DESCANSAD Y DISFRUTAD DE ESTAS VACACIONES.
Blog Educativo: Religión Católica. CEIP Luis Palacios Valdepeñas (Cuidad Real)
18 de marzo de 2016
SEMANA SANTA 2016
"En el misterio pascual, Dios Padre, por medio del Hijo en el Espíritu Paráclito, se ha inclinado sobre cada hombre ofreciéndole la posibilidad de la redención del pecado y la liberación de la muerte". (Juan Pablo II)
Recursos de Semana Santa:
- ¿Qué es la Semana Santa?
- Domingo de Ramos
- Jueves Santo
- Viernes Santo
- Sábado Santo
- Domingo de Resurrección
- Enciclopedia Católica
- Calendario Litúrgico
- Indulgencias Plenarias
- Portadas para facebook
- Visita a las 7 Iglesias
- Símbolos
- Semana Santa en Familia
- Peregrinación Virtual a Tierra Santa
- La Sábana Santa
- Película: " La Pasión de Cristo"
- Especial de Pascua
- Pascua: Tarjetas virtuales
SAN JOSE, ESPOSO Y PADRE
En el Plan Reconciliador de Dios, San José tuvo un papel esencial: Dios le encomendó la gran responsabilidad y privilegio de ser el padre adoptivo del Niño Jesús y de ser esposo virginal de la Virgen María. San José, el santo custodio de la Sagrada Familia, es el santo que más cerca está de Jesús y de la Santísima de la Virgen María.
San Mateo (1,16) llama a San José el hijo de Jacob; según San Lucas (3,23), su padre era Helí. Probablemente nació en Belén, la ciudad de David del que era descendiente. Al comienzo de la historia de los Evangelios (poco antes de la Anunciación), San José vivía en Nazaret.
Según San Mateo 13,55 y Marcos 6,3, San José era un "tekton". La palabra significa en particular que era carpintero o albañil. San Justino lo confirma, y la tradición ha aceptado esta interpretación.
Nuestro Señor Jesús fue llamado "Hijo de José", "el carpintero" (Jn 1,45; 6,42; Lc 4,22).
Como sabemos no era el padre natural de Jesús, quién fue engendrado en el vientre virginal de la Virgen María por obra del Espíritu Santo y es Hijo de Dios, pero José lo adoptó amorosamente y Jesús se sometió a él como un buen hijo ante su padre. ¡Cuánto influenció José en el desarrollo humano del niño Jesús! ¡Qué perfecta unión existió en su ejemplar matrimonio con María!
Modelo de silencio y de humildad
Las principales fuentes de información sobre la vida de San José son los primeros capítulos del evangelio de Mateo y de Lucas. En los relatos no conocemos palabras expresadas por él, tan sólo conocemos sus obras, sus actos de fe, amor y de protección como padre responsable del bienestar de su amadísima esposa y de su excepcional Hijo. Es un caso excepcional en la Biblia: un santo al que no se le escucha ni una sola palabra. Es, pues, el "Santo del silencio".
Su santidad se irradiaba desde antes de los desposorios. Es un "escogido" de Dios; desde el principio recibió la gracia de discernir los mandatos del Señor. No es que haya sido uno de esos seres que no pronunciaban palabra, fue un hombre que cumplió aquel mandato del profeta antiguo: "sean pocas tus palabras". Es decir, su vida sencilla y humilde se entrecruzaban con su silencio integral, que no significa mero mutismo, sino el mantener todo su ser encauzado a cumplir el Plan de Dios. San José, patrono de la vida interior, nos enseña con su propia vida a orar, a amar, a sufrir, a actuar rectamente y a dar gloria a Dios con toda nuestra vida.
Vida virtuosa
Su libre cooperación con la gracia divina hizo posible que su respuesta sea total y eficaz. Dios le dio la gracia especial según su particular vocación y, al mismo tiempo, la misión divina excepcional que Dios le confió requirió de una santidad proporcionada.
Se ha tratado de definir muchas veces las virtudes de San José: "Brillan en el, sobre todo las virtudes de la vida oculta: la virginidad, la humildad, la pobreza, la paciencia, la prudencia, la fidelidad que no puede ser quebrantada por ningún peligro, la sencillez y la fe; la confianza en Dios y la mas perfecta caridad. Guardo con amor y entrega total, el deposito que se le confiara con una fidelidad propia al valor del tesoro que se le deposito en sus manos."
San José es también modelo incomparable, después de Jesús, de la santificación del trabajo corporal. Por eso la Iglesia ha instituido la fiesta de S. José Obrero, celebrada el 1 de mayo, presentándole como modelo sublime de los trabajadores manuales.
