es la voz de Jesús, sino la voz de los profetas, cuya misión es roturar -arar como hacían nuestros antepasados con la tierra para preparar la cosecha-, la aridez de los corazones.
Jesús no llega al corazón de las personas de sopetón. Necesita precursores, alguien que le prepare el camino. Juan Bautista recoge las palabras de Isaías y predica y prepara...
"Una voz grita en el desierto". ¿Acaso nuestros oídos están taponados? ¿No oímos? O lo que es peor, ¿no hay respuesta?.
Pedía el Señor que se hablase al corazón de Jerusalén, al corazón del pueblo. Ese Jerusalén somos hoy nosotros, la Iglesia. ¿Quién es quien habla con profundidad al corazón? Jesús. Sus palabras fueron siempre de vida y de gracia y llegaban al corazón de la gente, especialmente a los que más sufrían.




Hablar al corazón, es decir  palabras sinceras y sentidas, palabras vivas: la palabra que el hermano necesita y espera.
Es hablar desde la comprensión y la empatía (de percibir lo que el otro puede sentir). Es proyectar un haz de luz en la noche del que sufre. Es encender la esperanza. Es hablar desinteresadamente. Es hablar desde, y para el amor.
Hoy NO HABLAMOS AL CORAZÓN. Hablamos más al cerebro, para convencerle de nuestras ideas o ideologías. Hablamos a las pasiones, para despertarlas. Hablamos a los sentidos, para provocar en ellos necesidades y apetencias. Hablamos al bolsillo, para sacar el dinero, para obtener un beneficio. Pero… al corazón no llegan nuestras palabras.
Pensemos ahora en los medios de comunicación, pensemos en los discursos de los políticos, en los mensajes de todos esos famosos que deambulan por la vida social, en las enseñanzas de los educadores, en nuestros diálogos en familia o nuestras conversaciones cotidianas...
Hemos de confesar que la mayoría de las veces nuestros diálogos pecan de superficiales.
Hablemos, pues, al corazón: que los padres hablen al corazón de sus hijos; que los educadores hablen al corazón de sus alumnos; que los gobernantes hablen al corazón de su pueblo; que los artistas hablen al corazón del mundo.
"Preparad el camino al Señor..." cantamos y escuchamos repetidamente en este tiempo de Adviento. ¿Qué pasos ha de dar el hombre? ¿Qué caminos tiene que preparar? ¿Cómo ha de preparar su corazón?
Todos podemos dar pequeños pasos, que uno tras otro, son un gran trecho que podemos recorrer con la ayuda de Dios.
Preparar la Navidad no es llenar de espumillón y de flores de pascua nuestras casas, es "dar el cayo" por los demás. En la Iglesia lo hacemos de una forma organizada por medio de Cáritas y se condenan aquellos que menosprecian y no colaboran con esta gran labor; porque ser cristiano, amar a Dios a quien no vemos, es amar a los hermanos a quienes sí vemos y en quienes se refleja el rostro del auténtico Cristo sufriente.




Esta preparación de los caminos del Señor —de los que nos hablaba el Evangelio— es lo que llamamos conversión. Y todo conversión es un proceso que debemos recorrer en pequeños pasos.
Hoy la Palabra de Dios nos invita a convertirse o cambiar totalmente nuestra vida, a empezar a vivir de nuevo, a ser el hombre o la mujer nuevos: el de la fe, la esperanza y el amor en todas sus dimensiones.
El Dios que se nos hace presente, el Dios de las promesas y de la gracia, está y viene a nuestra vida. Pidamos hoy, con fe, que venga a nosotros su reino; que pase este mundo; que todo se renueve; que venga Jesucristo, nuestro Señor.








30 de noviembre de 2014

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO - Ciclo B

El primer domingo de Adviento es el primer día de un nuevo Año Litúrgico para la Iglesia Católica y en esta ocasión el Evangelio anima a los fieles a velar y estar preparados porque no se sabe cuándo llegará el dueño de casa.


Evangelio: Marcos 13,33-37
"Velad, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa"
En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!"

Esta primera semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación a la vigilancia en espera de la venida del  Señor. Por ello, es importante que en las familias se haga un propósito que les permita avanzar en el camino hacia la Navidad.


