17 de marzo de 2016

SAN PATRICIO



Nació en Irlanda; su padre era diácono y funcionario municipal. Siendo adolescente, fue raptado por los invasores para ser vendido por como siervo a los paganos de Irlanda. En un lapso de seis años de trabajo rudo y de sufrimiento por su esclavitud, su alma se templó maravillosamente para la santidad. Por revelación divina, el santo huyó de las tierras de su amo y se embarco en una nave rumbo a su patria, no sin antes haber pasado por miles de sufrimientos y dificultades. Los datos sobre su preparación, ordenación sacerdotal y luego como Obispo, antes de emprender la conversión de Irlanda son muy confusas; pero se cree que Patricio estudió en Francia y que fue ordenado como sacerdote y luego Obispo por San Germán de Auxerre afín de que evangelice Irlanda.
A su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saul y emprendió, con su energía característica la tarea de conquistar el favor del rey Laoghaire, tierras donde obtuvo –ya sea por su carácter o su don de obrar milagros- una rotunda victoria sobre sus oponentes hechiceros y paganos, y aquel triunfo sirvió para ganar cierta tolerancia a la predicación del cristianismo entre los pobladores de Irlanda. Cuando Patricio había reunido en torno a él numerosos discípulos fieles, como por ejemplo Benigno, destinado a sucederle en la obra de evangelización, progresó rápidamente.
Hacia el 444 se fundó la iglesia catedral de Armagh (hoy Armoc), la sede principal de Irlanda, convirtiéndose luego en centro de administración y educación. Posteriormente, es probable que el santo haya convocado un Sínodo, casi al final de sus días, pues su salud estaba quebrantada por las austeridades sufridas y los interminables viajes. Definitivamente, la vida de este santo se caracterizó por una presencia tanto humana como divina: el prodigio de la abundantísima cosecha que Dios le permitió recoger en Irlanda, estaba siempre presente ante el santo y le colmaba de gratitud.
Es positivamente cierto que en 30 años de apostolado, San Patricio convirtió a "toda Irlanda" al cristianismo.







6 de marzo de 2016

IV DOMINGO DE CUARESMA 2016

El Domingo de la Alegría


Domingo “laetare”. Domingo de la alegría en medio de la Cuaresma. El origen de este mensaje de alegría no es otra cosa que el contenido de la monición de entrada de la eucaristía del Cuarto Domingo de Cuaresma: “Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos”. En su inicio en la versión latina dice: “Laetare Jerusalem”. Pausa de alegría manifiesta en esta segunda mitad de la cuaresma que nos demuestra que la Iglesia siempre ha buscado la alegría o la tristeza.



Con  el  evangelio  de  este  domingo  descubrimos  una  de las catequesis que  mejor resumen  el  misterio  de  la misericordia  de  Dios.  Jesús  nos habla  de  su  padre  en   términos  que  podemos  comprender.  

Cualquier  elemento  de  esta  escena  puede  ser  una  representación  de    nosotros   mismos,  nuestros  anhelos  y  deseos,  nuestras  pretensiones  más  profundas.   Sobre  la   historia   que   nos   narra   Jesús   encontramos   los   distintos   matices   de   nuestra relación con  el  mundo  y  con  Dios. El  hijo  que,  frente  a  su  padre,  considera  que  se  le debe algo más  que su  propia  existencia.  El  que  siente  ansiedad  por  disfrutar  de  la   vida.   El que   necesita   de   una   libertad   mal   entendida.   El que   antepone   su   superflua  felicidad   a   una  relación   de   amor   hijo-padre.   Por   otra   parte,   está   el  criador  de cerdos,  al margen  de  la  historia,  interviene como  alternativa  a  la  vida  junto   al   padre;   espectador,  agente   pasivo,   distante,   alimentando   otras  necesidades.   También   tenemos   los distantes personajes   con   los   que   el   hijo  menor   malgastaba   su   dinero,   las tentaciones   del   mundo,   satisfacciones   de   la  sociedad   de   consumo,   búsqueda   de   placer.   En   otro   lugar   el   hermano   mayor;  orgulloso, cuestionador,  cree  estar  en  posesión  de  la  justicia,  pide  cuentas  de  lo  que   sucede.   Los   criados   y   siervos,   al   servicio   atento   y   constante   de   su   Señor,  también  espectadores  de  la  vida.  Y  el Padre,  paciente, constante,  vigilante  ante  el   amor  de  su  hijo.    Profundamente misericordioso.  Todos  tenemos  mezclado  estos  ingredientes  en  nuestro  ser,  algunas veces  queremos  más  independencia,  otras  condenamos  con  severidad, otras  veces servimos  sin  cuestionar,  muchas  veces,  también,  nos sentimos  pecadores,  solos, desamparados.  

Pero,  para  toda  nuestra  miseria  y  debilidad  tenemos  el  abrazo  tierno  del  padre,  el  que nos  acerca  de  nuevo  al  calor  del  hogar,  porque  su  misericordia  y  perdón  va  mucho más  allá  que  nuestras    limitaciones  y  faltas.

Quizá   tenemos   que   tropezar   para   descubrir   lo   poco   que   somos,  
o   a   lo   mejor  necesitamos     pasar   hambre   para   darnos   cuenta   que   no   estamos   alimentando  debidamente  nuestro  corazón.  El  primer  paso es  tomar  conciencia  de  que hay  cosas  en  nuestra  vida  que  no  hacemos bien,  y  que  necesitamos  del  abrazo  del Padre  Dios.  Tanto  si
nos  identificamos  con  un  hijo  u  otro,  tenemos  que  aprender  a  disfrutar del  Amor  de Dios,  el  que  ya  tenemos  pero  del  que  aún  no  tomamos  
conciencia.  Disfrutemos  del  gozo  de  estar  en  la  casa  del  Padre,  en  su regazo  de amor.