Amor virginal
La concepción del Verbo divino en las entrañas virginales de María se hizo en virtud de una acción milagrosa del Espíritu Santo, sin intervención alguna de San José. Este hecho es narrado por el Evangelio y constituye uno de los dogmas fundamentales de nuestra fe católica: la virginidad perpetua de María. En virtud a ello, San José a recibido diversos títulos: padre nutricio, padre adoptivo, padre legal, padre virginal; pero ninguna en si encierra la plenitud de la misión de San José en la vida de Jesús.
San José ejerció sobre Jesús la función y los derechos que corresponden a un verdadero padre, del mismo modo que ejerció sobre María, virginalmente, las funciones y derechos de verdadero esposo. Ambas funciones constan en el Evangelio. Al encontrar al Niño en el Templo, la Virgen reclama a Jesús:"Hijo, porque has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, te buscábamos". María nombra a San José dándole el título de padre, prueba evidente de que él era llamado así por el propio Jesús, pues miraba en José un reflejo y una representación auténtica de su Padre Celestial.
La relación de esposos que sostuvo San José y Virgen María es ejemplo para todo matrimonio; ellos nos enseñan que el fundamento de la unión conyugal está en la comunión de corazones en el amor divino. Para los esposos, la unión de cuerpos debe ser una expresión de ese amor y por ende un don de Dios. San José y María Santísima, sin embargo, permanecieron vírgenes por razón de su privilegiada misión en relación a Jesús. La virginidad, como donación total a Dios, nunca es una carencia; abre las puertas para comunicar el amor divino en la forma mas pura y sublime. Dios habitaba siempre en aquellos corazones puros y ellos compartían entre sí los frutos del amor que recibían de Dios.
Dolor y Alegría
Desde su unión matrimonial con María, San José supo vivir con esperanza en Dios la alegría-dolor fruto de los sucesos de la vida diaria.
En Belén tuvo que sufrir con la Virgen la carencia de albergue hasta tener que tomar refugio en un establo. Allí nació el Jesús, Hijo de Dios. El atendía a los dos como si fuese el verdadero padre. Cual sería su estado de admiración a la llegada de los pastores, los ángeles y mas tarde los magos de Oriente. Referente a la Presentación de Jesús en el Templo, San Lucas nos dice: "Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él".(Lc 2,33).
Después de la visita de los magos de Oriente, Herodes el tirano, lleno de envidia y obsesionado con su poder, quiso matar al niño. San José escuchó el mensaje de Dios transmitido por un ángel: "Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle" (Mt 2,13). San José obedeció y tomo responsabilidad por la familia que Dios le había confiado.
San José tuvo que vivir unos años con la Virgen y el Niño en el exilio de Egipto.
Esto representaba dificultades muy grandes: la Sagrada familia, siendo extranjera, no hablaba el idioma, no tenían el apoyo de familiares o amigos, serían víctimas de prejuicios, dificultades para encontrar empleo y la consecuente pobreza. San José aceptó todo eso por amor sin exigir nada, siendo modelo ejemplar de esa amorosa obediencia que como hijo debe a su Padre en el cielo.
Lo mas probable es que San José haya muerto antes del comienzo de la vida pública de Jesús ya que no estaba presente en las bodas de Canaá ni se habla mas de él. De estar vivo, San José hubiese estado sin duda al pie de la Cruz con María. La entrega que hace Jesús de su Madre a San Juan da también a entender que ya San José estaba muerto.
Según San Epifanius, San José murió en sus 90 años y el Venerable Beda dice que fue enterrado en el Valle de Josafat.
Patrono de la Iglesia Universal
El Papa Pío IX, atendiendo a las innumerables peticiones que recibió de los fieles católicos del mundo entero, y, sobre todo, al ruego de los obispos reunidos en el concilio Vaticano I, declaró y constituyó a San José Patrono Universal de la Iglesia, el 8 de diciembre de 1870.
¿Que guardián o que patrón va darle Dios a su Iglesia? pues el que fue el protector del Niño Jesús y de María.
Cuando Dios decidió fundar la familia divina en la tierra, eligió a San José para que sea el protector y custodio de su Hijo; para cuando se quiso que esta familia continuase en el mundo, esto es, de fundar, de extender y de conservar la Iglesia, a San José se le encomienda el mismo oficio. Un corazón que es capaz de amar a Dios como a hijo y a la Madre de Dios como a esposa, es capaz de abarcar en su amor y tomar bajo su protección a la Iglesia entera, de la cual Jesús es cabeza y María es Madre.