Para terminar, es importante recordar que el Año Litúrgico es el conjunto de las celebraciones con las cuales la Iglesia conmemora anualmente el misterio de Cristo. El tiempo de Adviento, que es el primer período del Año Litúrgico, tiene una duración de cuatro semanas. Este año 2014, comienza el domingo 30 de noviembre y se prolonga hasta el 23 de diciembre. Las lecturas son las correspondientes al Ciclo B.





28 de noviembre de 2014

EL DOMINGO YA EMPIEZA EL ADVIENTO




Cuatro domingos de Adviento tendrán que pasar para que ya, una vez más, estemos en Navidad...

El próximo domingo será el primero y el advenimiento que vamos a celebrar es la conmemoración de la llegada del Hijo de Dios a la Tierra.

Es tiempo de preparación puesto que siempre que esperamos recibir a una persona importante, nos preparamos.

La Iglesia nos invita a que introduzcamos en nuestro espíritu y en nuestro cotidiano vivir un nuevo aspecto disciplinario para aumentar el deseo ferviente de la venida del Mesías y que su llegada purifique e ilumine este mundo, caótico y deshumanizado, procurando el recogimiento y que sean más abundantes y profundos los tiempos de oración y el ofrecimiento de sacrificios, aunque sean cosas pequeñas y simples, preparando así los Caminos del Señor.

Caminos que llevamos en nuestro interior y que tenemos que luchar para que no se llenen de tinieblas, de ambición, de lujuria, de envidia, de soberbia y de tantas otras debilidades propias de nuestro corazón humano, sino que sean caminos de luz, senderos que nos conduzcan a la cima de la montaña, a la conquista de nuestro propio yo.

Hace unos días celebrábamos el día de Cristo Rey. Cristo es un Rey que no es de este mundo. El reino que El nos vino a enseñar pertenece a los pobres, a los pequeños y también a los pecadores arrepentidos, es decir, a los que lo acogen con corazón humilde y los declara bienaventurados porque de "ellos es el Reino de los Cielos".... y a lo "pequeños" es a quienes el Padre se ha dignado revelar las cosas ocultas a los sabios y a los ricos.

Es preciso entrar en ese Reino y para eso hay que hacerse discípulo de Cristo.

A nosotros no toca ser portadores del mensaje que Jesús vino a traer a la Tierra.

Cristo no vivió su vida para sí mismo, sino para nosotros desde su Encarnación. por "nosotros los hombres y por nuestra salvación hasta su muerte, por nuestros pecados" (1Co 15,3) y en su Resurrección "para nuestra justificación (Rm4,1) "estando siempre vivo para interceder en nuestro favor" (Hb 7,25). Con todo lo que vivió y sufrió por nosotros, de una vez por todas, permanece presente para siempre "ante el acatamiento de Dios en favor nuestro" (Hb 9,24).


Cuatro domingos faltan para que celebremos su llegada. Días y semanas para meditar, menos carreras, menos cansancio del bullicio y ajetreo de compras y compromisos, de banalidades y gastos superfluos... mejor preparar nuestro corazón y tratar de que los demás lo hagan también para el Gran Día del Nacimiento en la Tierra de Dios que se hace hombre.

PREPARÉMONOS CON ILUSIÓN Y CON FE.















23 de noviembre de 2014

FESTIVIDAD DE CRISTO REY


"Yo soy Rey. Para esto nací, para esto vine al mundo, para ser testigo de la Verdad" (Jn 18, 36-37). Con la Solemnidad de Cristo Rey, la Iglesia Católica concluye el Año Litúrgico  que se ha meditado sobre todo el misterio de su vida, su predicación y el anuncio del Reino de Dios.



El Papa Pio XI, el 11 de diciembre de 1925, instituyó esta solemnidad que cierra el tiempo ordinario. Su objetivo es recordar la soberanía universal de Jesucristo. Lo confesamos supremo Señor del cielo y de la tierra, de la Iglesia y de nuestras almas.

Durante el anuncio del Reino, Jesús nos muestra lo que éste significa para nosotros como Salvación, Revelación y Reconciliación ante la mentira mortal del pecado que existe en el mundo. Jesús responde a Pilatos cuando le pregunta si en verdad Él es el Rey de los judíos: "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos; pero mi Reino no es de aquí" (Jn 18, 36). Jesús no es el Rey de un mundo de miedo, mentira y pecado, Él es el Rey del Reino de Dios que trae y al que nos conduce.