Esta  semana,  tenemos  por  objeto  descubrir  el  corazón  de  la  cuaresma: el  abrazo  del Padre  es  la  catequesis  central  de  nuestra  vida.  Para  esto se  nos  llama,  para  que anunciemos  al  mundo  que  “Dios  nos  ama  con  locura”.  El  corazón  de  Dios  es  tan grande  que  cabemos  todos,  hasta con  nuestras  cargas  y  dificultades,  y  cuanto  antes nos  demos  cuenta  de ello,  antes  podremos  contagiar  nuestra  fe.

El  corazón  simboliza  la  vida, pero  también  es  la  señal  del  amor,  de  la entrega  de  uno hacia  el  otro. Todos  los  mensajes  que  nos  envía  Dios están  en  clave  de  amor,  nos pide que  perdonemos,  con  amor,  que sirvamos  al  que  lo  necesita,  con  amor,  que  demos  de comer  al  hambriento,  de  beber  al  sediento,  de  consolar,  visitar,  dar  consejo,  ...  todo con  amor.  Y  todo  aquel  que  se  siente  profundamente amado  por Dios,   no   tiene  más   que   experimentar   el   gozo   de   su   misericordia   para   darse  cuenta  que  en  esto consiste  la  verdadera  felicidad,  en  que Él se  vale  de  nosotros  mismos  para  amar  a  los que  lo  necesitan.    Seamos cauce,  pues,  de  su  amor.

El   evangelio   no   nos   narra   si   el   hermano   mayor   entró   o   no   en   la fiesta,   ésta posiblemente  sea  nuestra  misión,  terminar  la  historia,  hacer de  hermano  mayor.  Tomar conciencia  de  que  todos  son  mis  hermanos ante  un  mismo  padre  Dios,  que  nos  quiere incondicionalmente.




















28 de febrero de 2016

III DOMINGO DE CUARESMA 2016

Jesús, hoy, nos pide directamente que nos convirtamos, que no vivamos dominados por un ambiente que nos aleja de la paz, del amor, de la solidaridad, de la esperanza… Estamos a la mitad de la Cuaresma y es un buen momento para recapacitar y ver cómo van nuestros esfuerzos de conversión. Sabemos que Él nos ayuda y tiene paciencia con nosotros, como el viñador con la higuera… se puede esperar todavía antes de cortarla.
















21 de febrero de 2016

II DOMINGO DE CUARESMA 2016

En el segundo domingo de Cuaresma subimos con Jesús a la montaña a orar. Es en la oración donde acaece la transfiguración, un anticipo del Cristo glorioso. Podríamos pensar con la mentalidad práctica actual si era necesario que se pusiera a rezar. Sin embargo, es precisamente su oración la que nos revela su verdadera identidad. Es el Hijo que se recibe plenamente del Padre, y nos recibe con Él.













16 de febrero de 2016

ENCUENTRO PROFESORES CATÓLICOS











Este vídeo trata de ser una introducción o ambientación para una ponencia posterior sobre el tema "Necesitados de Misericordia", que se llevó a cabo en el encuentro de profesores católicos del arciprestazgo mancha sur de la diócesis de Ciudad Real, en Membrilla, dentro del marco del Jubileo Extraordinario, año santo de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco.



I DOMINGO DE CUARESMA 2016


 PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

 JESÚS ES TENTADO






Comenzamos nuestro caminar con un pequeño juego de palabras: Renuncio a los “mi” para encontrar a mi auténtico “yo”.
A medida que vamos renunciando a nuestras posesiones y  egoísmos, vamos dejando que cale la acción del Espíritu Santo en nosotros.
El  desierto  es  el  lugar  bíblico  donde  están  todos  los  caminos,  o  ninguno.  Lo  utilizamos cuando nos encontramos perdidos (“vivo en el desierto”), o cuando nuestra vida es asfixiante, aburrida,  monótona,  vacía.  El  desierto  puede  ser  un  estado  de  nuestra  alma  de  soledad,  de sequía, de no sentir nada... pero también puede ser un lugar propicio para el encuentro.

En el desierto podemos definir una nueva dirección a nuestra vida, podemos configurar  de nuevo nuestra persona en base a lo verdaderamente auténtico. Allí hacemos una tienda en intimidad  para  hablar  con  Dios.  Nos  desapegamos  de  lo  que  no  nos  sirve  y  recuperamos  la  autenticidad de los niños.
Descubrimos en la esencia de la vida, que nos hemos dejado llevar  por la indiferencia, la comodidad, ... que nos hemos hecho esclavos del consumismo.
Jesús fue guiado hacia el desierto. En su camino fue tentado por el diablo. En todas las respuestas  de  Jesús    aparece  una  misma  clave:  “Está  escrito,  está  mandado”.    La  Palabra  de Dios  ya  ha  sido  revelada  para  nosotros,  y  en  ella  está  escrita  la  voluntad  del  Padre.  Hay  que abrir  el  corazón  y  convertirlo  para  escuchar  su  voz  y  no  sucumbir  a  las  tentaciones.
Jesús  contrarrestó    el  egoísmo,  la  vanidad  y    la  ambición  con  la  solidez  de  la  Palabra  de  Dios,  sin  embargo,  nosotros  apenas  conseguimos  superar  nuestras  faltas  con  palabras  que  se  lleva  el  viento. Dejémonos de promesas y comencemos a actuar, es tiempo de cambiar.
Jesús  es  el  pan  de  vida  que  viene  a  salvarnos,  a  librarnos  de  las  ataduras  del  pecado. Sigámosle






Tentaciones. Un juego difícil