Devoción a San José
Una de las mas fervientes propagadoras de la devoción a San José fue Santa Teresa de Ávila. En el capítulo sexto de su vida, escribió uno de los relatos mas bellos que se han escrito en honor a este santo:
"Tomé por abogado y protector al glorioso San José, y encomiéndeme mucho a el. Vi claro que así de esta necesidad, como de otras mayores, este padre y señor mío me saco con mas bien de lo que yo le sabia pedir. No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa tan grande las maravillosas mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; de este santo tengo experiencia que socorre en todas las necesidades, y es que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra, que como tenia nombre de padre, y le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide. Querría yo persuadir a todos que fuesen devotos de este glorioso santo por la gran experiencia que tengo de los bienes que alcanza de Dios".
Otros santos que también propagaron la devoción a San José fueron San Vicente Ferrer, Santa Brígida, San Bernardino de Siena (que escribió en su honor muy hermosos sermones) y San Francisco de Sales, que predicó muchas veces recomendando la devoción al Santo Custodio.
Recursos sobre San José:
- Novena a San José
- San José, Santo Custodio
- Enseñanzas de San José para la vida cristiana
- El misterio de San José, esposo y Padre
- San José en la historia de la salvación
- Treintena a San José
- Mes de San José
- Oraciones
- Documentos
FELICIDADES A TODOS LOS PAPÁS, EN ESPECIAL AL MIO.
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San José-Esposo y padre
VIERNES DE DOLORES
El Viernes de Dolores o Viernes
de Pasión, es el viernes anterior al Domingo de Ramos, comprendido dentro de la
última semana de la Cuaresma, conocida por la Iglesia como Semana de Pasión. En
algunas regiones es considerado como el inicio de la Semana Santa o Semana
Mayor, al iniciarse en éste las procesiones.
Los católicos manifiestan su
fervor religioso en la celebración de los Dolores de Nuestra Señora, incluyendo
por ejemplo en la liturgia de la Misa la secuencia del Stabat
Mater.
En algunos lugares se le denomina
Viernes de Concilio, el cual es tomado como día de ayuno y abstinencia, quedando
proscrito el consumo de carnes.
Historia de una
festividad
Esta antigua celebración mariana
tuvo mucho arraigo en toda Europa y América, y aún hoy muchas de las devociones
de la Santísima Virgen del tiempo de Semana Santa, tienen su día festivo o
principal durante el Viernes de Dolores, que conmemora los sufrimientos de la
Madre de Cristo durante la Semana Santa.
El Concilio Vaticano II
consideró, dentro de las diversas modificaciones al calendario litúrgico,
suprimir las fiestas consideradas "duplicadas", esto es, que se celebren dos
veces en un mismo año; por ello la fiesta primigenia de los Dolores de Nuestra
Señora el viernes antes del Domingo de Ramos fue suprimida, siendo reemplazada
por la moderna fiesta de Nuestra Señora de los Dolores el 15 de
septiembre.
A pesar de ello, la Santa Sede
contempla que, en los lugares donde se halle fervorosamente fecunda la devoción
a los Dolores de María, este día puede celebrarse sin ningún inconveniente con
todas las prerrogativas que le son propias.
17 de marzo de 2016
SAN PATRICIO
Nació en Irlanda; su padre era diácono y funcionario municipal. Siendo adolescente, fue raptado por los invasores para ser vendido por como siervo a los paganos de Irlanda. En un lapso de seis años de trabajo rudo y de sufrimiento por su esclavitud, su alma se templó maravillosamente para la santidad. Por revelación divina, el santo huyó de las tierras de su amo y se embarco en una nave rumbo a su patria, no sin antes haber pasado por miles de sufrimientos y dificultades. Los datos sobre su preparación, ordenación sacerdotal y luego como Obispo, antes de emprender la conversión de Irlanda son muy confusas; pero se cree que Patricio estudió en Francia y que fue ordenado como sacerdote y luego Obispo por San Germán de Auxerre afín de que evangelice Irlanda.
A su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saul y emprendió, con su energía característica la tarea de conquistar el favor del rey Laoghaire, tierras donde obtuvo –ya sea por su carácter o su don de obrar milagros- una rotunda victoria sobre sus oponentes hechiceros y paganos, y aquel triunfo sirvió para ganar cierta tolerancia a la predicación del cristianismo entre los pobladores de Irlanda. Cuando Patricio había reunido en torno a él numerosos discípulos fieles, como por ejemplo Benigno, destinado a sucederle en la obra de evangelización, progresó rápidamente.
Hacia el 444 se fundó la iglesia catedral de Armagh (hoy Armoc), la sede principal de Irlanda, convirtiéndose luego en centro de administración y educación. Posteriormente, es probable que el santo haya convocado un Sínodo, casi al final de sus días, pues su salud estaba quebrantada por las austeridades sufridas y los interminables viajes. Definitivamente, la vida de este santo se caracterizó por una presencia tanto humana como divina: el prodigio de la abundantísima cosecha que Dios le permitió recoger en Irlanda, estaba siempre presente ante el santo y le colmaba de gratitud.