Cristo Rey anuncia la Verdad y esa Verdad es la luz que ilumina el camino amoroso que Él ha trazado, con su Vía Crucis, el camino hacia el Reino de Dios. "Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.
Todo el que es de la verdad escucha mi voz."(Jn 18, 37) Jesús nos revela su misión reconciliadora de anunciar la verdad ante el engaño del pecado. Esta fiesta celebra a Cristo como el Rey bondadoso y sencillo que como pastor guía a su Iglesia peregrina hacia el Reino Celestial y le otorga la comunión con este Reino para que pueda transformar el mundo en el cual peregrina.  La posibilidad de alcanzar el Reino de Dios fue establecida por Jesucristo, al dejarnos el Espíritu Santo que nos concede las gracias necesarias para lograr la Santidad y transformar el mundo en el amor. Ésa es la misión que le dejó Jesús a la Iglesia al establecer su Reino.


Se puede pensar que solo se llegará al Reino de Dios luego de pasar por la muerte pero la verdad es que el Reino ya está instalado en el mundo a través de la Iglesia que peregrina al Reino Celestial. Justamente con la obra de Jesucristo, las dos realidades de la Iglesia -peregrina y celestial- se enlazan de manera definitiva, y así se fortalece el peregrinaje con la oración de los peregrinos y la gracia que reciben por medio de los sacramentos. "Todo el que es de la verdad escucha mi voz."(Jn 18, 37) Todos los que se encuentran con el Señor, escuchan su llamado a la Santidad y emprenden ese camino se convierten en miembros del Reino de Dios.


21 de noviembre de 2014

Santa Cecilia

Santa Cecilia, Virgen y Mártir
22 de Noviembre




Según una antigua tradición, la santa pertenecía a una de las principales familias de Roma, que acostumbraba vestir una túnica de tela muy áspera y que había consagrado a Dios su virginidad. Sus padres la comprometieron en matrimonio con un joven llamado Valeriano, pero Cecilia le dijo a éste que ella había hecho voto de virginidad y que si él quería ver al ángel de Dios debía hacerse cristiano. Valeriano se hizo instruir por el Papa Urbano y fue bautizado. Las historias antiguas dicen que Cecilia veía a su ángel de la guarda. 

El alcalde de Roma, Almaquio, había prohibido sepultar los cadáveres de los cristianos. Pero Valeriano y Tiburcio se dedicaron a sepultar todos los cadáveres de cristianos que encontraban. Por eso fueron arrestados. Llevados ante el alcalde, éste les pidió que declararan que adoraban a Júpiter. Ellos, defendieron su fe y murieron mártires. En seguida la policía arrestó a Cecilia y le exigió que renunciara a la religión de Cristo. Ella declaró que prefería la muerte antes que renegar de la verdadera religión. Entonces fue llevada junto a un horno caliente para tratar de sofocarle con los terribles gases que salían de allí, pero en vez de asfixiarse ella cantaba gozosa (quizás por eso la han nombrado patrona de los músicos). Visto que con este martirio no podían acabar con ella, el cruel Almaquio mandó que le cortaran la cabeza. En 1599 permitieron al escultor Maderna ver el cuerpo incorrupto de la santa y él fabricó una estatua en mármol de ella, la que se conserva en la iglesia de Santa Cecilia en Roma.











La Presentación de la Santísima Virgen María


Hoy, celebramos junto con toda la Iglesia, la Presentación en el Templo de la niña Santa María.




Es en una antigua y piadosa tradición que encontramos los orígenes de esta fiesta mariana que surge en el escrito apócrifo llamado "Protoevangelio de Santiago". Este relato cuenta que cuando la Virgen María era muy niña sus padres San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo de Jerusalén y allá la dejaron por un tiempo, junto con otro grupo de niñas, para ser instruida muy cuidadosamente respecto a la religión y a todos los deberes para con Dios.
Históricamente, el inicio de esta celebración fue la dedicación de la Iglesia de Santa María la Nueva en Jerusalén en el año 543. Estas fiestas se vienen conmemorando en Oriente desde el siglo VI, inclusive el emperador Miguel Comeno cuenta sobre esto en una Constitución de 1166.
Más adelante, en 1372, el canciller en la corte del Rey de Chipre, habiendo sido enviado a Aviñón, en calidad de embajador ante el Papa Gregorio XI, le contó la magnificencia con que en Grecia celebraban esta fiesta el 21 de noviembre. El Papa entonces la introdujo en Aviñón, y Sixto V la impuso a toda la Iglesia.