Es positivamente cierto que en 30 años de apostolado, San Patricio convirtió a "toda Irlanda" al cristianismo.
13 de marzo de 2016
6 de marzo de 2016
IV DOMINGO DE CUARESMA 2016
El Domingo de la Alegría
Domingo “laetare”. Domingo de la alegría en medio de la Cuaresma. El origen de este mensaje de alegría no es otra cosa que el contenido de la monición de entrada de la eucaristía del Cuarto Domingo de Cuaresma: “Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos”. En su inicio en la versión latina dice: “Laetare Jerusalem”. Pausa de alegría manifiesta en esta segunda mitad de la cuaresma que nos demuestra que la Iglesia siempre ha buscado la alegría o la tristeza.
- Dinámicas para el Primer Tercer de Cuaresma?: Cuaresma16 - 4 Con todo su corazón
Con el evangelio de este domingo descubrimos una de las catequesis que mejor resumen el misterio de la misericordia de Dios. Jesús nos habla de su padre en términos que podemos comprender.
Cualquier elemento de esta escena puede ser una representación de nosotros mismos, nuestros anhelos y deseos, nuestras pretensiones más profundas. Sobre la historia que nos narra Jesús encontramos los distintos matices de nuestra relación con el mundo y con Dios. El hijo que, frente a su padre, considera que se le debe algo más que su propia existencia. El que siente ansiedad por disfrutar de la vida. El que necesita de una libertad mal entendida. El que antepone su superflua felicidad a una relación de amor hijo-padre. Por otra parte, está el criador de cerdos, al margen de la historia, interviene como alternativa a la vida junto al padre; espectador, agente pasivo, distante, alimentando otras necesidades. También tenemos los distantes personajes con los que el hijo menor malgastaba su dinero, las tentaciones del mundo, satisfacciones de la sociedad de consumo, búsqueda de placer. En otro lugar el hermano mayor; orgulloso, cuestionador, cree estar en posesión de la justicia, pide cuentas de lo que sucede. Los criados y siervos, al servicio atento y constante de su Señor, también espectadores de la vida. Y el Padre, paciente, constante, vigilante ante el amor de su hijo. Profundamente misericordioso. Todos tenemos mezclado estos ingredientes en nuestro ser, algunas veces queremos más independencia, otras condenamos con severidad, otras veces servimos sin cuestionar, muchas veces, también, nos sentimos pecadores, solos, desamparados.
Pero, para toda nuestra miseria y debilidad tenemos el abrazo tierno del padre, el que nos acerca de nuevo al calor del hogar, porque su misericordia y perdón va mucho más allá que nuestras limitaciones y faltas.
Quizá tenemos que tropezar para descubrir lo poco que somos,
o a lo mejor necesitamos pasar hambre para darnos cuenta que no estamos alimentando debidamente nuestro corazón. El primer paso es tomar conciencia de que hay cosas en nuestra vida que no hacemos bien, y que necesitamos del abrazo del Padre Dios. Tanto si
nos identificamos con un hijo u otro, tenemos que aprender a disfrutar del Amor de Dios, el que ya tenemos pero del que aún no tomamos
conciencia. Disfrutemos del gozo de estar en la casa del Padre, en su regazo de amor.
Esta semana, tenemos por objeto descubrir el corazón de la cuaresma: el abrazo del Padre es la catequesis central de nuestra vida. Para esto se nos llama, para que anunciemos al mundo que “Dios nos ama con locura”. El corazón de Dios es tan grande que cabemos todos, hasta con nuestras cargas y dificultades, y cuanto antes nos demos cuenta de ello, antes podremos contagiar nuestra fe.
El corazón simboliza la vida, pero también es la señal del amor, de la entrega de uno hacia el otro. Todos los mensajes que nos envía Dios están en clave de amor, nos pide que perdonemos, con amor, que sirvamos al que lo necesita, con amor, que demos de comer al hambriento, de beber al sediento, de consolar, visitar, dar consejo, ... todo con amor. Y todo aquel que se siente profundamente amado por Dios, no tiene más que experimentar el gozo de su misericordia para darse cuenta que en esto consiste la verdadera felicidad, en que Él se vale de nosotros mismos para amar a los que lo necesitan. Seamos cauce, pues, de su amor.
El evangelio no nos narra si el hermano mayor entró o no en la fiesta, ésta posiblemente sea nuestra misión, terminar la historia, hacer de hermano mayor. Tomar conciencia de que todos son mis hermanos ante un mismo padre Dios, que nos quiere incondicionalmente.
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